Por Simón García
El Club Social aparece en Carabobo justo después que
desaparecen las montoneras. Sustituyen caballos por poltronas. Castro comienza
la centralización del país y Gómez pone punto final a las disputas armadas
entre caudillos regionales.
Ese largo proceso tiene tres hitos emblemáticos en Valencia.
Uno, la muerte de Carujo en la cárcel de esta ciudad, un año después del golpe
contra Vargas que revela una nueva división en la lucha por el poder. Dos, el
baile en honor a Castro en el Club Centro de amigos el 21 de diciembre de 1903
que muestra la transferencia de las rivalidades hacia el cortejo de una misma
dama, la conquista de mayor fama o el enfrentamiento deportivo. Tres, la
realización en esta ciudad, en abril de 1951, de la VII Convención de
Fedecámaras que acuerda promover a Valencia como polo industrial del país.
En medio de estas tendencias, los Clubes sociales nacen como lugares de encuentro para intercambiar información, concertar acuerdos y mostrar quienes tienen el mango de las relaciones de poder, reales y simbólicas, en los distintos ámbitos locales. La pugna se va trasladando a comparaciones entre ingresos, nivel educativo, grados de influencia y prestigio.




