“lo esencial sigue siendo invisible a los ojos”
Saint Exupéry en “El
principito”
La Historia nos ha revelado que todo
cambia y no escapan a ello los ideales estéticos. Desde las redondeces de aquellas mujeres que plasmó en sus
lienzos el flamenco Peter Paul Rubens, hasta la inmensa desdicha por la
atormentada obsesión de las mujeres hoy día de alcanzar una figura famélica,
indicadora de autocontrol, musculosa y además, alejadísima de las preferencias
masculinas, que indican que ellos, las prefieren con “forma de guitarra”
. Del otro lado, el aspecto esperado para
el hombre, que tiene que ver con ser fuerte, inteligente y corpulento.
La actitud compulsiva por el logro de
estos ideales estéticos, por responder a un imperativo social-cultural
(relativo a cada grupo social y a cada momento histórico) para sentirse
integrado (...)
