La necesidad de un pueblo, la generosidad de un albañil y su
esposa y la disposición de ayudar de un sacerdote y un grupo de jóvenes, fueron
suficientes para que, con las bendiciones de Papa Dios, naciera Fe y Alegría:
un movimiento de Educación Popular, Integral y de Promoción Social. En la sala
de una humilde vivienda, en un barrio de Caracas cien niños sentados en el
suelo, con sed de educación, sembraron la semilla que más tarde se convertiría
en un árbol que hoy da frutos en Venezuela, el resto de Latinoamérica, África y
Europa.
Venezuela estaba sumida en el abandono, la miseria y la desidia,
en plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez. El P. José María Vélaz, sj,
en sus visitas a los barrios de Caracas se dio cuenta que la mayor debilidad
era la ignorancia de la gente. Su mente, que fácil se hundía en sueños
gigantescos, imaginó una red de escuelas para ofrecer educación a los más
pobres. Llegó así el 5 de marzo de 1955: El P. José María Vélaz, junto con
estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello, vivían el nacimiento de Fe
y Alegría en la casa de Abraham y Patricia Reyes.(...)
