Día
de la Primavera Comienza
la estación del amor y el diario Clarín consultó a especialistas para saber cómo
reactivar el deseo. Recomiendan sumarse a la onda slow y probar con objetos
naturales que están al alcance de todos.
¿Es lo mismo un “rapidito” que un encuentro sexual a fuego lento, donde el
fin no es la descarga de tensiones sino la activación de todos los sentidos?
¿Por qué los sexólogos empezaron a recomendar el uso de la nueva ola de
juguetes sexuales ecológicos, como frutas, verduras, aceites de cocina, dildos
(consoladores) de madera tallada y hasta de vidrio, que pueden ser enfriados en
la heladera o entibiados bajo el agua caliente? ¿Las mujeres de hoy, siguen
siendo aquellas mujeres que no se animaban a decirle al otro ‘quedate ahí, que
ahí me gusta’ ni a incorporar un vibrador en la cama por temor a herirle el
orgullo a su pareja? Hoy comienza la primavera y, según los sexólogos
consultados por Clarín, sintonizar
con la onda slow e innovar en la cama
con elementos de la cocina son las claves para reactivar el deseo sexual.
La onda slow nació dentro del
terreno alimenticio como una forma de oponerse a la cultura del fast food , pero en los últimos años, la
filosofía de parar la máquina para registrar (y registrarse) se extendió a
diversos ámbitos, entre ellos, la sexualidad. “Cuando preguntamos a nuestros
pacientes cuánto tiempo pasa desde el comienzo del juego erótico hasta la
penetración, nos contestan ‘5 minutos, como máximo’. En el ‘rapidito’ no
sabemos si estamos ‘calientes’ o ‘ansiosos’: los hombres se apuran porque
quieren penetrar –la tan mentada ‘potencia viril’–, las mujeres demandan penes
erectos porque quieren ser penetradas –un resabio del ‘patrón de género
procreativo’–”, explica Walter Ghedin, psiquiatra, sexólogo y autor del libro
“Sexo y sexualidad”. “Toda esa tensión impide llegar a un placer verdadero,
donde se registren las sensaciones propias y las del otro: el placer, en
cambio, es efímero: sólo un orgasmo que libere las tensiones del día”. Quienes propician el slow sex no hablan de sexo tántrico ni nada de eso, “sino de dedicarle más tiempo al juego erótico y que el encuentro genital decante naturalmente. Todavía tenemos que romper patrones y mostrarles a las parejas que un encuentro que no termina con una penetración sino con una masturbación mutua, también es una relación sexual”, sigue.(...)