Hegseth anuncia que no descarta una opción militar en La Habana y propone operaciones en territorio colombiano. La estrategia
de Trump para controlar la región choca con la resistencia de México y
la subyugación de Centroamérica.
Este reportaje es de Luis Doncel Carlos S. Maldonado,
publicado por El
País / España.
Se puede acusar al gobierno de Trump de muchas
cosas, pero no de ocultar sus verdaderas intenciones en América Latina,
que giran en torno al control de la región. Estos tentáculos estadounidenses en
lo que tradicionalmente consideran su patio trasero se extienden de diversas
maneras, desde gobiernos títeres como el de Delcy Rodríguez en Venezuela, hasta alianzas
políticas extremadamente estrechas como la de Javier Milei en Argentina , e incluso
operaciones militares para imponer sus intereses.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio un paso más en esta dirección al anunciar
que el nuevo gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella, tras apenas una semana en el
cargo, autorizó el ingreso de tropas estadounidenses a territorio colombiano.
Asimismo, declaró que no descartaba una intervención militar en Cuba.
Estos son nuevos nombres que se suman a la lista de países latinoamericanos
donde las fuerzas armadas más poderosas del mundo amenazan con operar con
impunidad.
Guadalupe González, analista del Colegio de México, considera esta situación un punto de inflexión. «El objetivo principal de la estrategia de Estados Unidos es recuperar su preeminencia en el hemisferio occidental como prioridad absoluta, por encima de otras zonas de conflicto como Oriente Medio, Europa e incluso Asia. Se trata de un acontecimiento trascendental», añade.



