Por Jorge Ramos
A LOS ESTUDIANTES ASESINADOS EN VENEZUELA
Miami. Los que nos fuimos no podemos dejar de pensar en los que se
quedaron. Es extraño pero el habernos ido nos acercó aún más a nuestro país de
origen. En esto pienso cuando veo a tantos venezolanos en esta ciudad de
exilios. Se fueron de Venezuela pero Venezuela no se fue de ellos.
“¿Qué sabes de
Venezuela?” me preguntan, cuando ellos saben mucho
más que cualquiera. Tienen los ojos rojos y ojerosos, la piel seca, la mirada
en otro país. Se pasaron la noche en Twitter, en Facebook, en Instagram, viendo
los videos de la Guardia Nacional Bolivariana disparando a jóvenes indefensos,
en edificios, abusando, pegando con cascos en la cabeza de sus detenidos,
juntándose hasta seis uniformados para arrestar a una sola mujer venezolana,
matando, torturando.
Rompe el
corazón escuchar la indignación de la valiente madre del estudiante a quien
violó un guardia con el cañón de su rifle; o el relato de Cesar Cegarra quien
cargó en una moto a la reina de belleza, Génesis Carmona, antes de morir por un
disparo en la cabeza (Vea el video aquí);
o a la mujer que perdió a su hija tras un escopetazo en plena cara; o a la que
abraza en la morgue el cadáver aún tibio de su hijo; o las lágrimas impotentes
del actor William Valderrama, en Los Angeles, tan lejos pero tan cerca.(...)