El establecimiento, símbolo de la caída del presidente de EE UU Nixon, se reinaugura tras una década de abandono
El PaísEscándalo es algo de lo que suele rehuir todo aquel que aspire a
mantener una relación provechosa y duradera con las esferas del poder.
Salvo si se trata del Watergate. El hotel cuyo nombre simboliza una de
las mayores conspiraciones políticas de Estados Unidos, origen de la
caída del presidente Nixon en 1974, ha reabierto sus puertas
tras casi una década de abandono y no tiene intención alguna de eludir su pasado.
En la madrugada del 17 de junio de 1972, cinco hombres eran
arrestados por allanamiento de la sede del Comité Nacional Demócrata,
situada en la zona de oficinas del Watergate, un lujoso complejo de
edificios de inusuales formas redondeadas erigido pocos años antes a las
orillas del río Potomac que baña la capital estadounidense. Los
ladrones se habían alojado la noche previa en el aledaño hotel
Watergate, en habitaciones con vistas al objeto de su delictiva estancia
en Washington.