LA
VIOLENCIA SOCIAL Y POLITICA
Una
mirada a nuestra experiencia histórica
Manuel
Camero
Luego
de una profunda reflexión sobre el devenir venezolano y consciente de los
peligros de una guerra civil que estamos obligados a evitar por la
sobrevivencia de todos, dado que es supremamente difícil construir país sobre
la ruina y las cenizas, que es lo que queda después de una guerra. Con ella
perdemos todos. No hay ganadores. Esto viene a propósito de un letrero que vi
plasmado en una calle de Venezuela que expresaba: “¿Para qué el Diálogo?” que recoge la opinión de sectores radicales del oficialismo y la
oposición que no ven ningún sentido que el gobierno y la MUD hagan un intento
por dirimir sus diferencias en una mesa de dialogo. Hay voces que rechazan y
niegan que este mecanismo pueda arrojar algunos resultados, alegando que se
contribuye al fortalecimiento del adversario. Ahora bien, ¿Cómo sino a través del dialogo se pueden dirimir las diferencias en
democracia? Dialogar no significa renunciar a principios sino en hacer
esfuerzos para buscar y explorar puntos de encuentros. Si no es por la vía del
dialogo, la otra posibilidad es la confrontación abierta y el camino de la
violencia, que sabemos cómo se inicia pero nunca cómo ha de culminar, con todos
los estragos que ocasiona en la vida de un país y la de sus ciudadanos.(...)
