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22 julio, 2026

Un guardabosques se adentró en un desfiladero en 1994: unos metros después, se topó con una especie viva nunca vista en La Tierra

    AS

Un árbol que se encontraba en un lugar de difícil acceso, pero cerca de la ciudad más grande de Australia.

Alberto Zaragoza Lerma

En el año 1994, un guardabosques llamado David Noble utilizó cuerdas para adentrarse en un remoto desfiladero de arenisca del Parque Nacional de Wollemi, al noroeste de Sídney, en Australia. Se encontraba explorando el lugar cuando se fijó en un grupo de árboles que no reconoció. ¿Qué llamaba la atención de ellos? Tenían una corteza oscura y nudosa, hojas largas y aplanadas y múltiples troncos que brotaban de sus bases. Noble se llevó un trozo de follaje caído para su identificación, y en cuestión de meses los botánicos comprendieron que el cañón albergaba una especie viva perteneciente a un género desconocido en cualquier otro lugar de la Tierra.

La especie coincidía estrechamente con restos vegetales que habían desaparecido del registro fósil hacía millones de años. El lugar en el que se encontraban era de difícil acceso, lo que explicaba por qué la arboleda había pasado desapercibida para la ciencia a pesar de encontrarse a tan solo 150 kilómetros de la ciudad más grande de Australia. David Noble encontró la especia mientras practicaba barranquismo en su tiempo libre y no durante un estudio botánico oficial. Tras estudiar el hallazgo, se determinó que no encajaba en ningún género de árbol australiano conocido, nombrando a la especie como Wollemia nobilis, un raro y escaso árbol que surgió hace unos 90 millones de años y habitó la Tierra junto a los dinosaurios.

Una especie que permaneció mucho tiempo escondida del ser humano

La primera población documentada del Wollemia nobilis contaba con 19 árboles maduros. Se trata de un árbol que puede alcanzar unos 40 metros de altura y que se describe a menudo como un superviviente de la era de los dinosaurios. El Jardín Botánico de Sídney sitúa el registro fósil más reciente hace unos dos millones de años. A partir de ese momento, el rastro se perdió, lo que llevó a suponer que se había extinguido, hasta que David Noble lo encontró en 1994 mientras practicaba barranquismo.

Fuente: AS / España.