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23 abril, 2026

¿Quién presidirá la ONU? Los cuatro nombres en disputa para suceder a Guterres

 La Red 21

Los cuatro candidatos a la Secretaría General de la ONU: perfiles de los posibles sucesores de António Guterres.

El período de António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas expira el 31 de diciembre de 2026. A partir del 1 de enero de 2027, la institución contará con un nuevo Secretario General. El mecanismo de selección se activará durante los meses restantes de 2026.

Desde la creación de la ONU en 1945, el único mandatario latinoamericano en ocupar el puesto fue el diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien ejerció entre 1982 y 1991. El procedimiento de designación no sigue una lógica electoral convencional.

El Consejo de Seguridad delibera a puerta cerrada y ejecuta sondeos de opinión internos. Para que un aspirante avance, requiere al menos nueve votos favorables y la ausencia de veto por parte de los cinco miembros permanentes.

Esas cinco naciones —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia— configuran, en los hechos, el nombre del próximo responsable del principal organismo multilateral del planeta. Cuatro nombres han sido propuestos oficialmente para reemplazar a Guterres: Michelle Bachelet (Chile), Rafael Grossi (Argentina), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Macky Sall (Senegal).

Los días 21 y 22 de abril, los postulantes respondieron consultas de los Estados miembros acerca de su visión del futuro de la organización y su capacidad para conducirla. Tres de los cuatro aspirantes proceden de América Latina, en un contexto donde diversos Estados impulsan que una mujer asuma la secretaría general por primera vez.

América Latina reclama el puesto basándose en una tradición no codificada de rotación geográfica, aunque dicha pauta no siempre se aplica.

Perfiles de los aspirantes a la sucesión

Michelle Bachelet nació en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1951. Es médica y política, ejerció la presidencia de Chile en dos períodos no consecutivos: 2006-2010 y 2014-2018.

En 2000 fue nombrada ministra de Salud, donde implementó el plan AUGE de acceso universal a garantías explícitas en salud. Posteriormente, en 2002, asumió como ministra de Defensa Nacional, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo en Chile y Latinoamérica, y la quinta a nivel mundial.

En 2010, el entonces secretario general Ban Ki-moon la designó como primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, agencia dedicada a la defensa de los derechos de mujeres y niñas. Más tarde, Guterres la nombró alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que desempeñó desde el 1 de septiembre de 2018 hasta el 31 de agosto de 2022.

En su último día como alta comisionada, se publicó un informe sobre abusos contra la etnia uigur en China, donde se reconoce que las acciones de Pekín en la región de Xinjiang podrían constituir crímenes de lesa humanidad. El 2 de febrero de 2026, el entonces presidente Boric anunció la inscripción de su candidatura, presentada conjuntamente con los gobiernos de México y Brasil.

El gobierno de Chile le saca el apoyo a Bachelet

No obstante, tras la asunción de José Antonio Kast, Chile retiró el apoyo; México y Brasil, con liderazgos progresistas, sostuvieron su postulación. En su comparecencia ante los Estados miembros, Bachelet declaró que espera que el mundo esté por fin «preparado» para tener a una mujer en ese cargo.

«Si soy cortés, diría que el mundo no estaba preparado. ¿Lo está ahora? Eso espero», señaló a periodistas tras tres horas de audiencia. Sobre la parálisis del Consejo de Seguridad, afirmó: «No tengo una poción mágica que pueda dar a los Estados miembros, y en particular a los 5P, para que se la beban y todos se vuelvan amigos.» Respecto a su edad de 74 años, respondió: «No me hablen de la edad. Siempre digo que tengo una juventud acumulativa.»

Trayectorias de Grossi y Grynspan en el sistema multilateral

Rafael Grossi se graduó en ciencia política en 1983 en la Universidad Católica Argentina. Ingresó al servicio exterior en 1985 tras egresar con medalla de plata en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación.

En 1991 obtuvo una maestría en relaciones internacionales en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de la Universidad de Ginebra, y luego un doctorado en historia y política internacional en la misma casa de estudios. Su perfil corresponde a un diplomático de carrera con especialización en seguridad nuclear.

Grossi, de 65 años, dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), parte del sistema de Naciones Unidas. En 2026 fue incluido en la lista anual de las 100 personas más influyentes del mundo elaborada por la revista Time.

La publicación destacó su labor al frente del OIEA, especialmente por su intervención en situaciones de alta tensión internacional vinculadas a la seguridad nuclear, entre ellas la crisis de la central nuclear de Zaporiyia en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania. En las audiencias de abril, el diplomático argentino enfatizó que la organización debía asumir un papel «más activo y pragmático» ante los conflictos globales y dijo que la ONU «no fue creada para emitir mensajes desde una torre de marfil, sino para resolver problemas sobre el terreno».

El gobierno de Argentina, cercano a Estados Unidos, presentó en noviembre al actual director general del OIEA. El embajador estadounidense Mike Waltz advirtió que comparte «preocupaciones» sobre la candidatura de Bachelet, sin mencionar explícitamente a Grossi, aunque recordó que hay una «opinión generalizada» de que se debería elegir a una mujer latinoamericana.

Rebeca Grynspan, economista de 70 años, es hija de padres judíos que emigraron a Costa Rica tras sobrevivir al Holocausto. Actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), construyó su carrera en torno a la cooperación internacional y el desarrollo.

Además de la vicepresidencia de Costa Rica, ocupó la titularidad de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), lo que amplió su red de vínculos entre Europa y América Latina. Uno de los hitos que definen su candidatura es su actuación en plena guerra: negoció en 2022 la Iniciativa del Mar Negro con Moscú y Kiev para facilitar la exportación de cereales ucranianos tras la invasión rusa.

A diferencia de otros candidatos con perfil más político o de seguridad, Grynspan capitaliza su experiencia al frente de la UNCTAD y del Grupo de Respuesta a la Crisis de Alimentación, Energía y Finanzas impulsado por Guterres. Esto le permite plantearse como una mediadora entre Norte y Sur en debates sobre deuda, comercio, transición energética y financiamiento del desarrollo.

La candidatura costarricense se apoya en dos déficits históricos del sistema: nunca ha habido una mujer secretaria general y América Latina no ocupa el puesto desde Javier Pérez de Cuéllar, cuyo mandato terminó en 1991. Analistas no descartan que sea Grynspan quien termine emergiendo como «la candidata, si hay muchas diferencias, que teja el consenso».

El caso de Macky Sall y el tablero de poder

Macky Sall ejerció la presidencia de Senegal entre 2012 y 2024. Su trayectoria política incluye cargos como alcalde de Fatick, primer ministro y presidente de la Asamblea Nacional.

Su gestión estuvo marcada por intentos de modernización económica, impulso a la infraestructura y un rol activo en foros regionales como la Unión Africana, donde incluso ejerció la presidencia. Es el único candidato que no proviene de América Latina.

La Unión Africana anunció que 20 países miembros, incluido Senegal, rechazaron la moción para respaldar su candidatura, al romper el llamado «procedimiento de silencio». Durante sus últimos años en el poder, su gobierno fue cuestionado por la represión de protestas opositoras.

El saldo de las protestas alcanzó hasta 80 muertos, según el actual gobierno senegalés, y cientos de heridos. Activistas de derechos humanos en Dakar expresaron públicamente su rechazo, con voces que afirman que su elección «sería una catástrofe».

Pese a ello, Sall mantiene su postulación. Plantea una agenda en la que el desarrollo económico es inseparable de la paz. Según su visión, los conflictos no pueden resolverse de manera duradera si persisten la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad frente al cambio climático.

Tras las exposiciones públicas y la ronda de preguntas, el Consejo de Seguridad realizará consultas privadas para buscar consensos y descartar candidatos vetados. Este proceso puede durar semanas o meses, y solo una vez que haya acuerdo, la Asamblea General formaliza la designación.

El próximo secretario general deberá estar en sintonía con «los valores y los intereses estadounidenses», advirtió el embajador Mike Waltz. China y Rusia suelen preferir candidatos que enfaticen la soberanía estatal y no interfieran en asuntos internos.

Francia y Reino Unido han sido defensores de que una mujer asuma el liderazgo. La decisión final se conocerá antes de que concluya 2026.

Tomado de La Red 21 / Uruguay.