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24 mayo, 2026

ARGENTINA. Se confirman mensajes íntimos entre Milei y una “asesora de imagen”: ¿se violó la seguridad del presidente?

 La Red 21

La filtración de supuestos audios del presidente Javier Milei no es solo un escándalo de privacidad: el eje de la denuncia penal está en quién filtró estos mensajes, quién los hizo y con qué intención.

El 19 de mayo de 2026, la filtración de supuestos audios íntimos del presidente argentino Javier Milei dejó de ser un tema de crónica rosa para convertirse en una causa penal de alto riesgo institucional.

La denuncia presentada por el periodista Santiago Cúneo ante el juzgado de Ariel Lijo no se centra en el contenido sexual explícito de las conversaciones, sino en un dato concreto: en uno de los fragmentos, la mujer identificada como Rosemary “Oscurita” Maturana pregunta sobre los protocolos de seguridad del mandatario durante un viaje al exterior.

Esa sola pregunta transforma el caso. Según el texto de la denuncia, al que accedió este medio, “la revelación de rutinas, horarios o vulnerabilidades en la custodia del jefe de Estado constituye un delito contra la seguridad de la Nación”. El artículo 226 del Código Penal Argentino establece penas de dos a seis años de prisión para quien “proporcione información reservada sobre la seguridad de las autoridades”. La fiscalía aún no se expidió, pero fuentes judiciales confirmaron que se abrió una investigación preliminar.

La mujer que protagoniza el material filtrado no es un actor nuevo en la órbita del presidente. Rosmery Maturana, conocida en redes sociales como «Oscurita» por su afición a las cámaras solares, trabajó como asesora de imagen del entonces candidato y posterior mandatario.

Su rol consistía en asesorar a Milei en aspectos de su presentación pública, desde la elección de indumentaria hasta detalles de la puesta en escena. Pese a esta cercanía operativa, Maturana nunca oficializó un contrato con el Estado y mantuvo un perfil bajo lejos de los reflectores de la prensa tradicional.

Se conocen hace más de 4 años

Los registros públicos indican que el primer contacto entre Milei y Maturana se produjo durante la pandemia, en un bar del barrio porteño de Once. El encuentro ocurrió a las 6 de la mañana, con la intermediación del propio Santiago Cúneo, quien hoy ocupa el rol de denunciante en la causa judicial. Según testimonios previos de la propia asesora, aquel saludo inicial fue distante y frío. A pesar de esa primera impresión, la relación construyó una dinámica de alta confianza que trascendió lo meramente profesional.

La figura de Maturana ya había generado roces en la vida personal del presidente con anterioridad a la filtración. Versiones periodísticas indican que la conductora Amalia «Yuyito» González habría tenido cruces con la asesora tras hallar mensajes comprometedores en el teléfono de su entonces pareja.

Este antecedente coloca a Maturana como un personaje conocido en el ecosistema íntimo del libertario, un hecho que, para algunos analistas, le otorga un grado de plausibilidad al contenido de los audios filtrados.

Rosmery Maturana defendió a Milei: «No hay nada de malo en los audios, era una conversación de confidentes».

El rol de Santiago Caputo y la teoría del complot en redes sociales

En medio de la crisis comunicacional, el estratega de La Libertad Avanza, Santiago Caputo, emergió como una voz autorizada para sentar la posición del espacio. Caputo, conocido por operar fuera de los carriles institucionales, recurrió a su cuenta de la red social X para reflotar una publicación del pasado 18 de mayo. En esa advertencia anticipaba una maniobra inminente contra la gestión de Milei. «Las advertencias fueron debidamente presentadas», escribió este jueves al citar su propio posteo.

Horas más tarde, el asesor presidencial sumó una nueva capa a la teoría de la conspiración. Apelando a manuales de criminología, desglosó lo que denominó «la triada sagrada de la investigación criminal» para determinar la autoría de un delito, enumerando los conceptos de motivo, medios y oportunidad. “Apliquen a discreción”, concluyó en un mensaje dirigido a sus seguidores.

Los blancos señalados por el entorno oficialista

El descargo original del lunes, que ahora Caputo pone en valor, contenía acusaciones concretas contra periodistas y medios de comunicación. En esa publicación, el estratega mencionó al comunicador Paulino Rodríguez y a los diarios La Nación y Clarín, además del portal Carnaval. La estrategia comunicacional del oficialismo apunta a desacreditar la filtración calificándola como una operación de desgaste, en lugar de debatir la autenticidad del contenido.

El juzgado de Ariel Lijo deberá determinar en las próximas semanas si existen elementos para iniciar una investigación formal sobre el origen de los audios. La principal hipótesis que manejan los investigadores es que el material podría haber sido extraído mediante espionaje o acceso ilícito a los dispositivos del mandatario o de su asesora. Si se confirma la participación de servicios de inteligencia, el caso mutaría de un escándalo de índole privada a una crisis de seguridad nacional.

Tomado de La Red 21 / Uruguay. Fotos de archivo.