La energía nuclear le debe gran parte de su mala fama a la
carrera armamentista y a los accidentes. Desde la literatura, hasta el cine,
hablar de centrales nucleares automáticamente (e irremediablemente) remite a
radiación mortal, mutaciones y otros aspectos negativos que los accidentes
nucleares ocurridos en años pasados han contribuido a alimentar.
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El par de científicos del Instituto
Goddard de Estudios Espaciales de Nueva York, vinculado a la Agencia
estadounidense del Espacio y la Aeronáutica (NASA por sus siglas en inglés), se
enfocaron particularmente en términos de reducción de la contaminación del aire
y de emisiones de gases de efecto invernadero.
El estudio publicado en el número más
reciente de Environmental Science & Technology concluye que la utilización
de la energía nuclear ha evitado 1.8 millones de muertes en el mundo por
contaminación del aire y podría salvar 7 millones de vidas más en las próximas
décadas.
De acuerdo con la investigación, la
energía nuclear evita la emisión a la atmósfera de grandes cantidades de gases
de efecto invernadero, (...)
teniendo un impacto positivo sobre el calentamiento
global.
El estudio afirma que se encontraron
pocos datos sobre el número de muertes producidas directa o indirectamente ya
fuera por combustibles fósiles o energía nuclear, a excepción de 2007.
Dichos datos, combinados con los
históricos de generación de energía, permitieron deducir que entre 1971 y 2009
se habrían producido 1.8 millones de muertes más si sólo se hubieran empleado
combustibles fósiles en lugar de energía nuclear.
Basados en ello, los investigadores
calcularon el total de muertes que pueden prevenirse utilizando la energía
nuclear durante las cuatro décadas siguientes.
De acuerdo con la investigación, si a
partir de ahora, hasta 2050, en lugar de energía nuclear se utilizara gas
natural, se producirían 420 mil decesos más. Por otra parte, el número
aumentaría a siete millones si la energía utilizada fuera carbón.
Así mismo, sustituir la energía nuclear por
gas natural o carbón provocaría la liberación de entre 80 y 240 gigatoneladas
de carbono en la atmósfera en los próximos 37 años; eso sin contar los riesgos
ambientales que esto provocaría, afirman los autores, quienes confían que los
resultados de este estudio puedan persuadir a los políticos a la hora de
considerar la energía nuclear como una alternativa segura para la humanidad.