El ejército israelí
continúa cometiendo crímenes de guerra ante el silencio de la comunidad
internacional. En un video reconocido por las fuerzas castrenses sionistas como
verdadero, se ve cómo destruyen paneles solares que proveían a todo un pueblo.
El Ejército de Defensa
de Israel abrió una investigación formal tras la difusión de imágenes en
las que se observan excavadoras militares arrasando instalaciones
de energía solar en la localidad de Debel, ubicada en el sur del
Líbano. El material fue publicado por medios libaneses y generó reacciones
tanto dentro como fuera de Israel, dado el perfil particular de la comunidad
afectada.
La aldea no había recibido orden de evacuación por parte de las fuerzas israelíes, a diferencia de decenas de localidades vecinas que sí fueron desalojadas en el marco de las operaciones contra Hezbollah. Debel, de mayoría cristiana, mantenía a sus residentes en sus hogares con autorización explícita del propio IDF. Según el canal israelí KAN, los paneles solares destruidos abastecían de electricidad a cientos de familias que permanecían en la zona.
De acuerdo con
testimonios recogidos por medios locales, las instalaciones también sostenían
el funcionamiento de la estación de agua potable del pueblo. Los
daños registrados incluyeron, además de los paneles, viviendas particulares,
caminos, redes de distribución hídrica y árboles de olivo.
Infraestructura sobre
terreno con historia
Los paneles
fotovoltaicos destruidos se encontraban sobre tierras pertenecientes al
coronel Aqel Hashem, un comandante del Ejército del Sur del Líbano (ESL) asesinado
por Hezbollah en el año 2000. Debel es una de las comunidades fronterizas con
mayor índice de colaboración histórica con las fuerzas israelíes: 220 de sus
habitantes murieron combatiendo junto al IDF en las filas de esa milicia
aliada.
Jonathan Elkhoury,
integrante de una familia del ESL actualmente residente en Israel, calificó la
acción como un daño a infraestructura civil sin ningún vínculo con
actividad armada. En declaraciones públicas, señaló que la destrucción
compromete directamente el acceso de los habitantes a servicios esenciales. La
crítica provino, en este caso, de un sector que históricamente se ha identificado
con las posiciones israelíes en la región.
El hecho se produjo en
el mismo período en que Debel ya había concentrado atención internacional por
otro incidente: la semana anterior, un soldado del IDF fue filmado destruyendo
una estatua de Jesús en la misma localidad, imagen que circuló
ampliamente y generó condenas en múltiples foros.
Sanciones previas y
nueva investigación abierta
El militar que dañó la
estatua religiosa fue separado de sus funciones de combate y condenado a 30
días de arresto militar. Otros seis soldados que estaban presentes durante
ese episodio y no intervinieron para detenerlo ni lo reportaron a sus
superiores fueron convocados a instancias disciplinarias, con posibilidad de
medidas adicionales según el resultado de esas audiencias.
Ante las consultas de
medios internacionales sobre la destrucción de los sistemas fotovoltaicos,
el IDF emitió una declaración en la que afirmó: «Las acciones vistas en
el video no se alinean con los valores del IDF ni con la conducta esperada de
sus soldados». La institución confirmó la apertura de una investigación y
señaló que las conclusiones determinarán las acciones de comando
correspondientes.
La postura oficial del
IDF sostiene que sus operaciones en el sur del Líbano apuntan exclusivamente
a infraestructura de Hezbollah, que según el ejército israelí se encuentra
frecuentemente integrada dentro de estructuras civiles. El ministro de Defensa
Israel Katz había declarado previamente que las aldeas fronterizas con orden de
evacuación serían arrasadas para impedir que el grupo armado las utilizara como
plataformas de ataque.
El marco del conflicto
en el que ocurren los hechos
Hezbollah inició
sus operaciones contra Israel el 2 de marzo, en el contexto de la guerra entre
Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó días antes. Israel respondió
con ofensivas aéreas de gran escala y desplegó tropas en profundidad dentro del
territorio libanés. El 17 de abril entró en vigor un cese del fuego
temporal, aunque ambas partes reportaron violaciones mutuas desde entonces.
El IDF informó que,
desde la tregua, eliminó a decenas de operativos de Hezbollah y destruyó
cientos de posiciones del grupo. Hezbollah, por su parte, mantuvo ataques
diarios contra las fuerzas israelíes estacionadas en el sur libanés,
argumentando que cada acción constituye una respuesta a violaciones israelíes
del acuerdo.
Debel, a diferencia de
las localidades chiítas de la zona, no estaba incluida en las órdenes generales
de demolición. La decisión de excluir a las comunidades cristianas del sur
del Líbano de los desalojos masivos fue una política explícita de las
autoridades israelíes. Lo ocurrido con los paneles solares y la
estación de agua contradice esa distinción operativa, al menos en la práctica
registrada sobre el terreno.
Tomado de La Red 21 /
Uruguay.