La crítica al modelo hotelero del régimen resulta
especialmente significativa en el contexto actual. En 2024, casi
el 40% de toda la inversión estatal cubana se concentró en hoteles y
turismo, una
proporción 11 veces superior al gasto conjunto en Educación y Sanidad
Los cuestionamientos de Tablada se mantienen dentro de un marco que propone mejoras técnicas y urbanísticas sin cuestionar la legitimidad del sistema de su país
Entre Todos D.
El arquitecto Abel Tablada, hermano de la diplomática y
vocera del régimen Johana Tablada de la Torre, criticó este lunes la
política de inversiones del régimen cubano en el sector turístico al publicar
una reflexión en Facebook sobre
los escombros del edificio demolido del Instituto Superior de Diseño Industrial
(ISDI), en el municipio Centro Habana.
En su publicación, titulada «La Habana que queremos: el uso
responsable de la IA», Tablada señaló que «el turismo en La Habana fuera más
exitoso (...) si en vez de haber invertido cientos de millones en Hoteles
aislados (...) se hubiera invertido en proyectos urbanos integradores de
funciones que lejos de ahuyentar a la población empobrecida le abriera las
puertas».
A pesar de atribuir parcialmente el desastre urbanístico y social a "medidas extremas de bloqueo y persecución de cadenas hoteleras o amenazas a turistas", Tablada se mostró crítico con las políticas del régimen que han dado por resultado "una pobre contribución al perfil urbano y a la calidad de vida de los ciudadanos".
El arquitecto recorrió el solar que dejó el edificio
del ISDI, demolido en marzo de 2026 por la empresa GEICONS tras años
de deterioro, derrumbes parciales y abandono institucional, y usó inteligencia
artificial para visualizar una propuesta de regeneración urbana del espacio
vacío.
El edificio, ubicado a solo 50 metros de la esquina de
Belascoaín, Carlos III y Reina, fue clausurado en 2022 por
fallos estructurales.
En julio de 2024 sufrió un derrumbe parcial de su fachada,
y en
enero de 2025 colapsó de nuevo, dejando lesionada a una anciana de 78 años
y afectando a cuatro familias.
En octubre de 2025, el
inmueble fue saqueado y desaparecieron documentos históricos y
trabajos académicos.
Tablada describió la escena como «lamentable y triste por el
valor del edificio, su ubicación y el daño a las funciones de esa prestigiosa
escuela que se
ha tenido que mudar a Miramar, pasando por otros edificios de forma
temporal».
Añadió que los escombros siguen siendo removidos «de forma
informal por mineros espontáneos, recogedores de materias primas para la
construcción, como ocurrió con las ruinas del Coliseo romano durante siglos».
La crítica al modelo hotelero del régimen resulta
especialmente significativa en el contexto actual. En 2024, casi
el 40% de toda la inversión estatal cubana se concentró en hoteles y
turismo, una
proporción 11 veces superior al gasto conjunto en Educación y Sanidad.
Al mismo tiempo, los ingresos por turismo cayeron
aproximadamente 62% frente a 2019. El conglomerado militar GAESA y su
brazo Gaviota acumularon activos en 120 hoteles, 62 de ellos gestionados por
cadenas españolas, con inversiones que en un solo gran hotel habanero
alcanzaron los 200 millones de euros.
Esa apuesta ha resultado aún más frágil tras las sanciones
de la administración Trump contra GAESA, formalizadas el 7 de mayo de 2026
por el Departamento de Estado, que forzaron a Meliá a abandonar 15 de sus 35
hoteles en Cuba e Iberostar a dejar de operar 12 instalaciones desde el 1 de
junio.
La voz de Abel Tablada adquiere una dimensión particular por
su relación familiar con la funcionaria Tablada de la Torre, subdirectora
general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores y una de
las principales voceras del discurso oficial del régimen frente a Washington.
Mientras Johana defiende la línea del gobierno y acusa a
funcionarios estadounidenses de «injerencia» y «guerra cognitiva», su hermano
acumula un historial de señalamientos públicos. En mayo de 2025
denunció la
represión tras la muerte de la madre del preso político José Gabriel
Barrenechea.
En junio de 2025 exigió explicar «a
dónde fueron los millones de ETECSA», y en febrero de 2026 publicó
reflexiones sobre apagones y salarios docentes de entre 10 y 15 dólares
mensuales que le costaron la
expulsión de la CUJAE en marzo de 2026, donde era profesor titular de la
Facultad de Arquitectura.
Sin embargo, las críticas de Abel Tablada se mantienen dentro
de un marco que propone mejoras técnicas y urbanísticas sin cuestionar la
legitimidad del sistema en su conjunto.
El propio arquitecto lo reflejó en su publicación al
concluir que la solución llegará «con las nuevas tecnologías, con el
conocimiento acumulado y su uso responsable por todos los actores y decisores
en un ambiente democrático y sin acoso exterior».
Una ciudad, escribió, «que no combina su patrimonio cultural
con una renovación, crecimiento e innovación constante es una ciudad muerta».
Con información publicada por CiberCuba.