- En
2022, un total de 20 aves fueron liberadas en Brasil como parte de una
iniciativa de reintroducción a su hábitat natural.
- Los
resultados comenzaron siendo esperanzadores, pero la aparición de un virus
que afectó a toda su población complicó el proyecto.
Por Agustín Lauría
En el pulmón del planeta Tierra, miles y miles de seres vivos
habitan entre la vegetación, los ríos y los árboles de la inmensa selva
amazónica. Una de las especies que solía volar sobre aquellos
paisajes era el guacamayo de Spix.
Conocidos por la película animada Río, los guacamayos de Spix
(Cyanopsitta spixii) son una especie única del género Cyanopsitta
que se distingue por el intenso color azul que cubre prácticamente todo su
cuerpo.
Diversos factores como la caza furtiva, la comercialización
ilegal, y a la destrucción de hábitat redujeron drásticamente su población
hasta ser declarados extintos en estado salvaje en el año 2000.
Pero los guacamayos azules no se extinguieron por completo
Desde la desaparición del último individuo en estado salvaje,
un macho que era monitoreado desde el año 1990 en octubre del 2000 no se volvió
a detectar. Así, las poblaciones de guacamayos de Spix sólo sobrevivieron en
cautiverio.
El gobierno de Brasil ya había creado una agencia que se
había encargado de la recuperación de la especie. Lo hicieron en 1990 junto al
IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales
Renovables).
Este comité fue el responsable de implementar un programa de
cría en cautividad y de monitorizar y proteger a la última ave que vivió
libremente.
Todos los guacamayos vivos en cautiverio fueron registrados
y, en el libro genealógico de 1996, revelaron que había 39 aves vivas (22
machos y 17 hembras).
Algunos de los pocos ejemplares en cautiverio fueron llevados
en 2002 a Al Wabra Wildlife Preservation (AWWP), un centro privado de
conservación y cría de especies en peligro situado en el estado de Qatar.
El jeque Saoud bin Mohammed bin Ali Al Thani había solicitado
información sobre las actividades de conservación con la intención de
involucrar a AWWP para ayudar a la especie.
En el año 2004 tenían 21 guacamayos de Spix. Pero en el 2009
habían conseguido duplicar el número de ejemplares, llegando a un total de 52
aves.
En el año 2014, el jeque Saoud falleció y, debido a las
preocupaciones sobre la situación geopolítica en Qatar, todas estas aves fueron
trasladadas, en 2018, a la Asociación para la Conservación de los Loros
Amenazados (ACTP), una organización sin fines de lucro de Alemania.
Los trabajos de cría en cautiverio dieron sus frutos y la población dentro de la ACTP llegó a un total de 146 guacamayos.
En el año 2007, el gobierno de Brasil creó el Instituto Chico
Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).
Este organismo público busca proteger y gestionar la
biodiversidad brasileña. Entre sus principales proyectos, está la
reintroducción del guacamayo de Spix a su hábitat.
En el año 2011, ICMBio publicó un Plan de Acción Nacional
(PAN) para el restablecimiento de la especie en estado salvaje.
Bajo un acuerdo entre el gobierno brasileño y la ACTP, se
enviaron 52 guacamayos a Brasil en dos vuelos chárter en el año 2020.
La idea principal era que comenzaran a reproducirse dentro
del rango histórico de la especie y que una población se restableciera en
estado silvestre.
Si bien la organización aseguró estar en el municipio de
Curaçá, decidieron no dar la ubicación exacta del lugar debido al alto riesgo
que representa esta especie, críticamente amenazada por la caza furtiva y
comercialización ilegal.
El día de la liberación
El 11 de junio de 2022 se liberaron ocho guacamayos de Spix junto
con ocho guacamayos de alas azules de origen silvestre, cuyo propósito era
"enseñarles" a volar, evitar riesgos y buscar alimento.
Los investigadores les colocaron a todos los ejemplares un
collar con una antena para monitorear su ubicación.
Durante la tarde, un macho se dispersó aproximadamente a 700
metros tras ser molestado por un buitre negro y regresó al lugar de liberación
a la mañana siguiente.
Tras las primeras semanas de liberación, las aves dejaron de
usar el recinto como dormitorio y comenzaron a posarse en árboles cerca del
recinto.
Algunas parejas ampliaron su radio de vuelo hasta tres
kilómetros desde la zona de liberación.
Algunos guacamayos murieron al poco tiempo
A pesar de los buenos resultados, dos aves perdieron la vida
luego de ser depredadas. Una de ellas fue a causa de un halcón grulla.
El 10 de diciembre de ese año, se realizó un segundo
lanzamiento, y esta vez fueron doce los liberados.
Este grupo arrancó con menos suerte: dos días después, uno de
ellos fue depredado aproximadamente a 10 kilómetros del lugar de liberación con
lesiones compatibles con aves rapaces.
Al mes, otra ave perdió la vida y, en mayo de 2023, una
oncilla fue observada saltando desde un árbol llevando a un guacamayo en su
boca.
El 25% de las aves liberadas de ambos grupos fueron
depredadas en su primer año.
Un acontecimiento alentador fue el nacimiento de dos
polluelos en libertad, los primeros en décadas. Sin embargo, murieron al poco
tiempo.
"Este evento reproductivo, en poco tiempo tras la
liberación, aumenta la probabilidad de una reproducción más exitosa durante la
siguiente temporada de reproducción de 2024", escribieron los científicos
en la investigación publicada en la revista MDPI.
El virus que amenaza la extinción de la especie
Todo parecía encaminado a que el programa fuera un éxito. De
hecho, un análisis de viabilidad poblacional publicado en la Universidad de Cambridge
aseguró que, de continuar las liberaciones anuales de 20 ejemplares durante los
próximos 20 años, se lograría restablecer al ave en su hábitat natural.
Sin embargo, el proyecto comenzó a estancarse. No se realizó
ninguna liberación en los años 2023 y 2024.
El remate casi terminal para el proyecto llegó en 2025.
En noviembre de ese año, ICMBio declaró la emergencia
sanitaria luego de que los once guacamayos Spix, que aún se encontraban en
libertad, dieran positivo de circovirus.
Esta enfermedad solo afecta a las aves, no tiene cura y, en
la mayoría de los casos, resulta mortal.
Este virus fue transmitido a otros individuos que permanecían
en cautiverio y, actualmente, un total de 34 guacamayos se encuentran afectados
por la enfermedad.
Todos ellos permanecen en la instalación de cría en Curaçá,
mientras que los 69 restantes, que afortunadamente dieron negativo, fueron
transferidos al Centro para la Conservación y Gestión de la Fauna Caatinga
(Cemafauna).
El instituto confirmó, a través, de un comunicado que sigue
participando directamente en las medidas de inspección, gestión, alimentación,
seguimiento veterinario, realización de pruebas y aislamiento de las aves en
Curaçá.
"La separación entre aves positivas y negativas es una
medida fundamental de bioseguridad para reducir el riesgo de propagación del
virus y preservar la salud de los animales. Las aves que se mantienen en
Cemafauna permanecen en cuarentena, bajo supervisión técnica y veterinaria, y
se someten a nuevos ciclos de pruebas", informaron desde la institución.
La llegada de esta enfermedad frenó por completo el programa
de reintroducción.
Actualmente, los esfuerzos de ICMBio y de ACTP se centran en
el estricto cuidado en cuarentena de todos los guacamayos de Spix, en detectar
cómo llegó el virus a su población y en restablecer a la normalidad las crías
en cautiverio de los individuos no afectados.
Tomado de Clarín / Argentina. Foto: ICMBio.