El primer ministro israelí aseguró que existe un presunto
“gen Zachary” que les da derecho a apropiarse de la tierra de Israel y sus
territorios circundantes.
En una reciente entrevista, el primer ministro
israelí Benjamin Netanyahu afirmó que estudios genéticos realizados
en distintas comunidades judías —ashkenazíes, yemenitas, norteafricanas e
incluso etíopes— revelaron “algo asombroso”: la existencia de “un gen judío”
que “lleva directamente de vuelta a la Tierra de Israel”.
“Todos nosotros, en las diferentes comunidades, tenemos este
gen judío”, sostuvo Netanyahu, presentándolo como una presunta prueba
irrefutable de la conexión ancestral del pueblo judío con la región, frente a
narrativas que cuestionan sus raíces históricas.
La declaración ha generado polémica, porque se acerca
demasiado a otros discursos apologéticos de la supremacía racial de
un grupo étnico sobre otros. Mientras algunos la celebran como validación
científica de la narrativa sionista, otros la critican por simplificar la
compleja realidad de la genética de poblaciones y por bordear el esencialismo
étnico.
Lo que dice la ciencia: el “gen Zachary”















