Los fines de
semana son para poner orden, limpiar y preparase para la semana con todo
alistado. Pero, eso es cuando eres una persona con trabajo y horario laboral.
Si eres como yo, escritora fantasma
freelance, redactora SEO y “creadora de contenido” (guácatela) que trabaja
a destajo para plataformas que han creado una nueva esclavitud 2.0, te queda
tiempo para pensar pendejadas, aunque también tengas que encargarte de la casa.
Que no se
pierda la ancestral costumbre de cantar
mientras se hacen los oficios porque libera el alma y se aligera la tarea
aburrida de cansarse sacando polvo que mañana se volverá a posar sobre los
pulcros muebles. Pero, claro, aquello de ser periodista que no ejerce por culpa
de los sueldos nulos, de Rysard
Kapuściński y de decisiones personales no se borra y esta mañana cometí el desacierto
de poner noticias en el noble y
capitalista YouTube que tiene a todo Serrat y Sabina junto a cómo hacer
comida sin gluten, si azúcar, sin grasas, sin huevos y, por supuesto, sin buen
sabor.
Trump con olor a Mistolín de lavanda
¡Craso error! El nuevo modelo trumpista de campos de concentración nazi sigue su curso. Ni el tipito del bigotito con pene pequeño se atrevió a tanto: Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Dachau fueron descubiertas por los aliados y los rusos al acabar la II Guerra Mundial. Es decir, el terror de Europa no solo amaba a los perros, sino que no hacía ruedas de prensa para anunciar que iba a violar los derechos humanos de millones.
Pero, no hay
nada que enturbié más que el agua con cloro y “mistiolín” que ese tipo de
noticias. Entonces… next… siguiente punto de la agenda: me puse a pensar que ya nacieron sobrinos nietos que jamás conoceré en
Oriente Medio y en la Asia profunda y en Ecuador me doy cuenta que ya tengo 11
sobrinos nietos de una familia que para
bien o para mal ha dejado sus huellas en mis canas.
Y como pasar
coleto es muy aburrido, aunque deje un agradable olor a lavanda, me di cuenta
que varios de ellos están fuera del país. Algunos apenas los conocí de bebés y
otros solo fotos y videos. Lo que otrora fuera una enorme familia que compartía navidades y otras festividades en
mi casa natal y en el jardín (porque no hay sala o comedor que aguante a 50
personas) hoy está reducida a 5 pendejos que van viendo como se hace año nuevo
cada 31 de diciembre desde las 12 del mediodía en las sucesivas naciones en las
que nos regamos.
Entonces, como mi cerebro no se queda quieto ni echando easy-oof en las hornillas me di cuenta que en este planeta casi todos somos migrantes, hijos de migrantes y futuros posibles migrantes. ¿Qué se iba a imaginar el nonno que vino de Italia en 1952 (o por ahí) con su esposa y 4 hijos a los que le seguiría el mayor casado con mi madre para venir a Venezuela a forjarse un futuro que sus tataranietos estarían diseminados por el mundo?
De Italia para el mundo
Hoy hay descendientes
del viejo nonno en Ecuador, Italia,
España, Panamá, Hong Kong, Dubái y, paradójicamente, en Estados Unidos,
país construido (como muchos) por inmigrantes. Sí, estamos disgregados por más
países de los que me gustaría nombrar porque en esas festividades el vino se avinagra (como dice Sabina)
cuando se extraña a los primos y sobrinos que pensamos que siempre estarían y a
los primitos y sobrinitos (quitemos el remoquete de nietos) que pensamos que
conoceríamos para bebernos los meados.
La divagación
me llevó lejos... hasta Dubái que ni
siquiera existía tal y como hoy la conocemos cuando nonno llegó a la Venezuela que empezaba a ser saudita antes
de los sauditas. Sí, si, para los que no se saben el cuento los Emiratos Árabes Unidos eran especie de
una colonia… si colonia y no Paloma Picasso que funcionaban dizque “más o
menos independientes” como Estados de la Tregua".
Este
territorio estaba bajo la protección
británica y no fue hasta que yo tenía unos 9 meses (a finales de 1971),
cuando Abu Dabi, Dubái, Sharjah, Ajmán, Umm al-Qaywayn y Fuyaira se unieron
para formar los Emiratos Árabes Unidos y no digamos que casi en mis dos años se
les añadió Ras al Jaima en 1972.
Hoy, ellos tienen el Burj Khalifa, el
edificio más alto del mundo, el Gevora Hotel, hotel más alto del mundo e islas
en el desierto y nosotros tenemos velas
por si se va la luz. Y no, no voy a tocar el tema del tamaño de los penes
de los jeques con esos delirios de altura porque no soy Freud y ya lo dije de
Hitler.
Trump el inmigrante y su paradoja
Pero, volviendo a Trump, el presidente es
descendiente de inmigrantes. Su abuelo paterno, Friedrich Trump era alemán y emigró a Estados Unidos en 1885.
Busquen el YouTube (les juro que no me paga por la publicidad) el noble y sarcástico gesto del canciller
alemán que le regaló Friedrich Merz, cuando, el 5 de junio de 2025, le
entregó al premier de Estados Unidos una
copia enmarcada del certificado de nacimiento de su abuelo paterno, nacido
en 1869 en Alemania.
Pero, la
vaina no es solo por vía paterna. Su madre, Mary Anne MacLeod nació en la Isla de Lewis, en las Hébridas Exteriores
de Escocia y emigró a Estados Unidos en 1930, año en que, por cierto, nació
mi padre en Italia. Sus propios hijos Donald Trump Jr., Ivanka Trump y Eric Trump: hijos de su primer matrimonio con Ivana
Zelníčková son hijos de inmigrantes,
pues la ex señora del presidente nació
en Gottwaldov, Checoslovaquia (actual República Checa).
La familia
creció fuera de la gran América y Barron Trump, hijo de su tercer matrimonio con Melania Knauss nació en Novo Mesto,
Yugoslavia (actual Eslovenia) y me pregunto si le revocará la ciudadanía
estadounidense o como dice el primer mandatario: americana. Claro, todos eran
inmigrantes blanquitos, bonitos ellos y del (hoy) Primer Mundo.
Republicanos inmigrantes
Pero, veamos
al resto de republicanos que avalan
atrocidades como Alligator Alcatraz. En la primera fila tenemos al pequeño
Marco Rubio, hijo de Mario Rubio Reina y Oriales García. Ambos nacidos en Cuba
y que emigraron a Estados Unidos en 1956, antes de que Fidel Castro tomara el
poder en Cuba, en busca del "sueño americano" que hoy es la pesadilla
de muchos.
También
tenemos a Lori Chávez-DeRemer, hija
de Richard Chávez que Wikipedia señala como “descrito como un camionero
mexicoamericano”. ¿Quieren más latinos? Pues tenemos a Pat Bondi, Sí, Pam Bondi tiene ascendencia italiana.
Sus raíces familiares provienen del
Mezzogiorno, específicamente de
Campania en la bota.
Podría seguir
así todo el día, pero a ustedes les daría ladilla leer y a mi seguir buscando
datos precisos y hay que terminar de limpiar. Es que a fin de cuenta si
queremos saber quiénes son los verdaderos estadounidenses deberíamos sacar de
las reservaciones a Navajos, Cherokees,
Choctaws, Siouxs, Zuni, Hopi, Acoma, Apaches y Chippewas, entre otros
pueblos indios que tiene siglos viviendo
en especies de Alligator Alcatraz sin tanta publicidad.
Por Frida
Blue / Imagen número 1: pintura
Migrantes de Víctor Fernández.
Imagen número
2: escultura Los Viajeros en Marsella, tributo a los inmigrantes del escultor
Bruno Catalano.