Los combates se concentran en el
oeste del país, cerca del mar Rojo y del estratégico estrecho de Bab el Mandeb
entre Ejército yemenita y el grupo rebelde aliado de Irán
ADÉN. – Más de 300
combatientes y algunos civiles murieron desde el jueves en Yemen por
una nueva escalada de enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno reconocido
internacionalmente, respaldado por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes,
aliados de Irán, en uno de los episodios de violencia más intensos registrados
en el oeste del país en los últimos años.
Los combates se concentran en las
provincias occidentales de Taiz y Hodeida, en una zona clave para
el acceso al mar Rojo. Más de 300 personas murieron desde el jueves,
cuando volvieron a estallar las hostilidades. Y al menos 117 combatientes
habían muerto durante los primeros cuatro días de enfrentamientos.
Solo entre el sábado al mediodía y la mañana del domingo, 141 combatientes perdieron la vida, de acuerdo con fuentes militares. Dos oficiales del ejército yemení indicaron que 84 de los fallecidos pertenecían a las fuerzas gubernamentales y que la mayoría murió en ataques con cohetes. Cuatro fuentes vinculadas a los hutíes reportaron otras 57 bajas entre los insurgentes.
La ofensiva rebelde tiene un objetivo
de fuerte valor estratégico. Los hutíes buscan cortar el acceso a la
ciudad portuaria de Moca y avanzar hacia las áreas próximas al estrecho de Bab
el Mandeb, uno de los pasos marítimos que conectan el mar Rojo con el golfo
de Adén. Los insurgentes no controlan actualmente ningún territorio con acceso
directo al estrecho, aunque dominan el puerto de Hodeida, situado más al norte.
La importancia de Bab el
Mandeb aumentó en el contexto regional reciente. El paso se volvió más
relevante para el tránsito del petróleo saudita después de que Irán
bloqueara el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra con
Estados Unidos. El avance de una fuerza respaldada por Teherán hacia las
inmediaciones de Bab el Mandeb añade así una dimensión regional a la nueva
escalada dentro de Yemen.
En el terreno, los dos bandos
registraron avances parciales. Un oficial del gobierno afirmó que sus
fuerzas recuperaron varias posiciones clave en Taiz mediante
un contraataque nocturno, pocas horas después de que los hutíes las hubieran
capturado. Otra fuente militar dijo que las tropas gubernamentales lograron
establecer posiciones al norte de Hays, un distrito ubicado a menos
de 30 kilómetros de la costa del mar Rojo.
Al mismo tiempo, los hutíes
consiguieron progresar al oeste de Taiz, al sur de Hays, en dirección a
Bab el Mandeb, según un oficial de las fuerzas gubernamentales. Los
enfrentamientos perdieron intensidad durante las primeras horas del domingo,
aunque la disputa por esta franja occidental del país mantiene abierta la
posibilidad de una nueva expansión de las hostilidades.
La actual escalada comenzó después de
que en julio colapsara el alto el fuego pactado en 2022, en un
escenario marcado por una creciente inestabilidad regional. Desde entonces, los
hutíes intensificaron sus ataques contra posiciones militares y zonas bajo
control del gobierno reconocido internacionalmente.
Yemen permanece en guerra civil desde
2014, año en el que los hutíes lanzaron una ofensiva desde su bastión de
Sada, en el norte del país, y tomaron amplias zonas del territorio, incluida la
capital, Saná. La expansión del grupo provocó al año siguiente la intervención
de una coalición liderada por Arabia Saudita en respaldo del gobierno yemení.
Tras años de relativa calma en buena
parte de los frentes, la magnitud de los combates de los últimos días
volvió a encender las alarmas sobre una posible reanudación de la guerra a gran
escala, esta vez con el estratégico estrecho de Bab el Mandeb como uno de
los principales puntos de tensión.
Agencias Xinhua y AFP – Tomado de LA
NACIÓN / Argentina. Foto de KHALED ZIAD – AFP.