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24 abril, 2026

Un equipo de científicos implantó cocaína a salmones: ¿para qué?

 R.T.

Los investigadores no descartan que la alteración de los patrones de movimiento de los peces expuestos a drogas se traduzca en cambios en su supervivencia y reproducción.

La contaminación por drogas ilícitas representa una amenaza creciente para los ecosistemas acuáticos, no obstante, todavía se desconoce cómo estas potentes sustancias neuroactivas pueden afectar el comportamiento y el movimiento de especies no objetivo en su hábitat natural.

Con eso en mente, un equipo internacional de científicos analizó cómo la cocaína y sus metabolitos en las vías fluviales afectan el comportamiento de los peces en sus hábitats naturales, no solo en el laboratorio, señala un comunicado de la Universidad Griffith, Australia, que participó en la investigación de los efectos de la contaminación por drogas en salmones atlánticos jóvenes.

Durante ocho semanas, se monitoreó a más de un centenar de especímenes con implantes químicos de liberación lenta de sustancias mediante seguimiento de telemetría acústica. Los peces se dividieron en tres subconjuntos. Un grupo de control y dos experimentales: uno expuesto a la cocaína y el otro a su principal metabolito, la benzoilecgonina, presente en aguas residuales.

Así, se descubrió que los individuos expuestos a esta última se volvieron significativamente más activos: nadaron casi 1,9 veces más que los peces del grupo de control y se adentraron hasta 12,3 km en el lago, mucho más allá de su rango normal.

Además, el comportamiento hiperactivo se intensificó con el tiempo, lo que indica que la exposición alteró la forma en la que los peces utilizaban el espacio en un ecosistema natural complejo.

Los hallazgos revisten importancia porque el movimiento desempeña un papel fundamental en la manera en la que los animales interactúan con su entorno.  

"El lugar al que van los peces determina qué comen, qué los come y cómo se estructuran las poblaciones", afirmó el doctor Marcus Michelangeli, coautor del trabajo. "Si la contaminación está alterando estos patrones, tiene el potencial de afectar a los ecosistemas de formas que apenas estamos empezando a comprender", dijo. 

Investigaciones futuras se centrarán en determinar la magnitud de estos efectos, identificar qué especies corren mayor riesgo y comprobar si la alteración de los patrones de movimiento se traduce en cambios en su supervivencia y reproducción

Los investigadores indicaron que esto no supone una amenaza para las personas que consumen pescado

Fuente: R.T. / Rusia. Imagen: Jeff T. Green / Gettyimages.ru