Este texto es sobre la
sociedad que desfragmentamos todos los que tenemos
más de 40 años. Cómo la cagamos, cómo fallamos y como ahora los jóvenes son
acusados de estar quebrados, tener un lóbulo prefrontal frito y vivir en
medio de la inmediatez. Todo es culpa de mi amigo Otto
Rosales. Vayan y se quejan con él.
Hace unos días me paso
un
texto de la colega Rocío Márquez publicado en
el diario La Nación de San Cristóbal, estado Táchira. Excelente como
investigación y como explicación sociológica y comunicacional de este
mierdero que vivimos en la marisma de información y desinformación de
plataformas digitales. Pero, al final del texto quedé con un amargo sabor en
la boca.
Después de leer algo
muy bien estructurado y explicado que vivo todos los días en mi trabajo
cotidiano como la puta de las palabras. Si, soy la meretriz que crea,
diseña, redacta y edita para decenas y decenas de páginas web que incluyen
cómo se hace una escalera de jardín con peldaños modulares, cómo se juega
Sweet Bonanza en un casino online, cómo se compra un Mercedes Benz de
segunda mano online o cómo elegir el último outfit para a primavera/verano
que ya está aquí.
Muchos días me digo “pero, que trabajo de mierda tengo”… “escribo instrucciones para champú”… “creo los textos para los idiotas que van a botar sus reales en un casino online”… “¿en serio alguien lee la mierda que escribo?”…
Otros días digitalizo
y actualizo aquella reflexión de Eduardo Galeano cundo dijo que los pobres
construían casas y ensamblaban carros que no podían comprar o limpiaban hoteles
a los que no podían ir. A veces me pasa…. Bueno, me pasa con los Mercedes
Benz… no puedo comprar un carro usado de 30 mil euros porque en realidad
no hago escaleras en mi jardín, no boto la plata en un casino online y la
pinta que uso en primavera, también la uso en invierno. Pero, ustedes me
entienden.
Mi consuelo es
posicionar entre los tres primeros links que salen en las búsquedas de Google cualquier mierda que alguien quiera vender online. Por eso cobro
y me pagan online y me permite trabajar en pantaletas en la sala de mi casa
rascándole la panza a alguno de mis 5 gatos y viendo a algunas de mis 3 perras
jugar con la pelotica de Mango
Bajito.
Esa fue una
decisión salomónica para no tener que hacer periodismo en un país donde
bailas al son de alguien y vendes la dignidad o te expones a terminar en el
Helicoide. EL resultado es un trabajo que me permite leer, rescatar a mis
animales, darlos en adopción y hacer mis cursos de cocina.
Pero, ¿por qué me
quedo un sabor amargo en la boca tras leer el texto de la colega? Vamos a
jugar al SEO… sigue leyendo que te lo cuento.
La sociedad que desfragmentamos y por qué somos
culpables
Rocío (espero que no
se ofenda porque la tuteo) debes ser menor que yo: tiene cara de chamita o a
mí me han escoñatado los años. Pero, la profesora de la ULA explica muy
bien lo que sucede en las sociedades actuales en la que (como dijo Umberto Eco)
cualquier imbécil está empoderado para decir una estupidez en redes sociales
y el número de likes e interacciones hace tendencia cualquier pendejada
como Punch.
El pobre mono
enriquece hoy las arcas de muchos y otros miles opinan sin saber nada de
cómo se estructura una sociedad de primates que, de paso, vive en un
zoológico., Pero no voy a divagar. Decía que Rocío explica muy bien el meollo
del asunto. Pero… el texto quedó mocho.
Ella es docente
universitaria, ella está en contacto con esos chamos que creen que
el marketing es solo digital y surgió con Instagram. Pero, es que ella forma
parte del lado que ha fallado. La familia en primer término, la sociedad,
el Estado en su papel de dictar los lineamientos del sistema educativo, la
universidad y los docentes con su autonomía y los ciudadanos que no sabemos ser
sociedad civil la hemos cagado porque la tecnología va más rápido y no
podemos cruzar una calle comiendo helado.
Nos quedamos atrás
Llevo varios años
diciéndole a mis antiguos profesores que la carrera de comunicación social
es un dinosaurio. ¿Cómo carajos vamos a seguir enseñando en qué, cómo,
dónde, cuándo y por qué cuando mi sobrinito de 5 años que apenas
comienza a leer le pide a Google con comando de voz que le cuente sobre los
gases de efecto invernadero?
Hoy cada persona
con un celular y una cuenta en redes sociales es un periodista que toma una
foto o un video y lo sube y voilá…. Se crea una noticia. Ya saldrán los
puristas a decir que escribió mal, que no puso las comas o acentos. Pero, eso
es adorno… ya la noticia es viral y medio mundo sabe lo que pasó aunque
esté mal escrito y la fotografía este movida o a contraluz.
No solo yo opino así. Es
una realidad que aplasta, pero muchos no quieren o no saben cómo aceptar,
digerir, hacerle frente y adaptarse a los nuevos tiempos. La Universidad
de Comunicación de China (CUC, por sus siglas en inglés), una de las más
prestigiosas del país en su área acaba de eliminar… más bien pausar para
rectificar
las carreras de Traducción e
Interpretación, Fotografía, Diseño de Comunicación Visual, Gestión Cultural y
Artes Digitales y Animación que incluyen su famoso programa de Cómic que
vende miles de millones al año en historia de muñequitos.
¿Es descabellado? NO. El
secretario de la universidad, Liao Xiangzhong, explicó que esta medida es una respuesta directa al avance de la
Inteligencia Artificial. La lógica de la institución es radical y se basa
en que las tareas repetitivas como corregir color en fotografía, traducir
palabra por palabra o la edición audiovisual básica ya las hace la IA en
segundos y no se puede perder 3, 4 o 5 años (y el dinero que eso
implica) en enseñarle a un chamo como se hace la vaina
Esto no quiere decir que
todo esto desaparezca de la sociedad, sino que quiere hacer énfasis en la
creatividad. En criollo: no van a invertir 4 años y un platal en enseñar
habilidades que una máquina ya domina con IA, sino que quieren que ese chamo
aprenda a pensar un mundo desde esta óptica nueva para la toma de
decisiones estratégicas y se centren en el ingenio puro que es lo que una
máquina tiene limitado… por ahora.
¿Y nosotros?
Aquí es donde la vaina
se pone buena. Mientras en Venezuela estamos cocinando con leña y
viendo videos de TikTok. Los docentes están atrás… los legisladores están
atrás… la burocracia está atrás y no hay evidencia de que quieran
dar un paso adelante. ¿Pruebas?
En Brasil, el 6 de
junio de 2024, el político
brasileño César Maia, quien además de
haber sido alcalde de Río de Janeiro, en ese momento era concejal, estaban en una
sesión oficial del ayuntamiento por Zoom que se reunió para discutir
un proyecto cultural de la ciudad y en medio de la reunión se activaron las
cámaras para mostrar al carajo sentado en el water de su casa, con los
pantalones abajo y solo una camisa puesta.
Pero, ya va que en
Venezuela no nos quedamos atrás porque Elías
Jaua protagonizó su propia estupidez digital cuando hace
pocos días (marzo de 2026), quien fuera vicepresidente y ministro de
E-DU-CA-CiÓN decidió hacer un en vivo en TikTok para interactuar con la
gente y el cabeza e ñame no domina la plataforma… y dejó todo abierto y
ocurrió: desastre en tiempo real de insultos que iban y venían y se quedaron
par siempre en internet.
Para rematar, tengo
amigos docentes que no saben investigar bien con ChatGPT, Gemini, Claude,
Copilot, DeepSeek o Duck solo por nombrar los que uso a diario para escribir
pendejadas, sino que no se han montado en el autobús hacia la actualidad
porque e futuro ya está aquí y los alumnos les hacen trabajos enteros con
IA y ni se enteran porque no manejan ni herramientas de plagio ni de detección
de IA.
¿Cómo pedirles a los
chamos que nos respeten cuando ellos nos dan la vuelta canela?
¿Entonces?
Yo no voy a dejar mi
artículo mocho. Hace un año exactamente buqué chamos para escribir
textos (muy bien pagados) de apuestas deportivas y casinos y… de 20
candidatos no sirvió NINGUNO. Las únicas exigencias eran revisar la
URL en la que iba a ir guindado el texto y NO USAR IA para redactar, pero
podían usarla para investigar datos.
No lo logramos, no logramos encontrar 5 redactores. Todos usaban IA para hacer el
texto de cero y no sabían intervenirlo y… cuando tienes un título
universitario se supone que debes estar preparado para enfrentar el mundo
laboral.
Eso no está pasando. Al
menos no en Venezuela. Las quejas fueron que nosotras (las coordinadoras del proyecto) no los “ayudábamos” a
aprender…. Ya vaaaaa… ¿usted estuvo 3 o 5 años estudiando comunicación o
marketing y no sabe escribir 800 palabras de apuestas deportivas en la Champions
League con una estructura de texto que, de paso, le suministramos?
Pues usted, su
familia y el sistema educativo le falló y yo no puedo enseñarle algo porque
o le enseño o produzco real. En ningún trabajo lo contratan si usted no
cumple con el perfil. Los celulares no son solo para ver videos, no son
niñeras para que el carajito no joda y no sustituye a un libro. Los chinos
lo entendieron
¿Cómo enseñar en
tiempos de IA? Lo primero que hay que entender es que nadie va a
ir a lavar las pantaletas (calzones) al río habiendo lavadora y nadie va a
pilar maíz para una arepa habiendo harina precocida. La tecnología llegó
para quedarse.
Yo escribí un libro de
Periodismo tradicional vs periodismo digital.
Lo mandé a varios docentes y alumnos de comunicación y vendí cero ejemplares
en Venezuela. Estamos graduando, como chorizos, niños que a lo sumo
tratarán de ser infuencer en RR. SS y "no hay cama pa tanta
gente."
No estamos formando
ciudadanos: estamos produciendo usuarios y después nos
sorprendemos y escandalizamos cuando no saben pensar, escribir o cuestionar.
Pero claro… ¿cómo van a hacerlo, si fuimos nosotros quienes les dimos el mundo
ya masticado…y escupido… y.. ¿ahora nos molesta que no sepan cocinar?
Pero, hay maneras de crear interés, de propiciar concursos de productos creados con IA, proyectos super personalizados que ni el chamo más pila podrá engañar al docente más gafo con algo hecho por ChatGpt. ¿Cómo se hace esto?. quien escribe este texto SEO que ya casi llega a las 2 mil palabras permitidas, junto a otros profesionales de la comunicación dictamos cursos y talleres baratos. Contáctanos si quieres ser parte de la solución y no solo enumerar en un artículo “burda e sesuo” de todo el peo que tenemos (y no el que se nos viene encima) de ser una sociedad no solo desfragmentada, sino escoñetada.