Sin nombrarlo acusó al
magistrado bolsonarista de manipular los tiempos de las causas y “filtrar
selectivamente” datos resguardados por el secreto de sumario, con el fin de
desgastar la imagen de las instituciones e, implícitamente, salpicar a aliados
del gobierno.
Lula resiste.
Una década después de la causa Lava Jato, el
presidente brasileño enfrenta otra embestida judicial detrás de la cual se
solapan intereses políticos: una suerte de Lawfare 2.0.
El protagonista de esta versión
actualizada de Lava Jato no es Sergio Moro, el juez responsable de
encarcelar a Lula dejándolo fuera de los comicios de 2018, sino un magistrado
del Supremo Tribunal Federal (STF) llamado André Mendonça.
El nuevo lavajatista es conocido por
ser “terriblemente evangélico” y conducirse con un fundamentalismo capaz de
causar perplejidad a más de un miembro del Supremo, donde la mayoría son
centristas o conservadores.
Sus incursiones retóricas en la Corte
o eventos organizados por el movimiento neopentecostal lo han mostrado colérico
al cuestionar la despenalización del aborto o enfático en su respaldo a la
amnistía de los condenados por el golpe de Estado fallido de 2023, ideado por
el expresidente Jair Bolsonaro.
Denuncia
Este viernes, cuando faltaba
exactamente un mes para el primer turno de las elecciones, Lula decidió poner
en caja al magistrado Mendonça, quien llegó al Supremo cinco años atrás,
nominado por Bolsonaro, a cuya facción de poder representa dentro del Poder
Judicial.
Lula habló en el Palacio del Planalto
junto al presidente del Supremo, Edson Fachin, en quien dijo confiar para
restablecer la calma después de una serie de maniobras mendonçistas que
desataron un caos y enfrentamientos entre miembros de ese alto tribunal.
Sin pronunciar el nombre del heredero
del juez Sergio Moro, Lula acusó al magistrado bolsonarista de manipular
los tiempos de las causas y “filtrar selectivamente” datos resguardados por el
secreto de sumario, con el fin de desgastar la imagen de las instituciones e,
implícitamente , salpicar a aliados del gobierno precisamente durante la cuenta
regresiva hacia unos comicios vitales para el destino brasileño
E igualmente relevantes si se los
observa en perspectiva regional, donde Brasil representa la última muralla, o
penúltima si se considera al México de Claudia Sheinbaum, ante el
avance derechista observado en los comicios recientes de Colombia, Perú y
Honduras.
Todos vencidos por aliados del
bolsonarismo, movimiento que en Brasil lleva como candidato al
senador Flávio Bolsonaro.
Lava Jato
Pocos días antes de ese evento en el
Planalto, Lula había cuestionado la utilización de medidas judiciales para
sembrar inestabilidad política e influir en las elecciones, fenómeno del cual
fue víctima en 2018.
Cuando fue excluido de los comicios y
apresado en una cárcel del sur del país mientras irrumpía el fenómeno
bolsonarista, cuyo candidato sería electo presidente. Nacía la hermandad entre
el lawfare y el extremismo derechista.
“Yo lo puedo decir con toda
seguridad,fui víctima de la peor campaña de mentiras de que se tenga memoria en
este país” a través de un complot que marcó el surgimiento del “lawfare en
Brasil”.
El presidente y líder del Partido de
los Trabajadores se comprometió a dar la pelea para que no vuelva a repetirse
lo que “hicieron el juez Sergio Moro y el fiscal (Deltan)
Dallagnol para perjudicarme, pero también para perjudicar la credibilidad
de las instituciones”.
Y dando un salto al presente, Lula
advirtió que nadie puede hacer uso de sus atribuciones para actuar al margen de
la ley, en obvia alusión a Mendonça.
Revancha
El combate de Lula no será fácil,
porque el lawfare demuestra seguir en carrera, con el exjuez Moro como
candidato favorito a la gobernación de Paraná y su cómplice Dallagnol con
buenas mediciones para ser senador por esa provincia, aunque su candidatura
está impugnada.
De conocidas vinculaciones con
Estados Unidos, Moro repitió la semana pasada esperar ser gobernador para
convertir a Paraná en un bastión de la derecha que no le dará respiro a Lula,
si éste fuera reeelecto.
Su socio lavajatista, el exfiscal y
activista evangélico, Dallagnol, no se queda atrás con los ataques, dado que
acaba de divulgar informaciones privadas del juez del Supremo Cristiano
Zanin, el mismo que en 2018 era abogado defensor de Lula.
Omisión judicial
Las críticas de Lula al juez
bolsonarista André Mendonça se sustentan en varias irregularidades.
La principal es que no procesó, ni
siquiera citó a declarar a Flávio Bolsonaro luego de que el candidato fue
grabado mientras acordaba el aporte de 24 millones de dólares con Daniel
Vorcaro, propietario del Banco Master, actualmente preso en el Complejo
Penitenciario de Papuda, en el entorno de Brasilia.
La grabación captó al presidenciable
dirigiéndose al empresario corrupto como su “hermano” y prometiéndole lealtad
en las buenas y en las malas, mientras le agradecía los cerca de 12 millones de
dólares aportados para producir una película sobre su padre preso,
protagonizada por el actor estadounidense Jim Caviezel.
Luego, sigue el audio, le solicitó
otros 12 millones de dólares que ya fueron parcial o totalmente aportados.
La grabación obtenida por el portal The
Intercept repercutió en la opinión pública, causando una caída de las
intenciones de voto de Flávio, pero no sensibilizó a Mendonça, en cuyo
escritorio sigue durmiendo el expediente.
Filtraciones
Al contrario del sosiego con que
trata la posible corrupción de Flávio Bolsonaro, el juez no se demoró en
permitir filtraciones, seguramente salidas de su despacho o de policías a su
servicio, mencionando al hijo de Lula, Luis Fábio Lula da Silva, y la
amistad de éste con una lobista interesada en contratos con el Estado, los
cuales nunca se firmaron.
Esas informaciones sesgadas fueron
utilizadas para alimentar una campaña de noticias inexactas interesadas en
hacer mella en el presidente y candidato a la reelección.
Pero el momento más alto de la
escalada de Mendonça sucedió el lunes pasado cuando levantó el secreto de
sumario de la causa contra el financista Vorcaro, sólo en el capítulo que
refiere a su relación con su colega del STF Alexandre de Moraes.
Los mensajes exponen una
relación controvertida entre el banquero preso y Moraes, conocido por su
actuación como instructor del juicio que terminó con Jair Bolsonaro condenado a
27 años de prisión.
Se mencionan encuentros reiterados
entre el financista y Moraes y un contrato de 24 millones de dólares en
beneficio de la esposa de ese juez, odiado por los bolsonaristas.
Los indicios de delitos cometidos por
Moraes son consistentes, tornando comprometida su situación. E instalando
un clima de guerra entre éste y Mendonça en el seno del máximo tribunal en
víspera de los comicios.
Los medios procesaron la crisis con
la parcialidad que les es conocida. Fueron implacables contra Moraes y
elogiosos con su encarnizado rival, Mendonça, de cuyas relaciones con el
bandido Vorcaro prácticamente no informaron.
Entre tanto la Bolsa de Valores
de San Pablo se disparó hasta el 3,4 %, una suba poco común, demostrando el
optimismo de los inversores ante la repercusión política del caos en el Supremo
y su efecto nocivo sobre Lula.
Cuya medición en las encuestas se ve
perjudicada puesto que el público tiende a asociar su imagen con la de Moraes,
por la posición de este contra el golpismo bolsonarista.
De todos modos, los sondeos más
confiables le otorgan a Lula entre 6 y 7 puntos de ventaja en la primera vuelta
del 4 de octubre y alrededor del 2% arriba en el balotaje del 25 de octubre.
Intención Política
Moraes demoró nada en responder a las
cornadas lanzadas por su enemigo Mendonça y el jueves divulgó un informe
demoledor elaborado por los servicios de inteligencia de la Policía Federal.
El documento señala a partir de una
serie de acciones de espionaje e informaciones de diverso origen, que hace
tiempo que Mendonça no procede como magistrado.
Utiliza su sillón en la Corte para
poner en práctica un plan político para sembrar tensiones en el Supremo a fin
de contaminar la agenda preelectoral y en ese escenario de caos, tesis que se
aplicó en 2018, favorecer a Flávio Bolsonaro.
No muy santo
Mientras Moraes presentaba su informe
ante el Supremo y requería la apertura de un expediente contra Mendonça, el
portal de noticias ICL daba a conocer una bomba
noticiosa: el juez bolsonarista mantendría un vínculo secreto con el
financista Daniel Vorcaro desde hace más de un año.
ICL aportó hartos detalles
de una reunión de varias horas entre ambos en una fundación que el magistrado
creó tras llegar al Supremo.
A través de la cual se ofrecen
conferencias a costos altos, por encima de los valores de mercado, que bien
podrían servir de fachada para disimular pagos de favores. ¿Coimas?
La intimidad entre el juez moralista
y el banquero defraudador no se habría limitado a aquella reunión y se
completaría con obsequios carísimos. Como prendas del sastre más exclusivo
de Brasilia, donde los trajes de vicuña llegan a venderse a miles de dólares.
Una foto publicada la semana pasada muestra a Mendonça y un operador del
banquero sonrientes en esa tienda donde no se vende nada en oferta.
El informe sobre la vida oculta de
Mendonça aporta más datos inéditos. Por ejemplo, se consigna que un fallo
en favor de un gobernador bolsonarista fue emitido casi el mismo día en que esa
provincia contrató los servicios de su instituto.
Interferencias
Desde el Palacio del Planalto
trascendió que las acciones del juez y pastor Mendonça, no sólo siguen un guion
avalado por Flavio y Jair Bolsonaro, sino que contaría con la venia del
gobierno norteamericano, de conocida simpatía por la candidatura de extrema
derecha.
Posiblemente Lula piense lo mismo que
sus asesores, aunque evita acusar a Donald Trump de estar por detrás
de Mendonça.
El viernes pasado, luego de hacer un
discurso lleno de indirectas al juez que encarna al Lawfare 2.0, Lula viajó a
la provincia de Ceará, en el nordeste. Habló de las elecciones, la democracia y
los desestabilizadores que actúan dentro y fuera del país.
Mencionó, como al pasar, su
conversación telefónica de hace dos semanas con Trump, en la que dijo a su
colega que no permitirá “interferencias externas” en los comicios del
mes que viene. “Los que apuesten a la interferencia, van a perder”, advirtió.
Tomado de Página 12 / Argentina.