Durante décadas y aun en medio de
limitaciones económicas, Cuba presentó tasas de mortalidad infantil comparables
con las de países desarrollados gracias a un sistema de salud pública de
cobertura universal y una política estatal enfocada en la prevención y el
seguimiento materno-infantil.
Sin embargo, entre 2018 y 2025 se
produjo el deterioro sostenido de ese indicador. La tasa de mortalidad infantil
pasó de cuatro muertes por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9.9 por cada mil en
2025 –incremento de 148 por ciento en siete años–, de acuerdo con datos del
Ministerio de Salud Pública.
Según el Centro para la Investigación
Económica y sobre Políticas (CEPR, por sus siglas en inglés), con sede en
Washington, alrededor de mil 800 bebés habrían logrado vivir entre 2019 y 2025
si se hubieran mantenido las cifras de 2017 y 2018.
El deterioro de estos indicadores refleja el impacto combinado de la crisis económica y el recrudecimiento de las sanciones impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba, reportó Cubadebate.
Tras el periodo de acercamiento
impulsado por el ex presidente estadunidense Barack Obama, tras el retorno a la
Casa Blanca de Trump, Washington puso en marcha más de 240 medidas restrictivas
dirigidas a limitar las fuentes de ingresos y el acceso de la isla a
financiamiento internacional, en un contexto agravado por fenómenos
meteorológicos extremos, como los recientes huracanes.
Una de las consecuencias de estas
sanciones es que La Habana no puede importar tecnologías médicas con
componentes estadunidenses, potencia tecnológica en materia sanitaria.
Las afectaciones eléctricas,
derivadas del recrudecimiento de las penalizaciones, también impactan en
servicios sensibles vinculados a la atención neonatal y materna.
El informe del CEPR mostró problemas
como interrupciones eléctricas en hospitales, limitaciones en incubadoras y
ventiladores neonatales, servicio reducido de ambulancias por falta de
combustible y paralización parcial de cirugías y servicios especializados.
En este escenario, marcado por
agresiones externas que se han ensañado particularmente con los servicios más
sensibles –aquellos que garantizan la vida de un país–, las autoridades de
salud afirmaron que “la prioridad seguirá siendo la misma: garantizar que nacer
y crecer en Cuba sean sinónimos de cuidado, esperanza y futuro”, añadió el
medio.
Continúa la cooperación en
salud
Aun en esta crítica situación, el
canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, reiteró ayer el compromiso de mantener la
cooperación médica internacional, incluso “cuando el gobierno de Estados Unidos
insiste en manipular la labor solidaria y humanista de nuestros cooperantes, y
amenaza a los estados receptores”, escribió en la red social X, en el 63
aniversario del inicio de la colaboración médica cubana: “Una demostración de
nuestro compromiso solidario con la justicia social y la salud de los pueblos
del mundo”, añadió.
Desde la primera misión
internacionalista en Argelia, 605 mil doctores y profesionales de la salud
cubanos trabajaron en comunidades necesitadas de 165 países. Pero este año,
Honduras, Guatemala y Jamaica suspendieron esos proyectos en medio de la campaña
de Washington, que los catalogó de “esclavitud moderna”.
En tanto, ayer llegaron a la terminal
Haiphong del puerto de La Habana 15 mil toneladas de arroz procedente de China,
“el primer lote del proyecto donativo de 60 mil toneladas de ayuda de
emergencia a Cuba, que muestra una vez más la fraternidad y solidaridad entre
China y Cuba”, informó en Hua Xin, embajador chino en la isla, en su cuenta de
X.
Tomado de La Jornada / México. Foto:
Jair cabrera Torres /Archivo.