IHU
En Venezuela , la tierra provoca los temblores, pero la
política decide quién muere.
El artículo es de Luis Duno - Gottberg,
profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Rice (Houston, Texas),
y fue publicado por Ctxt el
26 de junio de 2026.
Aquí está el artículo.
Venezuela se estremeció dos veces en
2026: un terremoto político en enero y uno geológico en junio. Ambos
sacudieron el mismo terreno y dejaron al descubierto las mismas fisuras, y
ambos, en última instancia, plantearon una misma pregunta: ¿sobre qué bases se
puede reconstruir el país?
Fallos y emergencia nacional
La palabra « falla » tiene
dos significados. En el ámbito geológico, se refiere a una fractura en la
corteza terrestre, una grieta donde la tensión se acumula durante siglos y se
libera repentinamente. En el ámbito histórico, alude a las fracturas que
atraviesan una sociedad, separando a las personas, erosionando las
instituciones y disolviendo acuerdos tácitos de convivencia. No es casualidad
que la geología y la historia hayan elegido la misma palabra: las sociedades,
como los continentes, se desintegran lentamente. Venezuela ha vivido
durante mucho tiempo sobre sus propias fallas, tanto geológicas como políticas,
sin saber cuál cederá primero.
"Entre un temblor y otro,
transcurren seis meses, y con la misma revelación. Lo que se daba por sentado
—un estado, unos cimientos— era una superficie a punto de estallar" - Luis
Duno-Gottberg
Este año, ambos sucesos se
derrumbaron casi simultáneamente. En enero, un comando estadounidense secuestró
al presidente en plena noche y lo subió a un avión con destino a un
tribunal de Nueva York. En junio, la tierra se agrietó dos veces en
treinta y nueve segundos, sacudiendo Caracas y su costa. Entre un
temblor y otro transcurrieron seis meses, y cada uno trajo consigo la misma
revelación: lo que se daba por sentado —una nación, un Estado, la tierra misma—
era una superficie tensa, a punto de estallar.
Escribir sobre el significado de
un terremoto mientras la gente sigue atrapada bajo los escombros
parece casi vergonzoso; la interpretación se asemeja a un lujo comparado con
las labores de rescate. Pero escribo con la misma urgencia con la que se mueve
una viga. Comprender por qué se derrumba un país es fundamental si queremos que
el próximo colapso tenga un fundamento más sólido. La reflexión, en un país en
ruinas, no es lo opuesto a la urgencia, sino una forma de ella.
La Tierra elige una fecha.