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Estudio en EE UU pone en duda el mito del "por fin es viernes"


El País

No todas las personas reciben con igual alegría la llegada del fin de semana. Un informe de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos basado en una encuesta de la firma de análisis Gallup desmonta el mito del fin de semana como un periodo de felicidad universal. Solo lo perciben con esa intensidad quienes están a disgusto en el trabajo, y lo soportan por necesidades económicas. Al contrario, las personas con un ambiente laboral placentero son casi tan felices de lunes a viernes como el sábado y domingo.

La conclusión parte de este informe de título interminable: ¿Cómo se sintió en el fin de semana? La forma en que el contexto social de los trabajadores subyace en la felicidad y otras emociones del fin de semana. La empresa de investigación social encuestó a 1.000 personas al día (un total de 1,77 millones) para medir el grado de felicidad, disfrute, risa, preocupación, tristeza, ira y estrés de cada uno. John F. Helliwell y Shun Wang, los autores del análisis, se basaron en las respuestas de los trabajadores cualificados (el 58% de la muestra) para concluir que quienes tienen un buen ambiente laboral apenas perciben la euforia del los días libres. Los beneficios de este periodo de ocio se notan más cuanto peores son las vivencias laborales, y llegan a ser la tabla de salvación de quienes sufren estrés. De hecho, el grado de estrés más bajo estaba en las respuestas dadas los viernes, por la expectativa de tener dos días de descanso por delante.
"El efecto positivo del fin de semana es seis veces más intenso entre quienes trabajan en contextos muy negativos que entre los trabajadores felices por su desempeño. Es porque quienes sufren malos ambientes laborales se liberan de las emociones negativas durante el fin de semana", puntualiza José María Gasalla, codirector del programa de coaching ejecutivo de Deusto Business School, que alerta contra los peligros de la adicción laboral. "Ser tan feliz en el trabajo como en el fin de semana no significa que se pueda trabajar todos los días. Eso iría en contra de nuestra posible creatividad. Terapéuticamente, es bueno realizar actividades diferentes uno o dos días a la semana", apostilla José María Gasalla.

Medir las emociones

Los datos de la encuesta de Gallup permiten establecer con bastante precisión los efectos del fin de semana si los comparamos con las jornadas de trabajo. Así, los sábados y domingos el nivel medio de estrés de los estadounidenses se reduce en un 32,5% con respecto a los días de semana, mientras que la preocupación o la ira caen un promedio del 24%. La tristeza, por otra parte, es un 9,6% menor.
Los efectos positivos del fin de semana son cuantitativamente menos importantes pero aun así se notan. Durante el sábado y el domingo los encuestados tienen, de media, un 7% más de sensaciones placenteras, se ríen un 4% más que durante la semana y son un 3% más felices.

EMPLEO Y EDAD

Las encuestas muestran que los empleados con buenos entornos laborales, contratos a tiempo completo, y que mantienen relaciones cotidianas con sus amigos o familiares son quienes gozan de mayor estabilidad durante toda la semana, por lo que apenas perciben el efecto del fin de semana. Sucede lo mismo con los empleados mayores, y con quienes tienen mayor estatus laboral. "La edad provoca una mayor estabilidad emocional, y tener un estatus más elevado abre el abanico de posibilidades satisfactorias para autorealizarse", explica Gasalla.
La importancia del ocio social cotidiano cobra relieve, tal y como sugieren todas las investigaciones de este tipo. "Una reciente encuesta realizada en Brasil por SPC (siglas en portugués del Servicio de Protección al Crédito) indica que siete de cada diez entrevistados de clase media-alta y superiores prefieren pasar más tiempo libre con la familia aun a costa de ganar menos dinero", recuerda Gasalla. Por eso mismo, quienes no tienen tiempo de ocio entre el lunes y el viernes son más infelices aunque tengan un trabajo satisfactorio, y perciben más el efecto del fin de semana.
La situación laboral, sin embargo, es la que más cala en nuestro estado de ánimo. Quienes tienen un mal ambiente laboral notan más el beneficio del fin de semana porque son los más infelices, aunque se relacionen o no con la familia y los amigos durante la semana. Los trabajadores satisfechos consideran al jefe casi como a un compañero. "Significa que están en un ambiente de trabajo confiable porque su jefe comparte las decisiones, crea un ambiente de confianza, y facilita la participación de todo el equipo. Eso les ocurre al 80% de los trabajadores que encuentran poca diferencia entre el fin de semana y el horario laboral", aclara Gasalla.
La idiosincrasia del ser humano explica los resultados de la encuesta, según José Benigno Freire, profesor de Psicología de la Personalidad de la Universidad de Navarra. "La alegría y la tristeza calan de diferente forma. La tristeza es muchísimo más contagiosa porque las personas tendemos al victimismo, y estamos demasiado pendientes de nuestro yo. Apuntamos todas las contrariedades tenidas a lo largo del día, incluso el calor o la sed, pero tomamos como algo natural el disfrutar de una cerveza con los amigos. Lo mismo sucede con el trabajo", y quien sobrelleva mal las obligaciones laborales necesita el fin de semana como una válvula de escape.
Otra cosa son las condiciones desfavorables extrínsecas al trabajo, como un jefe tirano, un salario insuficiente o un trabajo infracualificado. "Es necesario afrontar esos problemas para solucionarlos, aunque por ello se pierda el trabajo. Si la necesidad del dinero obliga a aceptar una mala situación, hay que aprender a serenarse con ejercicio, paseos o cualquier actividad que nos desenchufe antes de llegar a casa para no prolongar el mal ambiente laboral", aconseja José Benigno Freire.
Quienes más disfrutan del trabajo y de los fines de semana son "quienes mantienen ambas actividades separadas pero engarzadas en su proyecto vital para no vivir una dicotomía", asegura Freire. El trabajo es necesario para pagar la hipoteca, pero no debe quedar en eso. "Quienes hacen su trabajo porque les gusta obtienen una gratificación. Y hay que educar a los niños en que así sea para que no vean el trabajo como un mal necesario", añade.