La alcaldesa de Seattle señala
que se identifica con el “socialismo de alcantarillado”, el que se enfoca en
resolver problemas locales, como parques, baches o programas de educación.
Más de 250 socialistas
democráticos han sido elegidos a puestos locales y estatales alrededor del país
en tiempos recientes y Katie B. Wilson, como muchos de ellos, se enfoca menos
en debates teóricos sobre el socialismo y más en cómo promover cambios
fundamentales en la política dentro del país.
Por Jim Cason y David Brooks,
corresponsales de La Jornada.
Seattle y Nueva York., La
alcaldesa de Seattle, Katie B. Wilson, fue elegida como parte de una ola
progresista que ha llevado a decenas de políticos que se identifican como
socialistas democráticos a puestos locales, estatales y algunos federales
durante este año en varias partes de Estados Unidos, pero no enfocados en
ideología, sino en las condiciones de vida cotidiana, como vivienda asequible,
apoyo a familias de trabajadores y resistencia ante las políticas antimigrantes
del gobierno de Donald Trump. Pero después de nueve meses en su puesto, Wilson
enfrenta realidades que son resultado de décadas de pobreza y crímenes
violentos que aquejan a su ciudad en el noroeste del país.
La tasa de crímenes en Seattle se redujo y los homicidios se desplomaron más de 30 por ciento este año, pero un tiroteo que dejó tres muertos en julio forzó la salida del jefe de policía y hasta llamados a la renuncia de la alcaldesa. Wilson reconoce las preocupaciones por la seguridad pública, pero señala que el crimen se está reduciendo según las estadísticas y recuerda que éste y otros problemas relacionados han sido nutridos a lo largo de décadas y deben ser atendidos a fondo al reducir la pobreza, la falta de vivienda y la creación de buenos empleos.







