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23 marzo, 2026

31 eurodiputados ultraderechistas exigen a Uruguay liberar a represores de la dictadura

 La Red 21

Un grupo de legisladores del Parlamento Europeo intimó al gobierno de Orsi a que libere a los represores y asesinos de la dictadura uruguaya, a los que consideran “presos políticos”.

El impulsor de la iniciativa es Markus Buchheit, eurodiputado del partido ultra derechista Alternativa para Alemania (AfD) y miembro del Grupo Europa de las Naciones Soberanas (ESN), la bancada más radical del Parlamento Europeo.

Un grupo de 31 legisladores del Parlamento Europeo, impulsados por el alemán Markus Buchheit del partido ultraderechista y neofascista alemán AfD, le envió una carta al presidente Yamandú Orsi para reclamar que se «revisen» los procesos judiciales contra militares condenados por crímenes de lesa humanidad en la dictadura. La iniciativa generó indignación en Uruguay, donde las organizaciones de derechos humanos ya analizan la injerencia externa en la soberanía judicial del país, según supo LARED21.

La misiva, que circula como documento privado sin registro formal en el Parlamento Europeo, y fue citada por el diario El Observador, cuestiona los procesos en curso contra militares y policías responsables del terrorismo de Estado entre 1972 y 1985, período en el que la dictadura cívico-militar uruguaya detuvo, torturó, desapareció y asesinó a miles de personas.

Los firmantes sugieren que la Justicia uruguaya actúa con «sesgo político» y piden que se evalúe el cese de causas activas, la revisión de la situación de los detenidos y la garantía de condiciones que, según su criterio, no se están respetando.

El documento invoca los plebiscitos de 1989 y 2009 sobre la Ley de Caducidad como argumento para pedir impunidad, ignorando deliberadamente que el derecho internacional es categórico: los crímenes de lesa humanidad no prescriben y no pueden quedar amparados por leyes de amnistía internas. Sin embargo, ninguna votación popular puede legitimar el encubrimiento del terrorismo de Estado.

Buchheit, el hombre del AfD que mueve los hilos desde Bruselas

El perfil político de los firmantes es elocuente por sí solo. Los países que encabezan la lista son Hungría, Polonia y Lituania, representados por figuras de la derecha radical y la ultraderecha que en sus propios territorios han sido señaladas por erosionar el Estado de derecho, promover el revisionismo histórico y debilitar las instituciones democráticas. El grupo abarca desde sectores ultranacionalistas y conservadores extremos hasta el AfD alemán, clasificado como organización de extrema derecha por la inteligencia interior de Alemania y reivindicadores del nazismo. 

El impulsor de la iniciativa es Markus Buchheit, eurodiputado del partido Alternativa para Alemania (AfD) y miembro del Grupo Europa de las Naciones Soberanas (ESN), la bancada más radical del Parlamento Europeo. Nacido en Múnich, Buchheit es jurista de formación y trabaja en el Parlamento Europeo desde 2014, cuando era un colaborador. Desde entonces construyó una trayectoria coherente con la línea dura del partido: en su discurso de candidatura declaró que el objetivo era «hacer masa en el extremo derecho del Parlamento europeo «.

En el Parlamento, integra la Comisión de Comercio Internacional (INTA), la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE) y, de manera reveladora, la Delegación en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (DLAT), que es exactamente el marco institucional desde el que operó para articular la carta dirigida a Orsi.

Su actividad legislativa registrada incluye preguntas escritas sobre movimientos antifascistas como «amenaza para la democracia «, cuestionamientos a las sanciones a la plataforma X de Elon Musk y posiciones sistemáticamente contrarias a los mecanismos de supervisión democrática de la Unión Europea.

La ultraderecha europea como cuna del neofascismo

El AfD, partido al que representa, fue clasificado en mayo de 2025 como «organización de extrema derecha consolidada» por el Bundesamt für Verfassungsschutz, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania, el organismo equivalente a una agencia de inteligencia interior. La clasificación fue suspendida provisionalmente por una medida cautelar judicial en febrero de 2026, pero el procedimiento legal continúa en curso.

El partido ha sido señalado reiteradamente por sus vínculos con sectores neonazis, su retórica racista contra la inmigración y sus posiciones de admiración hacia regímenes autoritarios. Que sea precisamente Buchheit quien lidere una campaña para liberar a represores latinoamericanos no sorprende a quienes siguen su trayectoria.

Es la misma lógica: la ultraderecha europea, que reivindica en casa la soberanía nacional como escudo ante cualquier crítica externa, no tiene reparo en cruzar el Atlántico para tutorear la agenda de derechos humanos de un país soberano. La contradicción es tan evidente que parece deliberada.

Por algo están presos: los crímenes que la ultraderecha europea quiere olvidar

Los militares y policías actualmente detenidos o condenados en Uruguay no están presos por razones políticas. Están presos por homicidios, torturas, desapariciones forzadas y secuestros documentados judicialmente, en muchos casos con pruebas testimoniales, periciales y documentales acumuladas durante décadas. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben según el derecho internacional, un principio que Uruguay ha incorporado a su orden jurídico mediante tratados ratificados.

Durante la dictadura cívico-militar (1973-1985), según estimaciones reconocidas internacionalmente, hasta 40.000 uruguayos fueron detenidos en algún momento, más de 5.000 fueron condenados por la justicia militar bajo cargos vagamente definidos, y la tortura era rutinaria. Los desaparecidos superan las 200 personas, cuyos restos en muchos casos siguen sin ser encontrados. Lo que hoy juzga la justicia uruguaya son apenas una fracción de los responsables de ese horror.

Estos son cinco casos emblemáticos que ilustran por qué esos hombres están donde están.

Caso Vladimir Roslik: el médico torturado hasta morir en Río Negro

Vladimir Roslik era un médico de la comunidad rusa de San Javier, a 90 kilómetros al norte de Fray Bentos. El 15 de abril de 1984, en plena transición democrática, fue secuestrado de su casa durante un operativo militar. Murió de forma violenta al día siguiente, el 16 de abril de 1984, en el Batallón de Infantería N°9 de Río Negro. Fue el último asesinado de la dictadura uruguaya.

Los militares sostenían que San Javier era un foco de comunismo. El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, señaló que de la investigación no surgía que Roslik tuviera actividad política. Lo mataron por su origen ruso y por el apellido. En octubre de 2023 fueron formalizados Daniel Castellá, Sergio Caubarrere, Rodolfo Costas, Luis Estebenet, Abel Pérez, Roberto Ramírez, Oscar Rocca, Eduardo Saiz y Jorge Soloviy por reiterados delitos de privación de libertad, abuso de autoridad y lesiones graves. En diciembre de 2025, nueve militares retirados fueron condenados por estos hechos.

Caso Elena Quinteros: la maestra arrancada de suelo venezolano

Elena Quinteros era una maestra de 30 años que integraba la Federación Anarquista del Uruguay. El 28 de junio de 1976 fue secuestrada del predio de la Embajada de Venezuela en Montevideo, a donde había logrado llegar para pedir asilo. Los efectivos del aparato represivo del Estado uruguayo la arrancaron del territorio venezolano ante la vista de funcionarios diplomáticos. El hecho provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre Uruguay y Venezuela, que se extendió hasta 1985. Su cuerpo nunca fue encontrado.

El excanciller de la dictadura Juan Carlos Blanco fue procesado en 2002 y condenado en 2010 a 20 años de penitenciaría como coautor del homicidio muy especialmente agravado de Quinteros. La justicia estableció que Blanco, aunque no ordenó el secuestro directamente, colaboró causalmente para el montaje, la justificación y la funcionalidad del aparato que mató a la maestra. En agosto de 2025, tres miembros del Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), Jorge Silveira, Raúl Scioscia y Rubén Sosa Tejera, fueron procesados con prisión en el marco de la misma causa.

Caso Plan Cóndor: la coordinación represiva regional de los vuelos de la muerte

En el marco de la coordinación entre las dictaduras del Cono Sur conocida como Plan Cóndor, militares uruguayos participaron activamente en el secuestro, traslado clandestino, tortura y desaparición de ciudadanos uruguayos en Argentina.

El 2 de mayo de 2025, la justicia uruguaya condenó a José Arab, Jorge Silveira Quesada, Ricardo Medina Blanco y Ernesto Soca Prado por su participación en la detención ilegal, tortura y traslado clandestino desde Argentina a Uruguay de militantes del Partido por la Victoria del Pueblo y otras organizaciones de izquierda. El tribunal estableció que los condenados actuaron en coordinación con autoridades argentinas para ejecutar los operativos represivos transfronterizos.

Caso Julio Castro: el maestro desaparecido

Julio Castro era un reconocido educador y periodista uruguayo, figura central en la pedagogía del país. Fue secuestrado durante la dictadura y su desaparición quedó sin respuesta judicial durante décadas. José Nino Gavazzo, uno de los más notorios y violentos represores de la dictadura, fue condenado en 2020 a 25 años de penitenciaría como coautor del homicidio muy especialmente agravado de Castro.

El caso de Gavazzo es especialmente grave porque en instancias previas él mismo había admitido ante el tribunal de honor militar que arrojó el cuerpo de una persona al Río de la Plata, información que encubrió durante años a la justicia civil.

Caso Treinta y Tres: 39 adolescentes torturados

En abril de 1975, 39 jóvenes de la ciudad de Treinta y Tres, al este del país, fueron secuestrados y llevados al Batallón de Infantería N°10. Veinticinco de ellos eran menores de edad. Algunos tenían 13 años. Fueron golpeados, sometidos a picana eléctrica, submarino, plantones, colgados y desnudados. Ejercieron sobre ellos tortura psicológica sistemática. Esperaron casi medio siglo para ver alguna respuesta judicial.

En septiembre de 2024, los militares Juan Luis Álvez, Héctor Rombys y Mohacir Leite fueron condenados a penas de entre 8 y 12 años de prisión por reiterados delitos de privación de libertad, abuso de autoridad y lesiones graves. En diciembre de ese mismo año, tres nuevos imputados, José María Lete, Rogelio Garmendia y Pedro Buzó, fueron procesados con prisión. Entre los delitos imputados a Lete se contaron atentado violento al pudor y abuso de autoridad contra personas detenidas.

Tomado de La Red 21 / Uruguay. En la imagen, el diputado alemán Markus Buchheit.