Por Ing.
Eduar Yépez * / Opinión
Ciertamente,
urge una decisión en política económica que racionalice los precios de
combustible, gas y lubricantes y haga rentable su comercialización y
distribución, urgencia que hoy se hace más patente ante la aguda escasez de
gasolina, gas y lubricantes que padecen los venezolanos, escasez que tiene su
origen en expropiaciones injustificadas como la de industrias Venoco o
distribuidoras de gas, así como del pésimo e ineficiente manejo de la industria
petrolera que llevó a niveles mínimos la capacidad de producción y refinación
de PDVSA, a lo anterior se suma la irresponsable decisión de mantener anclado
el precio de la gasolina “por años” al punto que al día de hoy “una gandola de
combustible de 32 mil litros cuesta menos que un café pequeño en una
panadería”, todo lo anterior agravado por la corrupción a todo nivel,
especialmente en las fronteras, que posibilita el contrabando de extracción de
combustibles y lubricantes.
El gobierno
debería estudiar el caso de Irán, allí en 2010, se decidió transferir de forma
directa el subsidio que hasta ese momento se hacía de forma indiscriminada (tal
como sucede actualmente en Venezuela), y, partiendo de ello, comenzaron a
incrementar el precio del combustible.
Algo así,
partiendo de un censo, podría aplicarse en Venezuela: depositar de forma
mensual a los conductores el equivalente a su consumo de gasolina, incluir lo
correspondiente a lubricantes, y, a los hogares, lo correspondiente al consumo
del gas; una vez depositado, comenzar a ajustar los precios.
Tal como
plantea el gobierno, “hacer un censo automotor y vincular la compra de la
gasolina al carnet de la patria” no debe dar origen a una nueva “Lista Tascón”,
al contrario, debe aplicarse a todos los venezolanos sin distinción; de iniciarse un proceso de carnetización, este
no puede ser “ideológico”: el censo debe ser realizado de forma transparente,
continuo y constante para dar oportunidad de incorporar paulatinamente “todo el
parque automotor”, la mayoría hoy paralizado por falta de repuestos, dicho
proceso debe ir aparejado a la política de subsidio antes mencionada, sin que
se aplique una asignación de cuotas, decisión que indefectiblemente termina en
la discrecionalidad de un funcionario, corrupción y bachaqueo.
Adicionalmente,
se debe descentralizar dicho registro, llevarlo a los municipios, facilitar el
proceso vía internet, otorgar citas para tal fin y, lo más importante, que el
fondo y las transferencias sean auditables para evitar un uso distinto al
acordado.
¿Cuánto
tiempo permanecerá el subsidio? Este debería decrecer en la medida que el
ingreso del venezolano crezca y se alcance el ingreso o salario mínimo promedio
del resto de los países vecinos, sólo así se harán innecesarios los subsidios.
Por cierto,
el crecimiento económico necesario para mejorar el ingreso de los venezolanos
sólo será posible con medidas adicionales que incluyan la autonomía del BCV, el
control del déficit fiscal y la no emisión de dinero inorgánico, la eliminación
del Control de Cambio y generar la confianza que se deriva del respeto a la
propiedad privada y a las leyes vigentes; el ajuste del precio de la gasolina o
quitar 5 ceros a la moneda es necesario, más no suficiente.
*Director regional de Alternativa 1/Juntos
