Por Víctor Baptista* / Opinión
El ambiente está muy enrarecido, la polarización política,
las redes sociales que atizan los extremos generan stress y desatan angustias
en una Venezuela cercada desde hace 26 años por el autoritarismo, el
militarismo, la abierta y sistemática violación a la Constitución. Pero también
el fraude cometido por el gobierno al desconocer el triunfo de EGU, ha sido el
detonante que reafirma la VOCACIÓN TOTALITARIA de un gobierno que se aferra al
poder, destruyendo la vida de los venezolanos en lo económico, político y
social, pisoteando las instituciones y lo poco que queda de democracia.
Los venezolanos queremos cambios, deseamos tener trabajo, buenos sueldos y pensiones dignas, queremos educación y salud de primera, libertad y paz, pero esos deseos jamás se lograrán en la violencia de una guerra que solo nos dejará destrucción y muertes. Por eso rechazo toda intervención militar extranjera venga de donde venga. Apuesto al entendimiento y a la paz.
Los venezolanos tenemos la inteligencia y el coraje, para ir
al encuentro con todos los que deseamos cambio, para construir espacios y así
generar vías que produzcan acuerdos, que el gobierno sepa, que por ser el
principal responsables de lo que hoy vive Venezuela están obligados a cambiar
el autoritarismo por el entendimiento y para eso se requiere dar
demostraciones, comenzando por liberar a todos los presos políticos, a
consensuar aumentos de sueldos y pensiones, y a producir cambios en la política
económica, tranzar convenios con la oposición democrática para ir a un proceso
de cohabitación que pueda producir la transición que favorezca una apertura
para salir de la crisis política. Pero si se mantiene el foco de los
enfrentamientos entre los extremismos puros y duros, solo nos llegará el
desastre y el aniquilamiento de la posibilidad de construir futuro para las
nuevas generaciones.
*Dirigente político en el estado Aragua.
