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10 enero, 2026

Un empresario alemán en Caracas: así hace frente a la crisis

 Oliver Pieper

Hace 30 años que Thilo Schmitz dirige una empresa en Caracas, donde ha vivido los altibajos en el país. Ahora ve una oportunidad en el cambio en el poder, tras la detención de Nicolás Maduro.

Al menos ahora está en camino el buque de carga que transporta fideos sin gluten. El vapor navega durante cinco días desde Panamá en dirección al Puerto de La Guaira, la puerta de entrada a Venezuela, en el mar Caribe, a solo unos 20 kilómetros de la capital, Caracas. Esta pasta especial, un producto de nicho de Thilo Schmitz, nunca se ha vendido tan bien como ahora.

El empresario germano-venezolano comenta a DW: "En los últimos días, los estantes de pasta en Venezuela se han vaciado por completo. Incluso la nuestra, aunque es tres veces más cara".

El hecho de que a principios de enero se formaran largas filas en los supermercados venezolanos para abastecerse de productos básicos en estos tiempos de incertidumbre le da a Schmitz al menos algo de alivio. Su empresa, que heredó de su padre en 1996, se especializa en la venta de material de oficina y escolar.

Los fideos se convierten en un éxito de importación

Millones de estudiantes venezolanos necesitan cuadernos, bolígrafos y calculadoras para la escuela. Pero, en la situación actual, donde el futuro del país es incierto tras el cambio en el poder de Maduro a la presidenta interina Delcy Rodríguez, la pasta sin gluten es sin duda más necesaria para la población  que el material escolar.

Schmitz mantiene el optimismo sobre la situación política: "No me imagino que este Gobierno con Delcy Rodríguez busque ahora una confrontación abierta con el presidente estadounidense, Donald Trump. A corto plazo, espero estabilidad. La población tampoco saldrá a la calle, la gente tiene demasiado miedo", explica.

Thilo Schmitz asegura saber lo que significa hacer malabarismos en tiempos de crisis. Hace casi exactamente cinco años, su negocio de útiles escolares sufrió un colapso masivo debido a la pandemia del coronavirus y el consiguiente cierre de escuelas. Pero rendirse no es una opción para este astuto emprendedor, nacido en Caracas en 1967, en un país donde los ascensos son meteóricos. Aunque, desde la llegada de Maduro al poder, en 2013, son sobre todo los fracasos los que prácticamente ya forman parte de su ADN.

Tecnología médica para hospitales, en compás de espera

Schmitz comenzó en 2022 a importar tecnología médica de Alemania y a venderla en hospitales y consultorios médicos en Venezuela. Pero por estos días ni siquiera eso es fácil, ya que, desde hace cinco semanas, el tráfico aéreo hacia Venezuela está paralizado. Los instrumentos para laparoscopías de una compañía de Tuttlingen con los que se realizan operaciones mínimamente invasivas en el abdomen están apilados en los depósitos alemanes.

"Los instrumentos son para dos hospitales en Caracas y Valencia, para una operación de apéndice se necesitan solo tres orificios en el abdomen. Nuestros clientes están desesperados, pero tampoco sabemos cuándo podrán salir los vuelos. Tenemos grandes encargos por valor de un millón de dólares, pero ahora tenemos que esperar", explica Schmitz.

Aunque eso no representa todavía un peligro para la vida de los pacientes venezolanos, subraya. Otra cosa son los aparatos para diálisis de una empresa con la que está llevando a cabo conversaciones para poder importarlos a Venezuela. Si hubiera problemas con el transporte, las consecuencias podrían ser dramáticas.

Como fuere, la entrega de tecnología médica es un enorme nicho de mercado, ya que los aparatos de los centros médicos venezolanos están totalmente anticuados. "Desde 2015, no se ha vuelto a invertir en los hospitales. Eso significa que hoy en día tenemos aquí aparatos para tomar radiografías que todavía funcionan, pero ya no tienen el estándar internacional necesario. Todo el equipamiento tiene diez, doce, hasta catorce años de antigüedad", explica.

La gente no sale por temor a las milicias de los "colectivos"

Actualmente, Schmitz, que ha llegado a ganar 35 millones de dólares anuales con artículos escolares y vendía incluso lapiceras de lujo de marca alemana Montblanc en sus ocho comercios, tiene que ver cómo se las arregla en las próximas semanas para sobrevivir. Debe pagar puntualmente el sueldo de enero y febrero de sus 45 empleados, a pesar de la falta de ingresos. El empresario estima que en marzo esto puede convertirse en una tarea aún más difícil.

Ahora lo necesitan sobre todo como consejero. "Mis empleados se animan a salir a la puerta solo si es urgentemente necesario, por temor a las milicias de los colectivos leales al Gobierno. Muchos han estado sin electricidad, es decir, sin poder cocinar, y se han alimentado durante días de pan y bananas. Y esas personas ahora tienen muchas preguntas y esperan que yo se las conteste".

La esperanza de nuevas elecciones

También el Gobierno de Delcy Rodríguez debe dar respuestas lo más rápido posible. En especial, sobre cómo piensa reactivar la debilitada industria petrolera, que posee las mayores reservas de crudo del mundo y de la que Donald Trump también anticipa lucrativos ingresos para las empresas estadounidenses. El problema es que la infraestructura para extraer el oro negro está aún más subdesarrollada que la tecnología médica de los hospitales venezolanos.

Así que es posible que deba pasar un poco más de tiempo antes de que la ciudad natal de Thilo Schmitz empiece a recuperarse. Sin embargo, el empresario cree en un futuro mejor para Venezuela: "Sobre todo, necesitamos seguridad jurídica, porque sin Estado de derecho no puede haber inversión. La transición con una asamblea constituyente quizás tome un año y medio. Y luego serán necesarias nuevas elecciones".

(cp/ms) – Tomado de D.W. / Alemania. Imagen: Rafael Montes.