El teniente Seixas creó un campo de
refugiados donde acumuló a 1.020 personas "sin el conocimiento oficial
del Gobierno portugués"
Un reguero de refugiados españoles escapa del
terror golpista. Atienden la frontera con Portugal como única salida. Y
como ratonera enrejada al empuje de las tropas rebeldes de Franco y el
cerco tangible de la dictadura de Salazar. Condiciones extremas que
hacen improbable la peripecia desesperada del exilio. La historia, en
cambio, deja una cláusula atada a un nombre: el teniente Seixas.
Desobedeció a su Gobierno y salvó la vida a 1.020 republicanos.