El director de “Estado de sitio” y “Desaparecido”
sigue de cerca la situación política en América latina y está preocupado por el
futuro de la región. “La injerencia estadounidense está sucediendo de nuevo,
pero de manera distinta”.
Por Luciano Monteagudo
/ Desde Biarritz
La entrevista con Costa-Gavras tiene lugar en la imponente
suite Sissi Impératrice, del Hôtel du Palais Biarritz, quizás uno de los más
lujosos del mundo, considerando que originalmente fue el palacio de verano que
en 1855 Napoleón III levantó especialmente, como prueba de amor, para su esposa
Eugénie (la elegante estructura está dividida en tres enormes alas que forman
una inconfundible “E” mayúscula). No deja de ser una paradoja encontrarse allí
con el legendario realizador de títulos emblemáticos del cine político más
comprometido, como Z (1969), Estado de sitio (1973) y Desaparecido (1982), pero
todo en el Festival
Biarritz Amérique Latine es insólito, empezando por el hecho de que esta
elegante ciudad balnearia a orillas del Mar Cantábrico sea, desde 1979, un
punto de encuentro con las culturas latinoamericanas, ya sean 90 films de
ficción y documentales de la región, un coloquio con escritores uruguayos
(Leonor Courtoisie, Sergio Blanco, Diego Recoba), o una impresionante
“descarga” del muy cubano Septeto Santiaguero, que hizo bailar hasta la
piedras.
Costa-Gavras llegó a Biarritz para participar de un diálogo
con Régis Debray sobre las experiencias de ambos en América latina, pero no se
recluyó en el palacio en el que lo alojaron. También supo acercarse a almorzar
con la colectividad del festival, en una típica cancha de pelota vasca de
comienzos del siglo pasado que durante unos días funcionó como comedor
comunitario. A los 93 años se lo ve algo cansado, pero siempre abierto al
mundo. Su película más reciente, Le Dernier Souffle, la estrenó hace apenas un
par de temporadas (no tuvo difusión en la Argentina) y accedió a hablar con
Página/12 en castellano. “Últimamente no tengo la oportunidad de practicar el
idioma”, se entusiasmó con la ocasión.