Salir a la calle y ver a una
mujer de más de 65 años vestida con pantalón de cuero ajustado, camiseta corta
o zapatillas idénticas a las de su nieta adolescente ya no resulta tan extraño.
Cada vez más psicólogos detectan
detrás de esta imagen un patrón concreto, al que han puesto nombre: midorexia.
La midorexia no es un diagnóstico
médico. Psicólogos y medios de comunicación acuñaron el término para describir
un patrón de conducta que va mucho más allá de la ropa: la obsesión por
borrar cualquier señal del paso del tiempo, tanto en el vestir como en las
relaciones, el ocio o el cuerpo.
Así se manifiesta la midorexia
más allá del armario
La persona con midorexia no se limita
a comprar prendas juveniles. Busca activamente reproducir el estilo de
vida de generaciones mucho más jóvenes en varios frentes a la vez.
Frecuenta discotecas, festivales o bares donde el público es mayoritariamente
universitario o de veinte años, y en el terreno afectivo busca parejas
sentimentales con una diferencia de edad muy amplia.
La estética se convierte en otro frente, recurre de forma repetida a cirugías, bótox o rellenos para eliminar cualquier rasgo que delate la edad real, mientras adopta jergas, memes y redes sociales de moda imitando de forma estricta el comportamiento de los usuarios más jóvenes. A esto se suma, en muchos casos, un entrenamiento físico muy exigente, no por salud, sino con el único objetivo de mantener una fisonomía adolescente.






