El viejo orden mundial ha terminado.
Esto es lo que podría venir después
A estas alturas, para la mayor parte de EE.UU. y gran
parte del mundo, es evidente que Estados Unidos y lo que representa han
cambiado.
Por Serge Schmemann / The New
York Times
El rostro más visible de ese cambio
es el presidente Donald Trump y sus decididos y deliberados esfuerzos
por acumular mayores poderes que los que la Constitución le otorga, por crear
un culto a la personalidad basado en el resentimiento y la venganza, y por
desafiar todos los aspectos del orden mundial de la posguerra, menospreciando a
los aliados y congraciándose con los autócratas.
¿Es ese el futuro de Estados Unidos
en el mundo?
¿Una superpotencia cada vez más
autocrática, grosera e impredecible, guiada por el populismo, el rencor y los
caprichos?
¿O, una vez que Trump deje el poder,
los estadounidenses intentarán restaurar a Estados Unidos como el referente
mundial de los valores democráticos y los derechos humanos?
Resulta difícil imaginar que incluso
un sucesor de Trump con mentalidad MAGA (por ejemplo, Marco Rubio o JD
Vance) pudiera ser tan petulante, incoherente y vengativo como lo ha sido
este presidente.
Sin embargo, el mundo ya ha
cambiado demasiado —más allá de cualquier acción de Trump— como para creer
que el orden liberal, basado en normas y guiado por valores, forjado por
Estados Unidos y sus aliados tras la Segunda Guerra Mundial, pueda volver a ser
lo que era.
Desde la caída del Muro de Berlín
hace casi cuatro décadas, han surgido nuevas realidades: