Las firmas de un exjefe de la CIA en Venezuela y de un
polémico exfuncionario estadounidense vinculado al escándalo Irán-Contras
recibieron jugosos contratos para hacer lobby en Venezuela. Hablamos de Enrique
“Rick” de la Torre, propietario de Tower Strategies, y de Roger Noriega, dueño
de Vision Americas, firma que fundó después de su paso por distintas
administraciones republicanas. Ambos, antes del secuestro de Nicolás Maduro,
estuvieron relacionados con la promoción de planes de cambio de gobierno, como
el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente paralelo de Venezuela en 2019.
Tanto Tower Strategies como Vision Americas forman parte del gran festín de contratos otorgados por empresas para influir en las decisiones del gobierno estadounidense sobre Venezuela. La mayoría de los contratos de lobby se concentra en generar influencia sobre las directivas del Departamento del Tesoro, de Scott Bessent, y del Departamento de Estado, de Marco Rubio: los dos puntos nodales de la Administración Trump donde se definen los permisos para operar en Venezuela y se negocian las estructuras de acuerdo con el gobierno de Delcy Rodríguez.
Tower Strategies es una oscura firma dirigida por Enrique
Ángel de la Torre, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en
Venezuela, que cuenta como asesores con James Story, exembajador de Estados
Unidos en Venezuela instalado en Bogotá, y con Felipe García-Echeverri, exembajador estadounidense ante la
Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Entre sus
clientes registrados figuran “la controvertida empresa de búsqueda de tesoros Odyssey
Marine Exploration, la compañía de criptomonedas Bitdeer, con sede en Singapur
y afiliada a Tether, la firma de la cadena de suministro solar T1 Energy y la
corporación internacional de exportación de energía solar UGT Renewables / Sun Africa”, según una investigación del periodista Jack Poulson. T1
Energy es conocida por desarrollar baterías de litio, por haber firmado un
acuerdo con Palantir, la empresa de Peter Thiel, para “obtener información
crucial basada en datos” y por tener en su consejo de administración a David
Manners, exjefe de estación de la CIA en Amán, Jordania, y en Praga, República Checa. Odyssey Marine Exploration, por su
parte, arrastra varios escándalos judiciales en España y México por haber
infringido distintas leyes en sus misiones de “búsqueda de tesoros” en restos
de barcos españoles de la época colonial.
La firma abrió oficinas en Caracas después del secuestro de
Maduro, al igual que otras firmas, como Ballard, de Brian Ballard, recaudador
de fondos para las campañas de Donald Trump. Uno de sus primeros contratos de
lobby en Venezuela fue con la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia
(ANDI), que le pagó 42 mil dólares en febrero para que De la Torre hiciera
lobby ante el Senado, la Cámara de Representantes, los Departamentos de Estado
y de Comercio, la oficina del presidente estadounidense, el Consejo de
Seguridad Nacional y la Oficina del Representante Comercial de los Estados
Unidos. El objetivo era, según un documento oficial presentado ante las
autoridades estadounidenses, influir en decisiones relacionadas con Colombia y
promover el papel del sector empresarial colombiano en el apoyo a la
estabilidad regional, las instituciones democráticas y los esfuerzos de
recuperación económica vinculados con Venezuela.
Noriega es conocido por su papel en la Oficina de Asuntos
Interamericanos del Departamento de Estado y en la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional durante la era Reagan
La firma de De la Torre también recibió otros 40 mil dólares
de Alvorada Holdings USA Corp., filial estadounidense de una
petrolera brasileña, para realizar gestiones ante el Senado, la Cámara de
Representantes, los Departamentos del Tesoro y de Estado, y la Casa Blanca. El
objetivo, según el documento presentado ante las autoridades estadounidenses,
fue hacer lobby sobre el “sector de petróleo y gas de Venezuela, sanciones y
licencias, inversión petrolera upstream y participación comercial
estadounidense en proyectos energéticos lícitos”. La empresa es la filial
estadounidense de Alvorada Heavy Industries, una petrolera brasileña que maneja
tres bloques de la Faja Petrolífera del Orinoco: Boca, Güico y Guara. Sus
planes operativos, anunciados en abril, se centran en aumentar su producción de
4 mil a 30 mil barriles diarios y en adquirir nuevas
áreas operativas en la Faja.
La Licencia General 49, emitida por el Departamento del
Tesoro, autorizó las negociaciones y la celebración de contratos contingentes
para ciertas inversiones en Venezuela, aunque con límites estrictos, normas de
pago y requisitos de información.
Además, otro de los intereses principales de la compañía es
hacer lobby para evitar que sus tres bloques en la Faja pasen a manos del
cofundador de la plataforma de criptomonedas Coinbase, Fred Ehrsam, ya que
funcionarios estadounidenses analizan la revocación de sus contratos, según el medio venezolano El Pitazo. Tanto Tower Strategies
como Continental Strategies, de Carlos Trujillo, exfuncionario estadounidense
cercano a Marco Rubio, hicieron tareas de lobby para evitar que la petrolera
brasileña sufra un duro revés en Venezuela.
El objetivo del lobby fue hacer gestiones a favor del
reconocimiento de Roberto Micheletti, instaurado como presidente de facto de
Honduras después del golpe contra Manuel Zelaya.
Vision Americas, de Roger Noriega, tiene un perfil de lobby
similar en el país. Noriega es conocido por su papel en la Oficina de Asuntos
Interamericanos del Departamento de Estado y en la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional durante la era Reagan, un trabajo en el
que fue clave para dar “apoyo no letal” a la Contra nicaragüense con el fin de
derrocar al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). A
principios de los 2000, durante la Administración Bush, se convirtió en
embajador ante la Organización de los Estados Americanos y luego en
subsecretario de Estado para América Latina. Desde esos puestos respaldó el
golpe de Estado contra Hugo Chávez, el bloqueo a Cuba y diversos planes contra
los gobiernos progresistas de principios de siglo. Tras su salida del gobierno,
Noriega se convirtió en consultor del American Enterprise Institute, un tanque
de pensamiento ultraconservador, y en promotor de la oposición venezolana más
reaccionaria, encabezada por Leopoldo López y María Corina Machado. Noriega es
coautor de la Ley Helms-Burton, que endureció el bloqueo contra Cuba.
Noriega fundó Vision Americas a finales de la década de 2000
para ofrecer servicios de asesoría en América Latina, según la página oficial
de la compañía. Uno de sus primeros contratos de lobby fue con la Asociación
Hondureña de Maquiladores, en 2009, “para apoyar los esfuerzos del sector
privado hondureño a fin de consolidar la transición democrática”. El objetivo
del lobby fue hacer gestiones a favor del reconocimiento de
Roberto Micheletti, instaurado como presidente de facto de Honduras después del
golpe contra Manuel Zelaya.
TBVEnergy LLC contrató en Venezuela a Vision Americas, de
Noriega, y pagó 50 mil dólares para “gestionar la atención del
gobierno de Estados Unidos sobre la recuperación y operación de centrales
eléctricas en Venezuela” ante la Cámara de Representantes, el Senado y el
Departamento de Estado. En un registro posterior, TBVEnergy LLC pidió a Noriega
gestionar la recuperación de una empresa bajo control de las “autoridades
interinas de Venezuela”. Según sus registros corporativos en La Florida, esta
firma se constituyó como sociedad cerrada en abril de 2026, y se desconocen
tanto sus activos como sus accionistas. Dada su opacidad, podría representar
intereses de empresarios afectados por las nacionalizaciones del sector
eléctrico venezolano que emprendió el gobierno de Hugo Chávez en 2007. Sobre
todo porque su lobby se registró pocos días después de que Armando Martínez, de la firma BW&T Business Advisers Inc.,
fundara la compañía en La Florida. BW&T se dedica a crear sociedades
vehículo de propósito especial que, en la práctica, se usan para ocultar a sus
verdaderos inversores.
Otro cliente de Noriega es la sociedad de inversión Wenona
Investments L.L.C., que el 11 de mayo pagó 100 mil dólares por tareas que respalden su interés en
“adquirir concesiones mineras en Venezuela”. El contrato se firmó pocos días
después de que el Parlamento venezolano aprobara una nueva ley de minas que
habilita la privatización del sector y de que el Departamento del Tesoro
emitiera un nuevo permiso para que las empresas ingresen en la minería
venezolana. El perfil de la compañía es similar al de TBVEnergy, como si la
hubieran creado para buscar una operación en Venezuela, dado que su actividad
de lobby se registró pocos días después de su fundación en el estado de
Georgia. Esta opacidad deliberada coincide, además, con las antiguas conexiones de la firma de lobby de Noriega con
el gobierno paralelo de Juan Guaidó y con PDVSA Ad Hoc, una junta creada por
exgerentes de la estatal venezolana desplazados durante el gobierno de Hugo
Chávez tras el paro petrolero.
Todo esto demuestra que detrás de algunos negocios espurios
con los recursos venezolanos hay empresarios de dudosa procedencia que temen
que sus nombres salgan a la luz. Y tanto Noriega como el exjefe de la CIA en
Venezuela son solo algunos de sus rostros públicos.
Fuente: Diario Red / España. Imagen: Chuck Kennedy / Zuma
Press / Europa Press.