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07 septiembre, 2025

De las estupideces de Trump a mi familia: reflexiones de una vaga

 

Los fines de semana son para poner orden, limpiar y preparase para la semana con todo alistado. Pero, eso es cuando eres una persona con trabajo y horario laboral. Si eres como yo, escritora fantasma freelance, redactora SEO y “creadora de contenido” (guácatela) que trabaja a destajo para plataformas que han creado una nueva esclavitud 2.0, te queda tiempo para pensar pendejadas, aunque también tengas que encargarte de la casa.

Que no se pierda la ancestral costumbre de cantar mientras se hacen los oficios porque libera el alma y se aligera la tarea aburrida de cansarse sacando polvo que mañana se volverá a posar sobre los pulcros muebles. Pero, claro, aquello de ser periodista que no ejerce por culpa de los sueldos nulos, de Rysard Kapuściński y de decisiones personales no se borra y esta mañana cometí el desacierto de poner noticias en el noble y capitalista YouTube que tiene a todo Serrat y Sabina junto a cómo hacer comida sin gluten, si azúcar, sin grasas, sin huevos y, por supuesto, sin buen sabor.

Trump con olor a Mistolín de lavanda

¡Craso error! El nuevo modelo trumpista de campos de concentración nazi sigue su curso. Ni el tipito del bigotito con pene pequeño se atrevió a tanto: Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Dachau fueron descubiertas por los aliados y los rusos al acabar la II Guerra Mundial. Es decir, el terror de Europa no solo amaba a los perros, sino que no hacía ruedas de prensa para anunciar que iba a violar los derechos humanos de millones.

Pero, no hay nada que enturbié más que el agua con cloro y “mistiolín” que ese tipo de noticias. Entonces… next… siguiente punto de la agenda: me puse a pensar que ya nacieron sobrinos nietos que jamás conoceré en Oriente Medio y en la Asia profunda y en Ecuador me doy cuenta que ya tengo 11 sobrinos nietos de una familia que para bien o para mal ha dejado sus huellas en mis canas.

Y como pasar coleto es muy aburrido, aunque deje un agradable olor a lavanda, me di cuenta que varios de ellos están fuera del país. Algunos apenas los conocí de bebés y otros solo fotos y videos. Lo que otrora fuera una enorme familia que compartía navidades y otras festividades en mi casa natal y en el jardín (porque no hay sala o comedor que aguante a 50 personas) hoy está reducida a 5 pendejos que van viendo como se hace año nuevo cada 31 de diciembre desde las 12 del mediodía en las sucesivas naciones en las que nos regamos.

Entonces, como mi cerebro no se queda quieto ni echando easy-oof en las hornillas me di cuenta que en este planeta casi todos somos migrantes, hijos de migrantes y futuros posibles migrantes. ¿Qué se iba a imaginar el nonno que vino de Italia en 1952 (o por ahí) con su esposa y 4 hijos a los que le seguiría el mayor casado con mi madre para venir a Venezuela a forjarse un futuro que sus tataranietos estarían diseminados por el mundo?

De Italia para el mundo

Hoy hay descendientes del viejo nonno en Ecuador, Italia, España, Panamá, Hong Kong, Dubái y, paradójicamente, en Estados Unidos, país construido (como muchos) por inmigrantes. Sí, estamos disgregados por más países de los que me gustaría nombrar porque en esas festividades el vino se avinagra (como dice Sabina) cuando se extraña a los primos y sobrinos que pensamos que siempre estarían y a los primitos y sobrinitos (quitemos el remoquete de nietos) que pensamos que conoceríamos para bebernos los meados.

La divagación me llevó lejos... hasta Dubái que ni siquiera existía tal y como hoy la conocemos cuando nonno llegó a la Venezuela que empezaba a ser saudita antes de los sauditas. Sí, si, para los que no se saben el cuento los Emiratos Árabes Unidos eran especie de una colonia… si colonia y no Paloma Picasso que funcionaban dizque “más o menos independientes” como Estados de la Tregua".

Este territorio estaba bajo la protección británica y no fue hasta que yo tenía unos 9 meses (a finales de 1971), cuando Abu Dabi, Dubái, Sharjah, Ajmán, Umm al-Qaywayn y Fuyaira se unieron para formar los Emiratos Árabes Unidos y no digamos que casi en mis dos años se les añadió Ras al Jaima en 1972.

Hoy, ellos tienen el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, el Gevora Hotel, hotel más alto del mundo e islas en el desierto y nosotros tenemos velas por si se va la luz. Y no, no voy a tocar el tema del tamaño de los penes de los jeques con esos delirios de altura porque no soy Freud y ya lo dije de Hitler.

Trump el inmigrante y su paradoja

Pero, volviendo a Trump, el presidente es descendiente de inmigrantes. Su abuelo paterno, Friedrich Trump era alemán y emigró a Estados Unidos en 1885. Busquen el YouTube (les juro que no me paga por la publicidad) el noble y sarcástico gesto del canciller alemán que le regaló Friedrich Merz, cuando, el 5 de junio de 2025, le entregó al premier de Estados Unidos una copia enmarcada del certificado de nacimiento de su abuelo paterno, nacido en 1869 en Alemania.

Pero, la vaina no es solo por vía paterna. Su madre, Mary Anne MacLeod nació en la Isla de Lewis, en las Hébridas Exteriores de Escocia y emigró a Estados Unidos en 1930, año en que, por cierto, nació mi padre en Italia. Sus propios hijos Donald Trump Jr., Ivanka Trump y Eric Trump: hijos de su primer matrimonio con Ivana Zelníčková son hijos de inmigrantes, pues la ex señora del presidente nació en Gottwaldov, Checoslovaquia (actual República Checa).

La familia creció fuera de la gran América y Barron Trump, hijo de su tercer matrimonio con Melania Knauss nació en Novo Mesto, Yugoslavia (actual Eslovenia) y me pregunto si le revocará la ciudadanía estadounidense o como dice el primer mandatario: americana. Claro, todos eran inmigrantes blanquitos, bonitos ellos y del (hoy) Primer Mundo.

Republicanos inmigrantes

Pero, veamos al resto de republicanos que avalan atrocidades como Alligator Alcatraz. En la primera fila tenemos al pequeño Marco Rubio, hijo de Mario Rubio Reina y Oriales García. Ambos nacidos en Cuba y que emigraron a Estados Unidos en 1956, antes de que Fidel Castro tomara el poder en Cuba, en busca del "sueño americano" que hoy es la pesadilla de muchos.

También tenemos a Lori Chávez-DeRemer, hija de Richard Chávez que Wikipedia señala como “descrito como un camionero mexicoamericano”. ¿Quieren más latinos? Pues tenemos a Pat Bondi, Sí, Pam Bondi tiene ascendencia italiana. Sus raíces familiares provienen del Mezzogiorno, específicamente de Campania en la bota.

Podría seguir así todo el día, pero a ustedes les daría ladilla leer y a mi seguir buscando datos precisos y hay que terminar de limpiar. Es que a fin de cuenta si queremos saber quiénes son los verdaderos estadounidenses deberíamos sacar de las reservaciones a Navajos, Cherokees, Choctaws, Siouxs, Zuni, Hopi, Acoma, Apaches y Chippewas, entre otros pueblos indios que tiene siglos viviendo en especies de Alligator Alcatraz sin tanta publicidad.

Por Frida Blue / Imagen número 1:  pintura Migrantes de Víctor Fernández.

Imagen número 2: escultura Los Viajeros en Marsella, tributo a los inmigrantes del escultor Bruno Catalano.