Vistas de página en total

17 junio, 2026

Tocoma y el Retorno de los Gringos: El Enigma de los 18 Meses

Por Juan Linares / Opinión *

I. Refrescando la Memoria: Las Cifras del Agujero Negro

Como en Venezuela la amnesia colectiva es una enfermedad endémica, es obligatorio volver a escribir con tinta indeleble las cifras del monumento universal de la Corrupción institucionalizado. La Central Hidroeléctrica Manuel Piar (Tocoma) no es un mito urbano; es un desfalco de proporciones astronómicas que se puede resumir en la siguiente cronología del absurdo:  

Año de inicio: Las excavaciones y la fiesta burocrática arrancaron formalmente en el año 2006.

Fecha proyectada de entrega: El cronograma original juraba que para el 2012 la planta estaría escupiendo energía. Tras los primeros tropiezos, la movieron al período 2014-2018.

Años de retraso: En pleno año 2026, la obra acumula 14 años de retraso absoluto.

Costo y Desfalco: Concebida con un presupuesto inicial de $3.061 millones de dólares, la factura se infló de forma grotesca hasta superar los $9.000 millones. La Asamblea Nacional calculó un desfalco directo superior a los $3.000 millones de dólares.  

El Gran Cero Eléctrico: Diseñada con 10 unidades generadoras para aportar una capacidad instalada total de 2.160 MW (y una meta revisada de hasta 2.640 MW en convenios posteriores), la realidad es matemática pura: 0 megavatios generados. Mientras tanto, el país vive en un racionamiento diario que supera las 6 horas en múltiples regiones.  

II. Anatomía de una Chapuza: Cuando a Odebrecht se le Olvidó el Hielo

Si la corrupción fuera una ciencia, la obra civil de Odebrecht (hoy Novonor) en Tocoma ganaría el Premio Nobel. Los ingenieros forenses que han inspeccionado las ruinas de cemento describen un catálogo de errores técnicos que rayan en el sabotaje criminal:

El Misterio del Concreto Caliente: En el vaciado de grandes masas de concreto para represas, es obligatorio mezclar el cemento con hielo para controlar la temperatura durante el proceso de fraguado y evitar que el material se agriete por estrés térmico. En Tocoma, la avaricia pudo más que la termodinámica: le negaron el hielo al cemento. El material fraguó a temperaturas de asfalto veraniego, comprometiendo la resistencia estructural desde el primer día.

A esto se le sumó un racionamiento autoinducido de insumos: cemento insuficiente en la dosificación de las mezclas y el uso de cabillas con diámetros y espesores muy inferiores a los estipulados por los planos de diseño.

El chiste final del realismo trágico ocurrió cuando los brasileños entregaron la casa de máquinas. Los espacios asignados para alojar las turbinas eran más pequeños y deformes que las especificaciones originales. Cuando IMPSA llegó con sus moles de acero, descubrió que las tolerancias geométricas estaban completamente desviadas. Ambas empresas se enfrascaron en una guerra de acusaciones mutuas para tapar lo obvio: en un esquema de contratos a dedo y sobrefacturación transnacional, ambas partes estaban demasiado ocupadas contando billetes como para revisar si estaban usando la misma cinta métrica.

III. El Regreso de los Gringos: El Veto a los Pícaros

La historia da vueltas extrañas. IMPSA, la histórica metalúrgica argentina que casi quiebra debido a los cientos de millones de dólares que la administración venezolana le dejó debiendo, fue privatizada y adquirida por el consorcio estadounidense Industrial Acquisitions Fund (IAF), de la mano de ARC Energy.  

Acaban de firmar un nuevo acuerdo para reactivar Tocoma. Pero las condiciones en las oficinas de los nuevos dueños norteamericanos son radicalmente distintas. Los "gringos" llegaron aplicando un veto absoluto a sus antiguos socios brasileños. A Novonor (Odebrecht) la vetaron por pícara, mañosa y penalizada internacionalmente. Los nuevos accionistas saben que poner a los brasileños a reparar el concreto defectuoso que ellos mismos vaciaron sería una locura financiera. IMPSA exigirá la supervisión draconiana de una firma internacional independiente de inspección civil para auditar cada centímetro de la represa.  

IV. El Enigma de los 18 Meses: ¿Es Posible Generar 672  MW?

 El plan contempla una primera etapa estimada de 14 a 19 meses con el objetivo de recuperar y poner en marcha las primeras unidades para inyectar cerca de 672 MW al colapsado Sistema Eléctrico Nacional.  

A nivel de ingeniería, ¿es posible cumplir este plazo de 18 meses? La respuesta técnica es: Sí, pero bajo condiciones muy estrictas, y la razón principal radica en que IMPSA no empieza desde cero.

El presidente de la compañía confirmó que el 60% de los componentes electromecánicos necesarios ya están completamente fabricados. Debido a la parálisis de una década, estas turbinas, generadores y sistemas auxiliares no desaparecieron; quedaron varados y almacenados bajo custodia en la planta de Mendoza (Argentina), así como en depósitos de Estados Unidos, Alemania y Paraguay.  

Venezuela e IMPSA firmaron el 13 de junio de 2026 el acuerdo para completar la Central Hidroeléctrica Manuel Piar, conocida como Tocoma, en el río Caroní, estado Bolívar. El convenio contempla incorporar hasta 2.640 MW al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

En el corto plazo, la primera etapa —de 14 a 19 meses— busca recuperar 672 MW mediante la puesta en marcha de dos unidades iniciales.

En Macagua, el trabajo es de rehabilitación de unidades fuera de servicio. El cumplimiento de este lapso de 100 días es viable porque los componentes electromecánicos y repuestos requeridos ya existen y fueron inspeccionados previamente por comisiones técnicas de Corpoelec e IMPSA.

En Tocoma el verdadero cuello de botella en los próximos 18 meses no es fabricar las turbinas, sino la gestión de activos y la ingeniería forense en el sitio:  

Recalificación técnica: Esos componentes electromecánicos han estado inmovilizados durante años. Requieren una inspección sistemática y ensayos no destructivos antes de ser montados.  

Picar el concreto corrupto: Antes de encender los generadores, la nueva contratista civil seleccionada tendrá que corregir el desaguisado geométrico de Odebrecht, ampliando los fosos con precisión milimétrica para que las turbinas puedan ser acopladas.

El estudio preliminar existe y los fierros están listos en los galpones internacionales. El único peligro real en Venezuela es que el "bochinche institucional" o la amnesia disociativa de la burocracia vuelvan a retrasar los permisos, el flujo de caja o el transporte de los componentes. Si los gringos logran mantener el control estricto de la obra, es físicamente viable que en año y medio las primeras turbinas Kaplan de Tocoma dejen de ser un mito y comiencen, por fin, a encender los bombillos de un país cansado de la oscuridad.  

jlrlinares@gmail.com 

*Las opiniones contenidas en este articulo son de la exclusiva responsabilidad del autor.