- Proyecto con dilemas — Los registros sitúan su final en 1799
tras caza y expansión colonial, y describen un animal de pelaje plateado
del que hoy solo quedan unos pocos ejemplares en museos
El debate no gira solo en torno a si una especie puede
volver, sino a quién decide que debe hacerlo y con qué consecuencias.
La resurrección de especies obliga a fijar criterios sobre el uso de
recursos, la intervención humana en ecosistemas y el sentido de recuperar
animales que desaparecieron por causas humanas o naturales.
En ese terreno surgen límites éticos claros, como el riesgo
de alterar hábitats actuales o desplazar especies vivas que hoy ocupan ese
espacio. También aparece una cuestión de responsabilidad, porque recuperar una
especie implica garantizar su supervivencia en un entorno que ya no
es el mismo. Este marco condiciona cualquier intento de devolver animales
extintos y se centra en el caso del antílope azul.
Colossal Biosciences impulsa la vuelta del antílope azul
La estadounidense Colossal Biosciences impulsa un proyecto para
recuperar al antílope azul mediante edición genética y lo integra en su
programa de desextinción con objetivos de conservación. La empresa,
fundada en 2021, trabaja en la reconstrucción genética de especies desaparecidas
y ha incorporado este antílope a una lista que ya incluía al mamut lanudo, el
dodo o el tigre de Tasmania.
El plan parte de muestras conservadas y busca
generar embriones a partir de material genético reconstruido, con la
intención de reintroducir la especie en su entorno original si el proceso llega
a completarse.
La compañía ha construido su actividad en torno a la llamada
desextinción, un campo que plantea recuperar especies mediante técnicas de
edición genética. Sus anuncios se presentan como proyectos a largo
plazo y han generado un gran debate en la comunidad científica.
Desde su sede en Estados Unidos, el equipo ha ido ampliando
su catálogo con animales de alto valor simbólico y biológico, lo que sitúa cada
nuevo proyecto bajo un fuerte escrutinio público y científico. La inclusión del
antílope azul amplía ese alcance hacia los bóvidos, un grupo con
características reproductivas distintas a las de otras especies ya estudiadas.
El antílope azul desapareció en el siglo XVIII en
África
El antílope azul desapareció a finales del siglo XVIII en el
sur de África tras la presión de la caza y la expansión colonial. Los
registros sitúan su última observación en 1799 y lo describen como un animal de
pelaje azul plateado y cuernos curvados que alcanzaban más de medio metro. Su
hábitat se redujo hasta desaparecer y hoy solo quedan menos de una docena de
ejemplares conservados en museos. Esa desaparición lo convirtió en el primer
gran mamífero africano extinguido por acción humana en la historia documentada.
Michael Hofreiter, profesor de Genómica Adaptativa
Evolutiva en la Universidad
de Potsdam, explicó que “nuestro trabajo genómico inicial con ejemplares de
antílope azul demostró que se podía recuperar ADN viable de esta
especie extinta”. Ese material permitió situar al animal dentro de su contexto
evolutivo y abrir la puerta a su reconstrucción genética.
El proceso continúa con técnicas más avanzadas, ya que los
investigadores trabajan con células del antílope ruano para introducir
variantes del ADN del antílope azul y generar estructuras compatibles con
el desarrollo embrionario.
Los avances técnicos abren nuevas opciones en la
conservación animal
Ese trabajo técnico incluye la reconstrucción de un genoma de
alta cobertura y el uso de células madre pluripotentes inducidas, conocidas
como iPSC. Estas células permiten modificar el material genético y acercarlo al
del animal desaparecido. El uso del antílope ruano responde a su cercanía
genética, lo que facilita el proceso de edición. Ben Lamm, director
ejecutivo de la empresa, señaló en Reuters que el proyecto
lleva dos años en marcha y afirmó que “los humanos hicimos esto y vamos a
arreglar un error del hombre”.
La iniciativa se suma a una lista creciente de especies que
la empresa busca recuperar, como el lobo terrible o el uro. El antílope azul se
convierte en la sexta especie del programa y la primera dentro del
grupo de los antílopes. Su elección responde tanto a su historia como a su
posición dentro de los bóvidos, que abre nuevas líneas de trabajo en
reproducción y desarrollo.
El desarrollo técnico también incluye avances en la obtención
de óvulos de especies vivas. El equipo ha diseñado herramientas de
ultrasonido y métodos hormonales que permiten extraer óvulos de forma
menos invasiva en antílopes como el ruano o el orix de cuerno en cimitarra.
Matt James explicó que “antes era casi imposible poder tomar oocitos
viables de especies salvajes de bóvidos”. Estas técnicas amplían la capacidad
de trabajar con especies en riesgo y permiten escalar los proyectos de conservación.
Beth Shapiro, jefa científica de la empresa, señaló que “los
antílopes africanos han quedado atrás en las prioridades de la conservación”.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, 29 de
las cerca de 90 especies de antílopes están amenazadas. La compañía plantea que
las herramientas desarrolladas en este proyecto podrían aplicarse a esas
especies. El objetivo final incluye restaurar hábitats en Sudáfrica y
evaluar una posible reintroducción del antílope azul en el renosterveld,
uno de los ecosistemas más en peligro del mundo, si el proceso llega a
completarse.
Tomado de elDiario.es