Por Alonso E. Illueca | Tomado de La Prensa
- Panamá
La práctica
internacional panameña está llena de singularidades, pero el caso del retiro
del reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática es único en cuanto
a efectos jurídicos y consecuencias políticas. En noviembre de 2013, el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá anunció, mediante declaración, su
decisión de suspender relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática.
En su momento, nuestras autoridades desconocían las ramificaciones que tendría
esta acción.
La República
Árabe Saharaui Democrática es un Estado con reconocimiento limitado, conformado
por el Sahara Occidental (antiguo Sahara español), cuyo gobierno está en el
exilio (Argelia). Su estatus es sujeto de disputa desde los años 70 debido a los
Acuerdos de Madrid (1975). Desde 1976, el Sahara Occidental fue
ocupado por el Reino de Marruecos y Mauritania, y luego anexado por Marruecos
en 1979. La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) ha calificado dicha
anexión como una “ocupación” y ha reconocido al Frente Polisario como el
legítimo representante del pueblo saharaui. Es importante mencionar que el
Frente Polisario fue quien proclamó la República Árabe Saharaui Democrática en
1976.
La Corte
Internacional de Justicia mediante opinión consultiva reconoció a Sahara
Occidental como un territorio sujeto de descolonización y el derecho de sus
habitantes a la autodeterminación. La cuestión de Sahara Occidental ha sido
objeto de un conflicto armado, de un cese al fuego vigente (1991) y de una
misión de la ONU de monitoreo del cese al fuego y que prepara la realización de
un referéndum de autodeterminación, el cual no ha ocurrido.
Actualmente,
la República Árabe Saharaui Democrática ha sido reconocida por más de 80
Estados y es miembro de la Unión Africana (antigua Organización para la Unidad
Africana) desde 1982. Su territorio está en gran parte ocupado por Marruecos,
mientras que otra porción es controlada por el Frente Polisario, incluyendo su
capital de facto, Bir Lehlu. Sahara Occidental se encuentra efectivamente
dividida en dos por un muro de 2 mil 720 km, al oeste ocupada por Marruecos
(65% del territorio), y al este (35% del territorio) bajo la soberanía de la
República Árabe Saharaui Democrática.
Panamá fue el
primer país latinoamericano en extender su reconocimiento a la República Árabe
Saharaui Democrática (1978). Igualmente, la primera embajada saharaui en
América se estableció en Panamá (1980). Panamá y la República Árabe Saharaui
Democrática habían mantenido relaciones diplomáticas fructíferas que incluyeron
la firma de un convenio de cooperación cultural y educativa (2010). Con estos
antecedentes, Panamá decide en 2013 suspender relaciones diplomáticas con la
República Árabe Saharaui Democrática y establecerlas con Marruecos (que tenía
una política similar a la de China con Taiwán, de no mantener relaciones
diplomáticas con los Estados que las mantuviesen con su rival). La decisión
panameña se sustentó, en que, de conformidad con los principios de derecho
internacional, la República Árabe Saharaui Democrática no cumplía con los
elementos fundamentales para constituir un Estado, y se percató de esto con el
“transcurrir del tiempo”. Lo anterior carece de fundamentación lógica y
jurídica, pues la Cancillería basó la decisión de suspender relaciones
diplomáticas con un Estado, en el hecho de que dicho Estado nunca había
existido. Esto, aparte de constituir un retiro del reconocimiento, constituía
una actuación contraria a la Convención de Montevideo sobre Derechos y
Deberes de los Estados (1933), de la cual Panamá es Estado parte.
La Convención
de Montevideo establece la teoría declarativa como norma en materia de
reconocimiento de Estados. Dicha teoría sostiene que la existencia política del
Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados y que una
entidad para constituirse en Estado debe cumplir con los siguientes elementos:
población permanente, territorio determinado, gobierno y capacidad de entrar en
relaciones con los demás Estados. El artículo 6 de la convención establece que
el reconocimiento será incondicional e irrevocable. Consecuentemente, Panamá no
podía revocar su reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática y utilizarlo
de sustento para el rompimiento de relaciones diplomáticas.
La saga
República Árabe Saharaui Democrática -Panamá fue objeto de corrección. En 2016,
la actual administración tomó la decisión de levantar la suspensión y
restablecer relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui
Democrática. La canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado explicó que esa
suspensión no era sostenible, y en efecto, jurídicamente, no lo era. El anuncio
se dio en medio de la visita a Panamá del ministro de Asuntos Exteriores de
Marruecos, previo a la inauguración de la embajada marroquí y la firma de
distintos convenios. La maniobra diplomática panameña no generó reacción
pública por parte de Marruecos, y posteriormente serviría de precedente para
otros Estados que deseaban mantener relaciones simultáneas con la República
Árabe Saharaui Democrática y Marruecos.
El autor es abogado
