Consultorio San Diego de Alcalá y la economía
venezolana: ganar-ganar para todos¿Cómo ofrecer servicios médicos de calidad a precios accesibles para que
el paciente obtenga lo que necesita y tres jóvenes profesionales puedan vivir
de lo que saben hacer de manera digna? La respuesta
está en la economía circular, un modelo que rompe con la lógica tradicional de
usar y desechar y, en lugar de eso, busca reducir
desperdicios, reutilizar recursos y mantener los materiales en uso el mayor
tiempo posible; es decir, cerrar ciclos de forma redonda sin que nada quede
fuera del proceso.
Estas tres chamas (una fisioterapeuta, una
ingeniera y una médica) se apoyan en tres ideas cardinales de un nuevo modelo que no solo resulta
beneficioso, sino rentable, y que se basa en reducir lo que se consume
innecesariamente, reutilizar lo que aún sirve y reciclar o regenerar lo que ya
no puede usarse igual o para lo que fue creado originalmente.
En salud, esto no es solo ambiental, sino también
un factor económico y social, y algo
muy útil que da vida a un consultorio médico popular, porque la economía
circular se convierte en una estrategia
real para arrancar con pocos recursos sin sacrificar calidad.
Cerebro es lo que sobra ante la carencia de recursos,
y hacen lo que pueden con lo que tienen:
1. Equipamiento médico inteligente
2. Gestión de insumos
3. Historia clínica digital que reduce o
reutiliza el papel
4. Relación con la comunidad, pues no se
trata solo de ofrecer consultas, sino de un contacto más directo con la gente,
con guías de educación preventiva e intentando ser parte del entorno no solo
como prestadoras de servicios, sino como parte activa
5. Modelo económico híbrido mediante
tarifas diferenciadas, jornadas comunitarias y sorteos de consultas gratuitas
financiadas con donaciones o servicios pagos por terceros en rifas o similares.
En este
consultorio médico esto se traduce fácilmente: no encontrarás lujo, sino confort, sus paredes no tienen obras de
artes, peros sus médicos dedican una
hora de su tiempo a examinar en profundidad a sus pacientes y a explicarles
en detalle asuntos sobre su salud, sus
muebles no son de diseñador y no combinan con caras esculturas, pero son
funcionales y ofrecen lo que las personas necesitan y, sobre todo, la consulta se ve como algo holístico y
no como especialidades que actúan aisladas cada una por su parte.
Es decir,
obviamente que cada paciente es derivado
a la especialidad que requiere, pero los médicos tratantes se mantienen en
contacto en cada caso y en beneficio de cada paciente.
Prevención como clave

“La salud en Venezuela no puede seguir siendo algo secundario”
es lo que Daniela Forte afirma tras una larga jornada de salud, con consultas a partir de cinco dólares. En
este día se atendieron muchos pacientes con patologías diversas, pero una constante: dejar para último momento
la visita al médico.
Se entiende:
estamos en un país en el que los
hospitales son fantasmas, los médicos carecen de lo básico y la gente está
cansada de no tener rayos X, tomografías, laboratorios y todo lo necesario para
un diagnóstico.
En este
contexto, la joven médico explica algo aún más alarmante: la facilidad con que la gente se automedica. Analgésicos,
esteroides y antibióticos se consumen ante una molestia o dolencia y con diagnósticos sacados de conversaciones
vecinales.
El resultado,
entonces, puede ser peor que la
enfermedad (nunca mejor aplicado este dicho popular), porque los esteroides impactan el sistema
metabólico y los antibióticos pueden generar resistencia en los patógenos. Pero
eso de “toma tal medicamento porque a la prima de una amiga le pasaba lo mismo
y el médico de tal clínica se lo recetó y le fue buenísimo” es algo muy común
que escuchamos entre amigos y familiares
ante un enfermo.
“Este círculo vicioso debe romperse y
nuestro consultorio busca ser parte activa de la comunidad para hacerlo (…)
apenas iniciamos, pero es un proyecto que llegó para quedarse en el seno de la
comunidad de Campo Solo, municipio San
Diego”. Por ahora, el Consultorio Médico San Diego de Alcalá cuenta con
medicina general, exámenes básicos de laboratorio, citologías, fisioterapia y
otorrinolaringología. Pero, pronto se
sumarán más servicios como pediatría, ecografía, obstetricia y otros.
“Lo que
deseamos no es solo ofrecer consultas… de eso hay mucho en San Diego. Nosotras queremos formar parte de la comunidad y
no solo usar el consultorio como nuestro sustento (…) queremos trabajar con cada miembro de Campo Solo para
fomentar la salud preventiva (…) que la gente sepa que puede acudir antes de
que todo pueda ser peor”. Estas fueron las palabras de Daniela Forte cuando le pregunté por
qué un paciente debe elegirlas a ellas. Su valor añadido es su norte: estar ahí antes de que todo pase a mayores.
No hay necesidad de pagar exámenes de laboratorio
porque ellas hacen los necesarios y todo se incluye en un precio global.
Además, si es requerido, se deriva al
especialista correspondiente según un diagnóstico previo, y todo se maneja de manera integral, con
comunicación abierta y fluida entre los diversos médicos tratantes.
De cara al futuro
Por los
momentos este consultorio se ofrecen servicios de medicina general, ginecoobstetricia, otorrinolaringología, ecografía,
traumatología y fisioterapia, pero muy pronto contará con otras
especialidades como pediatría, medicina
interna y se mantienen conversaciones con algunos odontólogos para que e integren al equipo.
Esta última especialidad reviste algunos aspectos más complejos debido a
los altos costos de adecuación del espacio, de las unidades (sillón
dental, lámpara de operación, escupidera y grifo, reóstato o pedal, los
taladros, el micromotor, etc.) y de todo el material que debe ser descartable
para cada paciente e insumos (resinas, amalgamas, etc.) que son realmente caros. Sin embargo, se está
buscando una ruta para que todo pueda ser más accesible.