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11 enero, 2026

El tiempo oscuro de los Leviatanes

Por Álvaro García Linera / Opinión

La nueva regla del juego interestatal que hoy se impone es que no existen reglas. Se trata de un orden salvaje donde los Estados actúan como desenfrenados Leviatanes hobbsianos, lanzados unos contra los otros

Desde 1945, las relaciones interestatales intentaron regularse por tres principios básicos: a) el respeto mutuo de la soberanía territorial de los Estados; b) la aceptación compartida de que cada país debe resolver internamente sus asuntos políticos sin interferencia extranjera; c) la resolución pacífica de controversias entre Estados (Carta ONU, art. 2). Ciertamente muchísimas veces no se cumplían, como con las invasiones norteamericanas a Vietnam, Puerto Rico, Irak, Libia; rusas a Checoslovaquia, Hungría, o europeas en Yugoslavia, Afganistán, etc. Las grandes potencias, en función de intereses comerciales o geopolíticos, podían violar puntualmente esas reglas, pero era un destino-fuerza en torno a la cual se regulaban los vínculos y legitimidades de las acciones estatales.

Con la caída de la URSS en 1989, el “orden” se vio enriquecido con los soportes de la globalización en marcha: d) libre comercio para mercancías y capitales; e) protección de la inversión extranjera (norteamericana y Europa); d) cadenas de valor mundializadas; e) democracia y valores liberales expansivos. Se trataba de hacer negocios en cualquier lugar del mundo, pero con una dosis de hipocresía teatralizada (los llamados “valores” liberales), en aras de los juegos de legitimación ante las clases subalternas. Hoy ese orden ha explotado en mil pedazos.

VLADIMIR VILLEGAS: “Maduro tiene muchos defectos, y son muchos, pero no el de narcotraficante”

 Cambio

El ex vicecanciller venezolano Vladimir Villegas es hoy un crítico del régimen que ayudó a fundar. Conoció a Nicolás Maduro en la militancia estudiantil, trabajó con él en la Cancillería y fue embajador en Brasil y México. Desde esa trayectoria, en entrevista a CAMBIO, analiza la deriva del poder en Venezuela. “A Chávez la Constitución le quedaba como un zapato apretado: se lo quitaba para acomodárselo. En el caso de Maduro, el zapato ni siquiera le entraba”, dice.

Por: Armando Neira

Hely Vladimir Villegas Poljak (Caracas, 11 de diciembre de 1961) habla de política casi todos los días. Es parte de su vida pública y de su rutina. La excepción se da en las reuniones familiares con sus hermanos, donde el tema queda fuera de la mesa. Como en buena parte de las familias de Venezuela, en la suya hay posiciones diametralmente opuestas. Su hermano Ernesto forma parte del gabinete de la presidenta Delcy Rodríguez en su condición de ministro de Cultura. Su hermana Asia es diputada suplente de la Asamblea que acaba de instalarse; su otro hermano, Mario, es de la oposición.

—¿Y usted?

—Yo trato de escucharlos a todos con respeto, porque todos tienen algo de razón –le dice a CAMBIO desde Caracas, una ciudad que hora tras hora intenta asimilar el impacto del ataque militar de Estados Unidos, la captura de Nicolás Maduro y el ascenso al poder de la primera mujer en la historia–.

—Pero, ¿cómo no hablar de política con su familia en estos momentos?

—(Risas). Bueno, hemos roto brevemente la regla. Pero no se levanta la voz y solo valen los argumentos. La diatriba debe quedar fuera de la mesa.

Explica que se trata de una herencia transmitida por sus padres, ambos ya fallecidos: Cruz Villegas, presidente de la Central Única de los Trabajadores, dirigente sindical comunista, a quien se ve en una vieja foto arengando con un letrero que dice: “¡Fuera yankis!”; y su madre, Maja Poljak, periodista y luchadora social comunista de origen judío, nacida en Zagreb, Croacia.

¿Qué pasó?

Por Enrique Ochoa Antich / Opinión

Desde su torre de marfil, apartado del bullicio y del fragor de los eventos, este cronista observa su país como un entomólogo examina una colonia de hormigas, con fruición, perplejidad y asombro...

-¡Esto es Macondo!

Su exclamación espanta una bandada de loros en el bosque vecino a su morada. "Aquí pasa de todo", dice entre dientes. Entonces escribe éste que anticipa largo memorial.

Un presidente rubio del norte invade como un bucanero inglés del siglo XVI a este país de marras. Secuestra por sorpresa a su presidente adversario. Cien cadáveres quedan a su paso. Al punto anuncia que lo mejor para todos es entenderse con la Vicepresidenta de ese presidente. En cambio, con un brutal movimiento de cadera, hace a un lado y saca del tablero a quien de hinojos promovió esta invasión, su obsecuente aliada, creyendo que usufructuaría de ella. "No tiene el respeto de su pueblo", es la lindura que le dice.

¿Se quiere más realismo mágico? Como puede verse, Melquíades y Blacamán no son literatura sino reflejo de un continente real maravilloso.

Aguzando su mirada, este cronista da por sentadas varias verdades:

Mikel Aramburu: "Dedico el gol a mi país (Venezuela), que pasa momentos complicados"

Infobae

Getafe (Madrid), 9 ene (EFE).- Mikel Aramburu, jugador venezolano de la Real Sociedad, dedicó este viernes el gol de la victoria de su equipo ante el Getafe a su país, que, recordó, "pasa momentos complicados".

El jugador del conjunto donostiarra añadió a su familia dentro de una dedicatoria marcada por un tanto clave en el minuto 96, cuando remató a la red un córner que acabó con la resistencia del cuadro azulón.

"Muy feliz. He podido ayudar al equipo con tres puntos en un campo muy complicado. El gol del Getafe nos hundía porque creo que merecimos mucho más. Tuvimos ocasiones para marcar el segundo gol de la tranquilidad. No lo hicimos y el fútbol es así, si no marcas te aprietan. Pero gracias a esa última jugada pudimos ganar el partido", dijo en declaraciones a Movistar Plus.