Páginas vistas en total

GET DIOSDY !



Por G. González Blanco ggonzalezblanco@yahoo.com
A  partir de los comienzos del siglo XIX en el mundo occidental los dueños del gran capital y los gobiernos  se dieron cuenta del enorme poder que la prensa podía ejercer para poder conseguir, sin contratiempos, el objetivo perseguido. Poco a poco comienzan los grandes periódicos a caer bajo el dominio de estos intereses o se fundan otros como The Economist, The Times, The Sunday Times en Inglaterra y el Wall Street Journal, New York Times y Washington Post en los EUA que no esconden para nada su descarada orientación en defensa de los intereses politicos y económicos de los  poderosos grupos económicos propietarios, casi siempre en connivencia con los respectivos gobiernos. 
(...)

Desde esa época la prensa comienza a perder aquel brillante lustre intelectual ganado durante la Ilustración y la  Revolución Francesa, aquella imagen de enderezadora de entuertos, abogada de los más desamparados y protectora de los intereses populares para convertirse en uno de los más conspicuos miembros de ese avasallante y demoledor mecanismo de engaño, manipulación de la verdad y control de la opinión pública que son los actuales medios de comunicación de masas o Mass Media a saber, Prensa, Radio, Televisión,  la industria cinematográfica de Hollywood y más recientemente Internet.
Esta reconversión de los mass media en instrumentos de manipulación de la realidad se agudizo de manera intensa desde que el binomio Reagan Thatcher impuso a sangre y fuego su particular visión del neoliberalismo. Fue tan avasallante esta conversión forzosa que hasta la venerable y respetada BBC de Londres fue objeto de una radical purga editorial hasta llevarla a su actual estado lamentable de alabardero del gran capital y rival de CNN y Fox News en cuanto a infamias se refiere. Peor destino tuvo el otrora prestigioso TIMES de Londres, cayó en manos del más delincuente de los delincuentes dueños de medios, el australiano, y ahora gringo, Rupert Murdoch.
La letal combinación de intereses de los medios, el gran capital y los gobiernos ha conformado una especie de avasallante aplanadora capaz de  eliminar cualquier obstáculo que se interponga a sus intereses, de convertir las más descaradas mentiras en verdades inmaculadas y de convencer a la opinión pública para que acepte con fervor religioso las  más absurdas  de las situaciones.
Hay incontables ejemplos de estas manipulaciones de los hechos y de la verdad. Recordemos las campañas de prensa para justificar las invasiones y masacres perpetradas por los ejércitos coloniales europeos en Asia y África; el genocidio de los mal llamados pieles rojas por el ejército estadunidense, la desigual guerra de los EUA contra la indefensa España de fines del siglo XIX, la entrada de los EUA a la Primera Guerra Mundial, la demonización de la Unión Soviética, la guerra de Corea, la guerra en Vietnam, los incontables gobiernos legítimos derribados por esta nefasta combinación, el acoso a Cuba, el conflicto en Ucrania y toda la infamia derramada y propalada por estos canallas desde la caída de la Unión Soviética que han causado millones de muertos y de refugiados en la ex Yugoslavia, en Irak, Libia, Siria, Afganistán y pare Ud. de contar. En todos estos conflictos y en muchísimos otros los mass media y sus periodistas canallas han sido y son la voz cantante  justificadora y laudatoria de todas esas atrocidades, por desgracia con total impunidad.
Hasta la caída de la Unión Soviética cuando este sistema de dominación quería sacar a alguien o algún gobierno del medio para lograr hacerse con el poder el deus et machina utilizado era tildarlo de comunista como pasó con Sukarno, en Indonesia; con Arbenz, en Guatemala y Mossadegh, en Irán, para nombrar algunos casos flagrantes.
Una vez ganada la guerra fría el coco comunista desapareció y había que inventar otros fantasmas informativos de fácil comprensión para atemorizar a la timorata e ignorante opinión pública occidental. Después de muchos intentos infructuosos los mass media han convenido en que los clichés de “terrorista”, “narcotraficante” y “violador de derechos humanos” convenientemente aplicados, unidos o por separado, según el caso, son la piedra de tranca para descabezar a quienquiera que se les antoje. Por supuesto que a salvo quedan todos aquellos gobiernos o personajes que sean considerados buenos vasallos y cómplices del poder imperial. Es así como los genocidios y crímenes horribles  perpetrados por Israel o Arabia Saudita o, sin ir muy lejos, las matanzas colombianas y mexicanas apenas merecen una mínima mención y permanencia en los mass media del sistema.

Hace  menos de una semana la cogieron con Diosdado, el Diosdy que menciono al comienzo. De golpe y porrazo y de manera bien balurda aparece este personaje como el gran padrino del narcotráfico que acogota a los pobres gringos. Con la misma caradura con que canallas del mismo enjambre montaron las ollas de las armas de destrucción masiva de Saddam y del derribo del avión en Ucrania ahora se la dedican a Diosdado. Esta vaina no me cuadra para nada en mi esquema de raciocinio que aunque menguado por los años le lleva una morena a los think tanks gringos, y no es porque yo sea superior sino que ellos además de que la soberbia los ciega, hasta ahora no han pegado una.
Y no es que el Diosdado sea una inocente paloma pero de allí a que sea el Pablo Escobar redivivo me parece grotesco. No es racional que un tercio como Diosdy que lleva años “pegado al corte”, que siempre ha tenido a su entera  disposición un mar de billetes más seguro, abundante y asequible que los azarosos dineros del narcotráfico como es el tesoro nacional. Un hombre que ha hecho uso desmedido de su poder para manejar  sin riesgo alguno cientos de millones de dólares. Que sabe que robando a manos llenas el dinero del país nunca nadie le va a exigir responsabilidades aún cuando pierda el poder político, porque ya sabemos lo que siempre ha ocurrido en Venezuela cuando hay cambios de gobiernos.
Es tan grande la inmoralidad y los vínculos entre grupos que al final siempre se aplica el dicho de que “entre bomberos no nos pisamos la manguera”. Quiero decir que con esta inmensa manguanga que le garantiza a Diosdado riqueza inmensa e impunidad total, como se va a meter en un peo tan grande como es el de los narco negocios, donde hasta puede que se lo echen al pico si algo sale mal, y donde la vigilancia gringa es muy intensa y las compras de conciencia y traiciones son moneda frecuente. También me pregunto que si los gringos y sus vasallos venezolanos conocen muy bien los enormes negociados de Diosdy en asuntos más terrenos como el de los bolichicos, Navantia, CANTV y muchos otros más por que recurrir al expediente del narcotráfico. Ya creo haberlo explicado al comienzo: a nadie le interesa eso del saqueo de un país, eso para el poder gringo es normal y permitido, por lo que hay que usar una de las “silver bullets” que mencionaba al comienzo y como es casi imposible relacionar al Diosdy con el terrorismo y la violación de derechos humanos, pues convirtámoslo en el nuevo Pablo Escobar para eliminarlo del pretendido panorama post Maduro que ellos y sus sicarios criollos pronostican para dentro de poco.
Puro cálculo político de bajo nivel y nada más que se ve de anteojito en la forma como tratan a Maduro en lo que se ha colado del “expediente”. Lo único que van a lograr es, tal como lo dijo ese engendro servil que es Miguel Henrique Otero, coartarle los viajes al exterior a Diosdado. Por cierto yo siendo Diosdado, viendo la atroz cursilería de la diputada tetona y otros defensores que le han salido les diría “No me defiendan Compadres”.