Medio Ambiente
Neo le puso de nombre y a medida que le iba conociendo más pronto se dio cuenta de que Neo no era como los demás perros .
"Free
puppy", decía el cartel de una casa de Tucson, Arizona, en la que se
regalaba un cachorro. Un joven de la zona vio el cartel y, decidido, llamó a la
puerta para curiosear. Fue entonces cuando vio por primera vez los grandes ojos
ámbar del que sería su compañero de vida durante un tiempo. Neo le puso de
nombre y a medida que le iba conociendo más pronto se dio cuenta de que Neo no
era como los demás perros. Siendo aún un cachorro, se mostraba muy nervioso y
asustadizo cada vez que tenía que viajar en coche, sólo estaba tranquilo con la
compañía de su dueño y nadie más que su dueño, no le gustaban las golosinas y
recompensas y solía escaparse del patio trasero de su casa para jugar con los
perros de los vecinos, cavando agujeros o trepando por la valla.
