Prof. Manuel Villalba* / Opinión **
La intervención de Delcy Rodríguez en la
asamblea general de la ONU y su reunión con Donald Trump marcan el tema
noticioso de la semana. Su intervención ha de ser milimétricamente calculada.
Va a hablar de Venezuela como territorio de paz, por lo tanto, llamará a la paz
en el mundo y que cesen las hostilidades militares que hoy están en pleno
desarrollo tanto en Gaza, como del conflicto entre Irán, Israel y EEUU. No
hablara de Nicolás, ni de Cilia y menos denunciara la agresión bélica de la que
fue objeto nuestro país el pasado 3 de enero. Hablará del acuerdo energético e
invitará al mundo a invertir en el país en el campo energético.
No solicitará permiso para visitar
a Nicolás, ni a Cilia.
Su discurso va a estar cargado de optimismo y de una supuesta estabilidad política que se encamina progresivamente a la realización de unas elecciones ajustadas al nuevo orden jurídico que se establezca después de la escogencia del CNE y TSJ.
Mientras que, por otro lado, tendremos una
oposición radical, bruta e irracional protestando ante la sede de la ONU en
Washington en contra de la participación de Delcy. No terminan de cambiar el chip,
no entienden que los gringos no vinieron a Venezuela porque se estaban violando
los derechos humanos, no vinieron por más democracia, no vinieron porque
seamos, supuestamente, un Estado terrorista y narcotraficante; VINIERON POR EL PETROLEO
y quienes pidieron sanciones, bloqueos, intervención militar y otras lindezas, les
importan un bledo. A llorar al Valle como decimos los orientales.
*Exdiputado a la
Asamblea Nacional.
**Las opiniones
contenidas en este articulo son de la exclusiva responsabilidad del autor.
