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27 abril, 2026

Daniela Forte: “La salud en Venezuela no puede seguir siendo algo secundario”

Por Monica Gallo / ETD

Se llama Daniela Forte y tiene 35 años. Es médico egresada de la Universidad de Carabobo. Como millones de venezolanos, pasó un tiempo fuera del país, en Ecuador, donde trabajó duro y llegó a brindar servicios de salud.

El Estado ecuatoriano la contrató para cubrir el déficit de médicos durante la pandemia de Covid y, luego, rescindió el contrato. Regresó a Venezuela y comenzó a trabajar en el sistema público de salud, de donde salió espantada no solo por los sueldos —que no alcanzan para cubrir la gasolina del traslado—, sino por todo el panorama de un contexto casi diabólico en el que el bienestar de los pacientes es lo último que importa.

Daniela y su periplo en Venezuela

Madre de dos niños de 3 y 5 años, Daniela intentó probar suerte con un servicio de salud a domicilio, pero reconoce que los pacientes solo acuden al médico cuando una dolencia es tan molesta que interfiere con la vida diaria y, aunque su modelo de trabajo fue un éxito, los altos costos y la dificultad para hallar gasolina lo complicaban todo.

Allí nace la idea de tener un consultorio propio, pero no había cómo hacer la inversión porque, en esta Venezuela nuestra, como dijo la sabia Mafalda: “lo urgente quita tiempo a lo importante”, y el dinero se va en lo elemental. Pero allí entra el ingenio y Daniela, junto a dos amigas (y sin saberlo), usa los preceptos de la economía circular en un modelo de servicios médicos de calidad a precios accesibles.

Consultorio San Diego de Alcalá y la economía venezolana: ganar-ganar para todos

¿Cómo ofrecer servicios médicos de calidad a precios accesibles para que el paciente obtenga lo que necesita y tres jóvenes profesionales puedan vivir de lo que saben hacer de manera digna? La respuesta está en la economía circular, un modelo que rompe con la lógica tradicional de usar y desechar y, en lugar de eso, busca reducir desperdicios, reutilizar recursos y mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible; es decir, cerrar ciclos de forma redonda sin que nada quede fuera del proceso.

Estas tres chamas (una fisioterapeuta, una ingeniera y una médica) se apoyan en tres ideas cardinales de un nuevo modelo que no solo resulta beneficioso, sino rentable, y que se basa en reducir lo que se consume innecesariamente, reutilizar lo que aún sirve y reciclar o regenerar lo que ya no puede usarse igual o para lo que fue creado originalmente.

En salud, esto no es solo ambiental, sino también un factor económico y social, y algo muy útil que da vida a un consultorio médico popular, porque la economía circular se convierte en una estrategia real para arrancar con pocos recursos sin sacrificar calidad.

Cerebro es lo que sobra ante la carencia de recursos, y hacen lo que pueden con lo que tienen:

1. Equipamiento médico inteligente

2. Gestión de insumos

3. Historia clínica digital que reduce o reutiliza el papel

4. Relación con la comunidad, pues no se trata solo de ofrecer consultas, sino de un contacto más directo con la gente, con guías de educación preventiva e intentando ser parte del entorno no solo como prestadoras de servicios, sino como parte activa

5. Modelo económico híbrido mediante tarifas diferenciadas, jornadas comunitarias y sorteos de consultas gratuitas financiadas con donaciones o servicios pagos por terceros en rifas o similares.

En este consultorio médico esto se traduce fácilmente: no encontrarás lujo, sino confort, sus paredes no tienen obras de artes, peros sus médicos dedican una hora de su tiempo a examinar en profundidad a sus pacientes y a explicarles en detalle asuntos sobre su salud, sus muebles no son de diseñador y no combinan con caras esculturas, pero son funcionales y ofrecen lo que las personas necesitan y, sobre todo, la consulta se ve como algo holístico y no como especialidades que actúan aisladas cada una por su parte.

Es decir, obviamente que cada paciente es derivado a la especialidad que requiere, pero los médicos tratantes se mantienen en contacto en cada caso y en beneficio de cada paciente.

Prevención como clave

“La salud en Venezuela no puede seguir siendo algo secundario” es lo que Daniela Forte afirma tras una larga jornada de salud, con consultas a partir de cinco dólares. En este día se atendieron muchos pacientes con patologías diversas, pero una constante: dejar para último momento la visita al médico.

Se entiende: estamos en un país en el que los hospitales son fantasmas, los médicos carecen de lo básico y la gente está cansada de no tener rayos X, tomografías, laboratorios y todo lo necesario para un diagnóstico.

En este contexto, la joven médico explica algo aún más alarmante: la facilidad con que la gente se automedica. Analgésicos, esteroides y antibióticos se consumen ante una molestia o dolencia y con diagnósticos sacados de conversaciones vecinales.

El resultado, entonces, puede ser peor que la enfermedad (nunca mejor aplicado este dicho popular), porque los esteroides impactan el sistema metabólico y los antibióticos pueden generar resistencia en los patógenos. Pero eso de “toma tal medicamento porque a la prima de una amiga le pasaba lo mismo y el médico de tal clínica se lo recetó y le fue buenísimo” es algo muy común que escuchamos entre amigos y familiares ante un enfermo.

Este círculo vicioso debe romperse y nuestro consultorio busca ser parte activa de la comunidad para hacerlo (…) apenas iniciamos, pero es un proyecto que llegó para quedarse en el seno de la comunidad de Campo Solo, municipio San Diego”. Por ahora, el Consultorio Médico San Diego de Alcalá cuenta con medicina general, exámenes básicos de laboratorio, citologías, fisioterapia y otorrinolaringología. Pero, pronto se sumarán más servicios como pediatría, ecografía, obstetricia y otros.

“Lo que deseamos no es solo ofrecer consultas… de eso hay mucho en San Diego. Nosotras queremos formar parte de la comunidad y no solo usar el consultorio como nuestro sustento (…) queremos trabajar con cada miembro de Campo Solo para fomentar la salud preventiva (…) que la gente sepa que puede acudir antes de que todo pueda ser peor”. Estas fueron las palabras de Daniela Forte cuando le pregunté por qué un paciente debe elegirlas a ellas. Su valor añadido es su norte: estar ahí antes de que todo pase a mayores.

No hay necesidad de pagar exámenes de laboratorio porque ellas hacen los necesarios y todo se incluye en un precio global. Además, si es requerido, se deriva al especialista correspondiente según un diagnóstico previo, y todo se maneja de manera integral, con comunicación abierta y fluida entre los diversos médicos tratantes.

De cara al futuro

Por los momentos este consultorio se ofrecen servicios de medicina general, ginecoobstetricia, otorrinolaringología, ecografía, traumatología y fisioterapia, pero muy pronto contará con otras especialidades como pediatría, medicina interna y se mantienen conversaciones con algunos odontólogos para que e integren al equipo.

Esta última especialidad reviste algunos aspectos más complejos debido a los altos costos de adecuación del espacio, de las unidades (sillón dental, lámpara de operación, escupidera y grifo, reóstato o pedal, los taladros, el micromotor, etc.) y de todo el material que debe ser descartable para cada paciente e insumos (resinas, amalgamas, etc.) que son realmente caros. Sin embargo, se está buscando una ruta para que todo pueda ser más accesible.