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04 enero, 2019

El desorden monetario fiscal del populismo del siglo XXI en Venezuela


Por Francisco Contreras M.*
Cerramos un año con un país con una histórica debacle económica insólita y jamás registrada en el mundo. Estamos sufriendo la cuarta depresión económica más larga, la inflación galopante con más años de duración, una de las hiperinflaciones más perdurables del mundo.
Soñar no cuesta nada, pero existen los que nos permiten constatar la magnitud y grado insólito de esta demolición, imaginen este país produciendo 6 millones de barriles diarios de petróleo, que unos recursos de capital de más de 400.000 mm de $USD fugados del país al extranjero estuvieran invertidos en el país, que estuviésemos utilizando razonablemente los yacimientos de gas natural que en magnitud de reservas nos colocan como el noveno país del mundo, que igualmente mineral de hierro, bauxita, coltán, oro y pare de contar se administraran razonablemente. Continuemos con la fantasía, supongamos que el Valle de Quíbor produjera a la capacidad esperada al año 1974 por el proyecto “Yacambú”, igualmente que se produjera arroz en las llanuras del Guárico. Deliremos y pensemos que nuestros recursos turísticos se manejaran como lo hace el gobierno de República Dominicana con los suyos y que la capacidad de los recursos hidroeléctricos del país tuviesen el debido mantenimiento.  
En términos de conjeturas validadas con data registrada en nuestros anales desde la obra “Labor Venezolanista” de Alberto Adriani, de los escritos de Arturo Uslar Pietri, del Programa de febrero de 1936, de las “Las Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana 1830-2002” de Asdrúbal Batista y de los registros de organismos internacionales como el FMI, CEPAL y el Banco Mundial, no cabe duda es una calamidad voluntaria cometida por una sociedad a espaldas de lo más mínimo de razonabilidad y sensatez.

Si efectuáramos un análisis de sensibilidad y nuestra realidad fuera la de ese sueño que relatamos y los amos del país tan solo se hubieran deglutido el 5% en robo y dilapidación de esa riqueza creada la evaluación prospectiva nos dice que sería mayor su perverso disfrute que todo lo que se han acumulado y gozado con el desorden que han provocado, de modo que su capacidad se ha limitado a una enfermiza destrucción de una nación, indiscutiblemente son una caterva de incapaces.
Existen dos vías políticas para superación estructural de los problemas económicos del país, una, es la emulación de los principios de los contra-balances de poder de la democracia por la vía de la colegiación de los poderes públicos (modelo chino o su variante vietnamita), la otra, es la de más y mejor democracia deliberativa con una propuesta real de solución para los problemas del empobrecimiento de la clase media y de la miseria del resto de los venezolanos.
El real dilema político es la superación de la cultura populista imbricada en el gobierno y en su contraparte populista radical entre los factores democráticos que polariza a la sociedad venezolana dejándola sin posibilidades de un acuerdo de tolerancia y aceptación del otro entre adversarios. Es el camino del sin sentido de propósito, carente de organización para una movilización democratizadora con ausencia elemental de una hoja de ruta. Es la vía de estados fallidos o forajidos como Siria o Libia.
*Economista.
Doctor de III Ciclo en Prospectiva y Previsión, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.
Profesor del Doctorado en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.
Tomado de Noticiero 52/ Valencia - Venezuela