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06 septiembre, 2026

EMBESTIDA JUDICIAL CONTRA LULA. El presidente de Brasil confrontó al juez del Supremo Tribunal Federal André Mendonça

 Página 12

Sin nombrarlo acusó al magistrado bolsonarista de manipular los tiempos de las causas y “filtrar selectivamente” datos resguardados por el secreto de sumario, con el fin de desgastar la imagen de las instituciones e, implícitamente, salpicar a aliados del gobierno.

Por Darío Pignotti

Lula resiste. Una década después de la causa Lava Jato, el presidente brasileño enfrenta otra embestida judicial detrás de la cual se solapan intereses políticos: una suerte de Lawfare 2.0.

El protagonista de esta versión actualizada de Lava Jato no es Sergio Moro, el juez responsable de encarcelar a Lula dejándolo fuera de los comicios de 2018, sino un magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) llamado André Mendonça.

El nuevo lavajatista es conocido por ser “terriblemente evangélico” y conducirse con un fundamentalismo capaz de causar perplejidad a más de un miembro del Supremo, donde la mayoría son centristas o conservadores.

Sus incursiones retóricas en la Corte o eventos organizados por el movimiento neopentecostal lo han mostrado colérico al cuestionar la despenalización del aborto o enfático en su respaldo a la amnistía de los condenados por el golpe de Estado fallido de 2023, ideado por el expresidente Jair Bolsonaro.

Denuncia

Este viernes, cuando faltaba exactamente un mes para el primer turno de las elecciones, Lula decidió poner en caja al magistrado Mendonça, quien llegó al Supremo cinco años atrás, nominado por Bolsonaro, a cuya facción de poder representa dentro del Poder Judicial.

Lula habló en el Palacio del Planalto junto al presidente del Supremo, Edson Fachin, en quien dijo confiar para restablecer la calma después de una serie de maniobras mendonçistas que desataron un caos y enfrentamientos entre miembros de ese alto tribunal.

Sin pronunciar el nombre del heredero del juez Sergio Moro, Lula acusó al magistrado bolsonarista de manipular los tiempos de las causas y “filtrar selectivamente” datos resguardados por el secreto de sumario, con el fin de desgastar la imagen de las instituciones e, implícitamente , salpicar a aliados del gobierno precisamente durante la cuenta regresiva hacia unos comicios vitales para el destino brasileño

E igualmente relevantes si se los observa en perspectiva regional, donde Brasil representa la última muralla, o penúltima si se considera al México de Claudia Sheinbaum, ante el avance derechista observado en los comicios recientes de Colombia, Perú y Honduras.

Todos vencidos por aliados del bolsonarismo, movimiento que en Brasil lleva como candidato al senador Flávio Bolsonaro.

Lava Jato

Pocos días antes de ese evento en el Planalto, Lula había cuestionado la utilización de medidas judiciales para sembrar inestabilidad política e influir en las elecciones, fenómeno del cual fue víctima en 2018.

Cuando fue excluido de los comicios y apresado en una cárcel del sur del país mientras irrumpía el fenómeno bolsonarista, cuyo candidato sería electo presidente. Nacía la hermandad entre el lawfare y el extremismo derechista.

“Yo lo puedo decir con toda seguridad,fui víctima de la peor campaña de mentiras de que se tenga memoria en este país” a través de un complot que marcó el surgimiento del “lawfare en Brasil”.

El presidente y líder del Partido de los Trabajadores se comprometió a dar la pelea para que no vuelva a repetirse lo que “hicieron el juez Sergio Moro y el fiscal (Deltan) Dallagnol para perjudicarme, pero también para perjudicar la credibilidad de las instituciones”.

Y dando un salto al presente, Lula advirtió que nadie puede hacer uso de sus atribuciones para actuar al margen de la ley, en obvia alusión a Mendonça.

Revancha

El combate de Lula no será fácil, porque el lawfare demuestra seguir en carrera, con el exjuez Moro como candidato favorito a la gobernación de Paraná y su cómplice Dallagnol con buenas mediciones para ser senador por esa provincia, aunque su candidatura está impugnada.

De conocidas vinculaciones con Estados Unidos, Moro repitió la semana pasada esperar ser gobernador para convertir a Paraná en un bastión de la derecha que no le dará respiro a Lula, si éste fuera reeelecto.

Su socio lavajatista, el exfiscal y activista evangélico, Dallagnol, no se queda atrás con los ataques, dado que acaba de divulgar informaciones privadas del juez del Supremo Cristiano Zanin, el mismo que en 2018 era abogado defensor de Lula.

Omisión judicial

Las críticas de Lula al juez bolsonarista André Mendonça se sustentan en varias irregularidades.

La principal es que no procesó, ni siquiera citó a declarar a Flávio Bolsonaro luego de que el candidato fue grabado mientras acordaba el aporte de 24 millones de dólares con Daniel Vorcaro, propietario del Banco Master, actualmente preso en el Complejo Penitenciario de Papuda, en el entorno de Brasilia.

La grabación captó al presidenciable dirigiéndose al empresario corrupto como su “hermano” y prometiéndole lealtad en las buenas y en las malas, mientras le agradecía los cerca de 12 millones de dólares aportados para producir una película sobre su padre preso, protagonizada por el actor estadounidense Jim Caviezel.

Luego, sigue el audio, le solicitó otros 12 millones de dólares que ya fueron parcial o totalmente aportados.

La grabación obtenida por el portal The Intercept repercutió en la opinión pública, causando una caída de las intenciones de voto de Flávio, pero no sensibilizó a Mendonça, en cuyo escritorio sigue durmiendo el expediente.

Filtraciones

Al contrario del sosiego con que trata la posible corrupción de Flávio Bolsonaro, el juez no se demoró en permitir filtraciones, seguramente salidas de su despacho o de policías a su servicio, mencionando al hijo de Lula, Luis Fábio Lula da Silva, y la amistad de éste con una lobista interesada en contratos con el Estado, los cuales nunca se firmaron.

Esas informaciones sesgadas fueron utilizadas para alimentar una campaña de noticias inexactas interesadas en hacer mella en el presidente y candidato a la reelección.

Pero el momento más alto de la escalada de Mendonça sucedió el lunes pasado cuando levantó el secreto de sumario de la causa contra el financista Vorcaro, sólo en el capítulo que refiere a su relación con su colega del STF Alexandre de Moraes.

Los mensajes exponen una relación controvertida entre el banquero preso y Moraes, conocido por su actuación como instructor del juicio que terminó con Jair Bolsonaro condenado a 27 años de prisión.

Se mencionan encuentros reiterados entre el financista y Moraes y un contrato de 24 millones de dólares en beneficio de la esposa de ese juez, odiado por los bolsonaristas.

Los indicios de delitos cometidos por Moraes son consistentes, tornando comprometida su situación. E instalando un clima de guerra entre éste y Mendonça en el seno del máximo tribunal en víspera de los comicios.

Los medios procesaron la crisis con la parcialidad que les es conocida. Fueron implacables contra Moraes y elogiosos con su encarnizado rival, Mendonça, de cuyas relaciones con el bandido Vorcaro prácticamente no informaron.

Entre tanto la Bolsa de Valores de San Pablo se disparó hasta el 3,4 %, una suba poco común, demostrando el optimismo de los inversores ante la repercusión política del caos en el Supremo y su efecto nocivo sobre Lula.

Cuya medición en las encuestas se ve perjudicada puesto que el público tiende a asociar su imagen con la de Moraes, por la posición de este contra el golpismo bolsonarista.

De todos modos, los sondeos más confiables le otorgan a Lula entre 6 y 7 puntos de ventaja en la primera vuelta del 4 de octubre y alrededor del 2% arriba en el balotaje del 25 de octubre.

Intención Política

Moraes demoró nada en responder a las cornadas lanzadas por su enemigo Mendonça y el jueves divulgó un informe demoledor elaborado por los servicios de inteligencia de la Policía Federal.

El documento señala a partir de una serie de acciones de espionaje e informaciones de diverso origen, que hace tiempo que Mendonça no procede como magistrado.

Utiliza su sillón en la Corte para poner en práctica un plan político para sembrar tensiones en el Supremo a fin de contaminar la agenda preelectoral y en ese escenario de caos, tesis que se aplicó en 2018, favorecer a Flávio Bolsonaro.

No muy santo

Mientras Moraes presentaba su informe ante el Supremo y requería la apertura de un expediente contra Mendonça, el portal de noticias ICL daba a conocer una bomba noticiosa: el juez bolsonarista mantendría un vínculo secreto con el financista Daniel Vorcaro desde hace más de un año.

ICL aportó hartos detalles de una reunión de varias horas entre ambos en una fundación que el magistrado creó tras llegar al Supremo.

A través de la cual se ofrecen conferencias a costos altos, por encima de los valores de mercado, que bien podrían servir de fachada para disimular pagos de favores. ¿Coimas?

La intimidad entre el juez moralista y el banquero defraudador no se habría limitado a aquella reunión y se completaría con obsequios carísimos. Como prendas del sastre más exclusivo de Brasilia, donde los trajes de vicuña llegan a venderse a miles de dólares. Una foto publicada la semana pasada muestra a Mendonça y un operador del banquero sonrientes en esa tienda donde no se vende nada en oferta.

El informe sobre la vida oculta de Mendonça aporta más datos inéditos. Por ejemplo, se consigna que un fallo en favor de un gobernador bolsonarista fue emitido casi el mismo día en que esa provincia contrató los servicios de su instituto.

Interferencias

Desde el Palacio del Planalto trascendió que las acciones del juez y pastor Mendonça, no sólo siguen un guion avalado por Flavio y Jair Bolsonaro, sino que contaría con la venia del gobierno norteamericano, de conocida simpatía por la candidatura de extrema derecha.

Posiblemente Lula piense lo mismo que sus asesores, aunque evita acusar a Donald Trump de estar por detrás de Mendonça.

El viernes pasado, luego de hacer un discurso lleno de indirectas al juez que encarna al Lawfare 2.0, Lula viajó a la provincia de Ceará, en el nordeste. Habló de las elecciones, la democracia y los desestabilizadores que actúan dentro y fuera del país.

Mencionó, como al pasar, su conversación telefónica de hace dos semanas con Trump, en la que dijo a su colega que no permitirá “interferencias externas” en los comicios del mes que viene. “Los que apuesten a la interferencia, van a perder”, advirtió.

Tomado de Página 12 / Argentina.