La actriz comparte su experiencia superando miedos e inseguridades, abriendo un horizonte de posibilidades para quienes buscan sentido, serenidad y autenticidad en la vejez.
“No es lo que esperaba, la verdad”,
admite Fonda, remarcando que estos años pueden ser los más felices de la vida.
Atribuye esta tendencia positiva, en parte, a una mayor capacidad de adaptación
y a una mirada más serena sobre la existencia.
Por Fausto Urriste
Jane Fonda afirma a los 87 años que
atraviesa el periodo más feliz y satisfactorio de su vida. La
reconocida actriz y activista sostiene que la madurez
puede convertirse en la etapa de mayor bienestar, desafiando cualquier
estereotipo tradicional sobre la vejez. En declaraciones publicadas por CuerpoMente,
Fonda define este momento vital como su “tercer acto”, marcado por la autenticidad y
la plenitud.
En lugar de asumir la vida como un arco —donde después de la adultez solo queda el declive—, Fonda propone la metáfora de la escalera: “Envejecer es como subir una escalera”, destaca, insistiendo en que cada peldaño es una nueva oportunidad de crecimiento y autodescubrimiento.
Esta visión, que compartió en
TEDxWomen y fue retomada por CuerpoMente, invita a considerar los
últimos tramos vitales no como el epílogo, sino como un capítulo nuevo y
valioso.
Bienestar inesperado y crecimiento
interior en la madurez
La actriz respalda su visión con
referencias a la llamada “curva de la felicidad”. Subraya que muchas personas
mayores de 50 años reportan sentirse mejor, con menos estrés y ansiedad que en
etapas previas.
“No es lo que esperaba, la verdad”,
admite Fonda, remarcando que estos años pueden ser los más felices de la
vida. Atribuye esta tendencia positiva, en parte, a una mayor capacidad de
adaptación y a una mirada más serena sobre la existencia.
Fonda narra que su experiencia
personal también cambió: durante sus cuarenta años, despertaba cada día con
pensamientos negativos. Esa inquietud se desvaneció después al adentrarse en
el “tercer acto”.
“Descubrí que cuando se vive la vejez
desde adentro, el miedo se disipa. Te das cuenta de que sigues siendo tú mismo,
quizás incluso más”, revela en entrevista con CuerpoMente. Para
ella, la vejez no significa perder la identidad, sino afianzarla.
Resiliencia, perdón y el potencial de
las mujeres mayores
En el discurso de Fonda, el
desarrollo interior, incluso en presencia de las dificultades físicas, sigue
ocupando un lugar central. Cita el ejemplo de Neil Selinger, un abogado
retirado diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
Según su relato: “A medida que mis
músculos se debilitan, mi escritura se fortalece. A medida que pierdo el habla,
recupero la voz. A medida que menguo, crezco. Tras perder tanto, finalmente
comencé a encontrarme a mí mismo”. Este testimonio, recogido por CuerpoMente,
sugiere que la vida interior puede intensificarse, sin importar las
circunstancias físicas.
Alcanzar esta plenitud implica para
Fonda revisar y reconciliarse con el pasado. Aprender a perdonar, a los demás y
a sí misma, fue fundamental: “Puede que descubras, como yo, que muchas cosas
que antes creías que eran tu culpa, muchas cosas que antes pensabas sobre ti
mismo, en realidad no tenían nada que ver contigo”.
Este proceso permite liberarse
de cargas antiguas y avanzar hacia la sabiduría. “No son las experiencias las
que nos hacen sabios. Es reflexionar sobre ellas lo que nos hace sabios y nos
ayuda a sentirnos completos”, añade.
En la parte final de su reflexión,
Fonda insiste en el papel de las mujeres mayores y su potencial para
transformar la sociedad. Muchas inician la vida sintiéndose plenas, pero la
presión social durante la pubertad puede llevarlas a buscar la aceptación externa.
El “tercer acto”, para Fonda, brinda
la oportunidad de reencontrar esa autenticidad original y, con ello, impulsar
un cambio cultural más amplio.
Si las mujeres mayores consiguen
redefinirse y realizarse plenamente, su ejemplo puede inspirar a las
generaciones jóvenes a repensar sus propias expectativas sobre longevidad y
sentido de la vida.
Así, la vejez se presenta como una
etapa de realización personal y un motor de transformación cultural y social.
Tomado e INFOBAE - Imagen: EFE/Nina
Prommer.
