Thilo Schmitz se
muestra optimista: "Nos hemos estado preparando precisamente para este
momento. Estoy seguro de que haremos muy buenos negocios en los próximos cinco
años", afirma el empresario germano-venezolano, nacido en Caracas en 1967.
Con "este momento" se refiere a la reapertura del país tras años de
declive.
Desde la detención de
Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el 3 de enero de 2026, Venezuela ha
experimentado cambios acelerados. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, ex
vicepresidenta de Maduro, continúa al frente del país, pero Schmitz está
convencido de que EE. UU. la respalda y ejerce presión: "En el plano
económico, los estadounidenses tienen el control absoluto", dice a DW.
Apertura en varios
sectores
Con la apertura del
sector petrolero a la inversión extranjera,
se están realizando esfuerzos por atraer a empresas privadas. Delegaciones
estadounidenses visitan regularmente la capital, Caracas. Recientemente, el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional también han reanudado sus
relaciones con Venezuela.
"La gente tiene enormes expectativas", afirma Schmitz, quien se hizo cargo de la empresa de su padre en 1996. En aquel entonces, se especializaba en la venta de material escolar y de oficina. Ahora, Schmitz también comercializa alimentos sin gluten y, desde 2022, tecnología médica alemana.
Su empresa tiene 50
empleados, "y ese número va en aumento". Según Schmitz, en los buenos
años, los ingresos alcanzaban los 45 millones de dólares. En
enero, DW habló con Schmitz sobre la situación tras el derrocamiento de Nicolás
Maduro , pero pocos empresarios en Venezuela están dispuestos a hablar
públicamente.
Según la Cámara de
Industria y Comercio germano-venezolana, actualmente solo diez empresas
alemanas tienen sucursal en Venezuela. Desde el Gobierno de Hugo Chávez, en
1998, y particularmente bajo el de Nicolás Maduro, desde 2013, y debido al
aumento de las sanciones estadounidenses, muchas empresas han abandonado el
país, al que se consideraba un trampolín para la industria alemana en
Sudamérica.
Es probable que las
empresas que se han quedado tengan esperanzas de una recuperación económica,
pero ni Siemens ni
Linde han respondido la consulta realizada por DW. Bosch confirma que ya no
opera en Venezuela y que está monitoreando la situación. "Actualmente es
demasiado pronto para evaluar el futuro potencial económico de Venezuela",
declara un portavoz.
El país se encuentra
en un proceso de transición política. Con el apoyo de Estados Unidos, el
antiguo régimen se mantiene en el poder, pero sin Maduro, y sin ninguna
garantía de que las fuerzas democráticas prevalezcan. Tampoco está claro si las
elecciones de mitad de mandato en EE. UU. modificarán la presión ejercida por
Donald Trump.
Un empresario alemán
que prefiere permanecer en el anonimato comenta a DW: "En principio,
Donald Trump solo cortó la cabeza de la Hidra; la vieja camarilla del poder
sigue ahí". Pero también cree que, en esta fase crítica, Delcy
Rodríguez sabe que las cosas no pueden ser seguir así. El empresario
espera que los ingresos del Gobierno beneficien al pueblo. "Si no se
produce un cambio sostenible ahora, la gente volverá a salir a las calles, a
pesar de la represión actual. Y quienes se fueron de Venezuela no van a
regresar".
"Hay que
reconstruir todo"
El historial del
llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela es devastador: casi una cuarta
parte de la población —alrededor de ocho millones de personas— ha
abandonado el país, incluyendo muchos profesionales altamente cualificados.
Hoy en día, solo quedan 28 millones de personas en esta nación sudamericana. La
producción económica se ha desplomado y el país también se enfrenta a una
inflación persistente. En 2024, superó el 400 por ciento.
Thilo Schmitz
presenció de primera mano el declive. Por ello, cree que la economía venezolana
solo puede ir en una dirección: hacia arriba. "Hay que reconstruir todo en
este país". Afirma que no se ha invertido en hospitales públicos durante
más de diez años, y ve grandes oportunidades de crecimiento en ese sector para
su empresa.
Pero es consciente de
que, sin nuevas elecciones, no habrá seguridad jurídica ni certeza para poder
planificar. Y piensa que la probabilidad de que el poderoso Ejército ejerza
influencia política es bastante baja debido a la presión de EE. UU. A pesar de
ello, percibe un renovado optimismo: "La gente está dispuesta a correr
riesgos de nuevo", asegura. "Están llegando pequeños pedidos y
consultas".
¿Oportunidades para
las empresas alemanas?
"Nuestros
empleados siguen enfrentándose a las mismas dificultades: cortes de luz
constantes, escasez de gasolina y largas colas en las gasolineras", cuenta
el empresario que pidió permanecer anónimo.
Las empresas alemanas
podrían hacer buenos negocios en Venezuela, sobre todo en los sectores de
energía y materias primas. El Gobierno de transición está negociando
actualmente con Siemens, de larga trayectoria en el país. "En Venezuela la
energía puede ser el motor, tanto de la reconstrucción como del crecimiento
económico, y no solo un servicio básico", dice a DW por escrito el
ingeniero Álvaro Yaber. Y anticipa que se necesitarán inversiones de entre 30 y
50 mil millones de dólares en los próximos años para construir una red
eléctrica sostenible.
A juicio de Thilo
Schmitz, hay dos factores cruciales: que los bancos estén en condiciones de
otorgar préstamos nuevamente en breve y que los numerosos trabajadores
calificados regresen.
Dado que muchos
venezolanos capacitados han emigrado, Schmitz prevé un aumento salarial para
quienes se han quedado. Él mismo planea formar a sus propios empleados para
contrarrestar la escasez de mano de obra calificada, que Schmitz considera un
obstáculo para el desarrollo económico del país.
A pesar de todos los
aspectos limitantes, irradiar confianza también forma parte de su negocio:
"Como empresario, veo que este país experimentará una explosión
económica", pronostica. Que Venezuela tiene potencial económico es
indiscutible, pero no está claro si realmente ha llegado el momento de la
recuperación.
Texto tomado de yahoo
noticias en español. En la imagen de Rafael Montes, Thilo Schmitz, primero por
la derecha, con colegas de su empresa, en Caracas.