Durante casi dos años, "Israel" se basó en
la llamada estrategia de "decapitación" de la cúpula de Hamás.
Sayid Marcos Tenório*
/ Opinión**
La elección de Khalil al-Hayya para dirigir el Buró Político
de Hamás representa mucho más que una simple sucesión de liderazgo.
Esto señala la entrada del movimiento en una nueva fase
política, marcada por la guerra en Gaza, la eliminación sistemática de sus
líderes y la disputa sobre quién liderará el futuro de Palestina después del
conflicto.
Durante casi dos años, "Israel" se basó en la
denominada estrategia de "decapitación" de la cúpula de Hamás. Los
asesinatos de Ismail Haniyeh, Yahya Sinwar y otros líderes tenían como objetivo
fragmentar el movimiento e incapacitarlo para el mando.
La elección de Al-Hayya apunta en la dirección opuesta, lo
que sugiere que, a pesar de las pérdidas sufridas, Hamas conservó su estructura
institucional y demostró la capacidad de renovar su liderazgo de acuerdo con
sus propios mecanismos internos.
El proceso electoral, llevado a cabo en más de una vuelta y realizado de acuerdo con el reglamento de la organización, refuerza la imagen de un movimiento cuya continuidad política no depende de líderes individuales, sino de instituciones consolidadas.
La elección de Al-Hayya también revela una redefinición de
las prioridades de Hamás. Si bien pertenece a la generación fundadora del
movimiento y posee una sólida legitimidad forjada en la Franja de Gaza, su
perfil difiere del de Yahya Sinwar.
En los últimos años, Al-Hayya se ha convertido en una de las
figuras principales responsables de las negociaciones indirectas con
"Israel" y de los contactos mantenidos con mediadores de Qatar y
Egipto, participando en el grupo central que formula las decisiones
estratégicas del movimiento.
Esta experiencia sugiere que la próxima fase estará marcada
por una intensa competencia diplomática.
Un alto el fuego permanente, el intercambio de prisioneros,
el levantamiento del bloqueo, la entrada de ayuda humanitaria y la
reconstrucción de Gaza tienden a ocupar el centro de la agenda política de
Hamás, sin que ello implique el abandono de su estrategia de resistencia.
Varios analistas palestinos interpretan la elección de
Al-Hayya precisamente como una expresión de esta nueva jerarquía de prioridades
para responder a la emergencia humanitaria, al tiempo que se preservan las
políticas constantes del movimiento.
Esta orientación también explica la capacidad de Al-Hayya
para desenvolverse entre dos polos fundamentales de la política regional.
Por un lado, Qatar, principal mediador en las negociaciones
entre Hamás, Israel, Estados Unidos y Egipto. Por otro, Irán y el Eje de la
Resistencia, que siguen constituyendo la principal retaguardia política y
estratégica del movimiento.
Su elección sugiere que Hamás pretende profundizar
simultáneamente en su capacidad de negociación y en su coordinación regional,
rechazando la falsa dicotomía entre diplomacia y resistencia.
Al mismo tiempo, la sucesión está en consonancia con el
movimiento estratégico en curso, dada la voluntad de Hamás de transferir la
administración civil de Gaza a un Comité Nacional Palestino.
Esta iniciativa indica que el movimiento busca distinguir,
con mayor claridad, tres dimensiones de sus acciones: resistencia militar,
liderazgo político y diplomático, y administración territorial.
Se trata de una profunda reorganización, probablemente la más
importante desde que Hamás tomó el control del gobierno de Gaza en 2006.
En este contexto, Khalil al-Hayya fue elegido no solo por su
trayectoria personal, sino también porque posee atributos considerados
esenciales para esta transición.
Líder histórico de Hamás, profundamente arraigado en Gaza,
negociador experimentado y superviviente de sucesivos intentos de asesinato que
acabaron con la vida de varios miembros de su familia, encarna la legitimidad
interna, la experiencia organizativa y la habilidad diplomática.
El mensaje político de las elecciones llega a cuatro
destinatarios.
Para "Israel", esto demuestra que la eliminación
física de los líderes no fue suficiente para desmantelar el movimiento.
Para la sociedad palestina, esto reafirma la capacidad de
Hamás para preservar su cohesión incluso en las circunstancias más adversas.
Para los actores regionales, esto indica que la organización
seguirá siendo un actor central en la política palestina.
Para Estados Unidos, la elección de Al-Hayya refuerza la idea
de que cualquier solución duradera para Gaza difícilmente puede prescindir de
un movimiento que, a pesar de la guerra, ha conservado su estructura, renovado
su liderazgo y mantenido su capacidad de negociación. Excluirlo de la ecuación
política parece ahora tan improbable como derrotarlo militarmente.
Si Yahya Sinwar simbolizó a Hamás durante la guerra, Khalil
al-Hayya podría simbolizar a Hamás después de la guerra, menos identificado con
la administración de Gaza y más centrado en reconstruir su posición como actor
nacional palestino y protagonista en la disputa política sobre el futuro de
Palestina.
Tomado de Brasil 247. La imagen de Khalil Al-Hayya es
de REUTERS.
*Historiador y especialista en Relaciones
Internacionales. Es vicepresidente del Instituto Brasil-Palestina (Ibraspal) y
autor del libro «Palestina: del mito de la tierra prometida a la tierra de la
resistencia».
**Las opiniones contenidas en este articulo son de la exclusiva responsabilidad del autor.
