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29 abril, 2026

Israel destruye paneles solares en Debel, aldea cristiana del sur del Líbano, y los deja sin electricidad

 La Red 21

El ejército israelí continúa cometiendo crímenes de guerra ante el silencio de la comunidad internacional. En un video reconocido por las fuerzas castrenses sionistas como verdadero, se ve cómo destruyen paneles solares que proveían a todo un pueblo.

El Ejército de Defensa de Israel abrió una investigación formal tras la difusión de imágenes en las que se observan excavadoras militares arrasando instalaciones de energía solar en la localidad de Debel, ubicada en el sur del Líbano. El material fue publicado por medios libaneses y generó reacciones tanto dentro como fuera de Israel, dado el perfil particular de la comunidad afectada.

La aldea no había recibido orden de evacuación por parte de las fuerzas israelíes, a diferencia de decenas de localidades vecinas que sí fueron desalojadas en el marco de las operaciones contra Hezbollah. Debel, de mayoría cristiana, mantenía a sus residentes en sus hogares con autorización explícita del propio IDF. Según el canal israelí KAN, los paneles solares destruidos abastecían de electricidad a cientos de familias que permanecían en la zona.

De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales, las instalaciones también sostenían el funcionamiento de la estación de agua potable del pueblo. Los daños registrados incluyeron, además de los paneles, viviendas particulares, caminos, redes de distribución hídrica y árboles de olivo.

Infraestructura sobre terreno con historia

Los paneles fotovoltaicos destruidos se encontraban sobre tierras pertenecientes al coronel Aqel Hashem, un comandante del Ejército del Sur del Líbano (ESL) asesinado por Hezbollah en el año 2000. Debel es una de las comunidades fronterizas con mayor índice de colaboración histórica con las fuerzas israelíes: 220 de sus habitantes murieron combatiendo junto al IDF en las filas de esa milicia aliada.

Jonathan Elkhoury, integrante de una familia del ESL actualmente residente en Israel, calificó la acción como un daño a infraestructura civil sin ningún vínculo con actividad armada. En declaraciones públicas, señaló que la destrucción compromete directamente el acceso de los habitantes a servicios esenciales. La crítica provino, en este caso, de un sector que históricamente se ha identificado con las posiciones israelíes en la región.

El hecho se produjo en el mismo período en que Debel ya había concentrado atención internacional por otro incidente: la semana anterior, un soldado del IDF fue filmado destruyendo una estatua de Jesús en la misma localidad, imagen que circuló ampliamente y generó condenas en múltiples foros.

Sanciones previas y nueva investigación abierta

El militar que dañó la estatua religiosa fue separado de sus funciones de combate y condenado a 30 días de arresto militar. Otros seis soldados que estaban presentes durante ese episodio y no intervinieron para detenerlo ni lo reportaron a sus superiores fueron convocados a instancias disciplinarias, con posibilidad de medidas adicionales según el resultado de esas audiencias.

Ante las consultas de medios internacionales sobre la destrucción de los sistemas fotovoltaicos, el IDF emitió una declaración en la que afirmó: «Las acciones vistas en el video no se alinean con los valores del IDF ni con la conducta esperada de sus soldados». La institución confirmó la apertura de una investigación y señaló que las conclusiones determinarán las acciones de comando correspondientes.

La postura oficial del IDF sostiene que sus operaciones en el sur del Líbano apuntan exclusivamente a infraestructura de Hezbollah, que según el ejército israelí se encuentra frecuentemente integrada dentro de estructuras civiles. El ministro de Defensa Israel Katz había declarado previamente que las aldeas fronterizas con orden de evacuación serían arrasadas para impedir que el grupo armado las utilizara como plataformas de ataque.

El marco del conflicto en el que ocurren los hechos

Hezbollah inició sus operaciones contra Israel el 2 de marzo, en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó días antes. Israel respondió con ofensivas aéreas de gran escala y desplegó tropas en profundidad dentro del territorio libanés. El 17 de abril entró en vigor un cese del fuego temporal, aunque ambas partes reportaron violaciones mutuas desde entonces.

El IDF informó que, desde la tregua, eliminó a decenas de operativos de Hezbollah y destruyó cientos de posiciones del grupo. Hezbollah, por su parte, mantuvo ataques diarios contra las fuerzas israelíes estacionadas en el sur libanés, argumentando que cada acción constituye una respuesta a violaciones israelíes del acuerdo.

Debel, a diferencia de las localidades chiítas de la zona, no estaba incluida en las órdenes generales de demolición. La decisión de excluir a las comunidades cristianas del sur del Líbano de los desalojos masivos fue una política explícita de las autoridades israelíes. Lo ocurrido con los paneles solares y la estación de agua contradice esa distinción operativa, al menos en la práctica registrada sobre el terreno.

Tomado de La Red 21 / Uruguay.