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China permitirá a todas las parejas tener dos hijos



Reuters

China reducirá las restricciones a la planificación familiar para permitir que todas las parejas puedan tener dos niños luego de décadas de una política estricta de hijo único, anunció el Partido Comunista, medida con la que busca aliviar las restricciones demográficas sobre la economía.
La decisión impulsa una liberalización de las restricciones en materia de planificación familiar del país, que ya había aliviado a fines de 2013 cuando Pekín dijo que permitiría a más familias tener dos hijos si los padres cumplían con ciertas condiciones.
Un creciente número de estudiosos del tema han instado al Gobierno a reformar las leyes, introducidas a fines de la década de 1970 para evitar que el crecimiento demográfico se saliera de control, pero que ahora se consideran obsoletas y a las que se atribuye la menguante fuerza laboral de China.

Por primera vez en décadas la población en edad de trabajar bajó en 2012 y China, la nación más poblada del planeta, podría ser el primer país del mundo en envejecer antes de ser rico.
Para mediados de este siglo, uno de cada tres chinos tendría más de 60 años, con una decreciente proporción de adultos que trabajan para respaldarlos financieramente.
El anuncio se hizo al cierre de una reunión del Partido Comunista centrada en reformas financieras y en la mantención del crecimiento entre 2016 y 2020, en medio de las preocupaciones sobre la desaceleración económica en China.
China "implementará plenamente una política de permitir a cada pareja tener dos hijos como una respuesta activa al envejecimiento de la población", dijo el Partido Comunista en un comunicado difundido por la agencia estatal de noticias Xinhua.
No se entregaron detalles sobre la nueva política o sobre los tiempos para su implementación.
Wang Feng, experto en demografía y cambio social en China, calificó el cambio como un "evento histórico" que cambiaría al mundo, aunque dijo que los desafíos de una sociedad que envejece en China permanecerían.
Bajo la reforma de 2013, las parejas en las que uno de los progenitores fuera hijo único podían tener un segundo hijo.
Los críticos dijeron que la flexibilización de las normas era limitada y tardía para enfrentar nuevamente los sustanciales efectos negativos de la política del hijo único en la economía y la sociedad.
Muchas parejas que podían tener otro hijo bajo la reforma del 2013 optaron por no tener más niños, especialmente en las ciudades, debido a los altos costos de su mantención en el país.
Como mínimo, las parejas que incumplían las normas en China eran castigadas con multas, algunos perdían sus empleos y, en determinados casos, las madres eran obligadas a abortar o se las esterilizaba.