Más de 60 puntos se mantienen
bloqueados en todo Bolivia como parte de las protestas contra el gobierno.
Bolivia atraviesa desde el 1 de mayo de 2026 la convulsión
política más severa del gobierno de Rodrigo Paz, el presidente de centroderecha
que asumió hace apenas seis meses tras ganar en segunda vuelta electoral. Lo
que comenzó como un pliego de demandas sectoriales se transformó en una
exigencia unificada de renuncia presidencial. Al menos tres personas han muerto
como consecuencia indirecta de los bloqueos. La crisis sigue activa.
La chispa fue triple. Un escándalo por la distribución de «gasolina basura» dañó más de 5.000 vehículos y generó la salida del ministro de Hidrocarburos en abril. La promulgación de la Ley 1720, que permitía reclasificar pequeñas propiedades agrarias como medianas —favoreciendo a grandes agroindustriales de Santa Cruz— fue rechazada de inmediato por organizaciones indígenas, campesinas y ambientalistas que la consideraron inconstitucional. Y la Central Obrera Boliviana (COB) continuaba sin respuesta a su demanda de aumento salarial del 20%, que se sumaba al ya otorgado a comienzo de año.







