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06 junio, 2026

Trina

Cuando la vi de cerca me impresionó lo bonita que era – sigue siendo –, poco tiempo después supe que esa no era su principal cualidad.

Aunque la escena ocurrió hace mucho más de 5 décadas, la recuerdo con mucha claridad.  La chica, de menos de 18 años, agraciada como pocas, con un porte elegante, pero con una timidez que se notaba a lo lejos, transitaba por uno de los pasillos de vieja casona que albergaba a la  Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo. Era un día muy especial para ambos, nuestra primera clase en la carrera que habíamos elegido: la abogacía. Ya estábamos casi todos los bachilleres a las puertas del salón cuando se presentó. Edgar llegó de primero, como siempre, la catira también había llegado, mis amigos – hermanos desde el liceo Martin J. Sanabria, y estaban el negro Niger y la pulga Campos, a quienes conocí en ese momento, con los que después nos hermanamos también, y varias docenas de condiscípulos más.

Cuando la vi de cerca me impresionó lo bonita que era – sigue siendo –, poco tiempo después supe que esa no era su principal cualidad; llegaba de San Carlos, Cojedes, pero nació en San Diego de los Altos en el estado Miranda, era mirandina nuestra nueva compañera, pero parecía europea.

Por 5 décadas y más, Trina ha sido parte de nuestra vida, durante todo ese largo trayecto la he conocido bien en varias de sus facetas: buena hija, excelente madre y abuela, gran hermana, abogada de prestigio e inmejorable amiga. Creo que es todo un privilegio contarme entre sus allegados cercanos.

Pero, Trina es, sobre todo, un gran ser humano, limpia de alma, bonita por dentro.

Ustedes, estimados lectores, se preguntarán la razón de esta breve nota. Es simple: nuestra querida Trina está de cumpleaños y, por razones ajenas a mi voluntad no podré acompañarla en su celebración, pero quiero dejar testimonio de mi agradecimiento por una larga amistad que no se enmoheció a lo largo de más de 50 años, pese a que cada uno tomó por caminos diferentes en la vida. Que quede constancia, pues, de mi admiración por Trina.

Hoy, en su nuevo aniversario, hago votos para que disfrute de una larga, saludable y feliz vida. Va un abrazo para ella y los suyos. GHS