BOGOTÁ.– El flamante presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se enfrenta a su primera
tormenta política tras una serie de polémicos incidentes en torno a la gestión de su gobierno del
devastador terremoto que sacudió el país la semana pasada.
Mientras miles de personas duermen en carpas o refugios
improvisados después de perder sus hogares en el sismo de magnitud 7,4 que golpeó sobre todo el
oeste del país y dejó un saldo de más de 300 muertos, el nuevo
ministro de Vivienda fue grabado y fotografiado durante el fin de semana y el
lunes feriado en una playa del Caribe junto a su familia, a una
semana de asumir su cargo.
En un episodio aparte, el presidente colombiano fue
criticado el domingo en su visita al Puerto de Buenaventura –cercano
al departamento de Chocó, el más pobre del país y donde se ubicó el
epicentro del terremoto– por repartir pelotas de fútbol desde su camioneta
blindada con el slogan de su campaña presidencial impreso: "Firmes
por la patria".
"Se cayeron 26 colegios, el hospital está colapsado y
cómo es posible que la gente reciba un balón", gritaba una persona desesperada,
según videos virales en redes sociales.
De vacaciones tras la tragedia






