El diagnóstico de la ONU es, como desde hace años,
contundente: la violencia física, la destrucción sistemática de cultivos y las
trabas al acceso a las tierras configuran un escenario cada vez más hostil para
quienes dependen del trabajo agrícola para subsistir.
Crece la preocupación internacional por la violencia de
colonos israelíes: la ONU continúa alertando por el aumento de los ataques
contra agricultores palestinos y sus olivares
Organismos de derechos humanos de Naciones Unidas volvieron a
encender las alarmas. Siete expertos independientes advirtieron esta semana
sobre el incremento sostenido de los ataques perpetrados por las fuerzas
israelíes y por colonos contra los agricultores palestinos en Cisjordania
ocupada, una escalada que pone en jaque el sustento de miles de familias y
profundiza la crisis alimentaria en la región.
El diagnóstico es contundente: la violencia física, la
destrucción sistemática de cultivos y las trabas al acceso a las tierras
configuran un escenario cada vez más hostil para quienes dependen del trabajo
agrícola para subsistir.
No se trata de hechos aislados, sino de un patrón que los
especialistas consideran alarmante y en franco crecimiento.
Una cosecha marcada por la violencia
Los números hablan por sí solos. De acuerdo con el Centro de
Noticias de la ONU, durante la temporada de recolección de aceitunas de 2025 se
documentaron 178 ataques de colonos vinculados directamente a la cosecha.
Estos episodios afectaron a 88 localidades y aldeas de productores palestinos, dejando un saldo que preocupa a la comunidad internacional.
Más de 6.000 olivos y plantones resultaron dañados en el
transcurso de esa temporada, una cifra que prácticamente duplica la registrada
en 2024. Para los expertos, este salto no responde al azar, sino a una
dinámica que se intensifica año tras año sin que existan mecanismos efectivos
de protección para los productores.
Órdenes para arrasar la vegetación agrícola
A la violencia directa se suma una preocupación de carácter
administrativo. Los especialistas de la ONU manifestaron su inquietud por
las órdenes emitidas por las autoridades israelíes para retirar la cubierta
vegetal de unos 339.000 metros cuadrados de tierras agrícolas en el norte y
el centro de Cisjordania.
Entre las zonas afectadas figuran terrenos plantados con
olivos en Yenín, Qabatiya y Beit Rima. Según advierten los expertos, la
destrucción de los olivares trasciende la mera pérdida de una temporada
productiva: despoja a miles de familias de sus ingresos y de una fuente
esencial de alimentación, al tiempo que pone en riesgo el patrimonio agrícola y
cultural palestino, así como los sistemas alimentarios locales.
En el mismo sentido, denunciaron la continuidad de los
ataques de colonos,
el arranque de árboles y las restricciones que impiden a los agricultores
llegar a sus propias tierras.
Mayor presión sobre los hogares palestinos
La inseguridad alimentaria no se explica únicamente por los
ataques. Según los expertos, la violencia constante de los colonos israelíes
que literalmente violan la propiedad privada de familias originarias pacíficas
para quitarles la tierra, está sistematizado para al desplazamiento
de comunidades beduinas y pastoriles enteras, mientras que la retención por
parte de Israel de los ingresos fiscales palestinos que recauda agrava todavía
más la situación.
La combinación de estos factores reduce de manera drástica
los recursos disponibles para las familias, que ven cómo se estrecha su margen
de supervivencia en un contexto ya de por sí adverso, sin justicia.
La ONU registró 199 ataques a la cosecha palestina. Las
Iglesias de Jerusalén condenan la…
Un llamado a respetar el derecho internacional
Los especialistas fueron categóricos en su reclamo.
Sostuvieron que Israel está obligado, conforme al derecho internacional, a
poner fin a la ocupación del territorio palestino, a detener de inmediato las
nuevas actividades de asentamiento y a retirar a los colonos del territorio
palestino ocupado.
Asimismo, exigieron una reparación integral por los daños
causados, que incluya la restitución de las tierras y el regreso de los
palestinos desplazados a sus hogares.
Por último, instaron a la comunidad internacional —y en
especial a los países con mayor capacidad de incidencia— a ejercer la máxima
presión posible para proteger a la población civil palestina, frenar y revertir
las políticas de anexión territorial y garantizar que se rindan cuentas por las
violaciones de los derechos de los palestinos cometidas a lo largo de décadas.
Fuente: La Red 21 / Uruguay.
