CTX Marcos Reguera
El nuevo presidente
norteamericano es un fenómeno de consumo de la cultura popular. Tras la
derrota de Clinton, sólo Bernie Sanders y Our Revolution pueden
rivalizar con él
Marcos Reguera
Cartel promocional de Trump del pasado 10 de enero.
Instagram de Donald Trump
Instagram de Donald Trump
17 de
Enero de
2017
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“Make America Great Again”: un presidente para recuperar el American Way & Dream
Una de las cuestiones que más ha llamado la atención fuera de los Estados Unidos es que Trump haya conseguido vencer la contienda electoral con un discurso antisistema y anti-establishment cuando él puede ser fácilmente identificado como uno de sus más genuinos representantes.
Sin lugar a dudas, de entre todos los demagogos que la política norteamericana ha visto desfilar en la última década (y con el Tea Party han sido legión), Donald Trump es el amo y señor indiscutible. Sin embargo, haríamos un mal análisis si pensáramos que estas elecciones son la historia de un gran embaucador, un flautista de Hamelin que, apelando a las bajas pasiones de un grupo de electores hooligans, ha conquistado la Casa Blanca. Esta ha sido la historia que ha recogido la mayor parte de la prensa internacional y de la prensa liberal americana (la progresista). Por contra, se trata de una visión elitista que en el fondo piensa en los electores como unos imbéciles, o como si fueran menores de edad en el mejor de los casos, a los que no se les puede dejar que tomen decisiones sobre asuntos de Estado porque se dejan engañar por charlatanes.
“Make America Great Again”: un presidente para recuperar el American Way & Dream
Una de las cuestiones que más ha llamado la atención fuera de los Estados Unidos es que Trump haya conseguido vencer la contienda electoral con un discurso antisistema y anti-establishment cuando él puede ser fácilmente identificado como uno de sus más genuinos representantes.
Sin lugar a dudas, de entre todos los demagogos que la política norteamericana ha visto desfilar en la última década (y con el Tea Party han sido legión), Donald Trump es el amo y señor indiscutible. Sin embargo, haríamos un mal análisis si pensáramos que estas elecciones son la historia de un gran embaucador, un flautista de Hamelin que, apelando a las bajas pasiones de un grupo de electores hooligans, ha conquistado la Casa Blanca. Esta ha sido la historia que ha recogido la mayor parte de la prensa internacional y de la prensa liberal americana (la progresista). Por contra, se trata de una visión elitista que en el fondo piensa en los electores como unos imbéciles, o como si fueran menores de edad en el mejor de los casos, a los que no se les puede dejar que tomen decisiones sobre asuntos de Estado porque se dejan engañar por charlatanes.