Un experto de Moscú dice que cualquier cooperación con
la Isla debe estar justificada comercialmente.
Los frecuentes colapsos del sistema
electroenergético de Cuba, que suman seis en lo que va de 2026,
apuntan a la crítica situación técnica de las termoeléctricas de
la Isla, casi todas con más de 30 años de explotación. Dado que la mayoría
tiene tecnología soviética, ¿podría Moscú ayudar a resolver el problema?
Igor Yushkov, profesor en la Universidad Financiera del
Gobierno de Rusia y analista jefe del Fondo Nacional de Seguridad Energética,
quien es considerado una de las estrellas emergentes de la nueva generación de
figuras con las que Putin está renovando su clase dirigente, afirmó que Rusia
es técnicamente capaz de ayudar a Cuba a modernizar su sector energético.
Sin embargo, advirtió, dicha cooperación debe estar justificada comercialmente.
"Cuba es insolvente. Que encuentren algo con qué
pagarnos. Entonces podemos hablar de ello. El sistema energético cubano
está muy desgastado, por eso se corta regularmente la electricidad en la
Isla", afirmó en una
entrevista con medios de su país.
A diferencia de La Habana, que culpa al embargo de EEUU de la
crisis de la generación eléctrica, pese a que esta no ha dejado de empeorar
desde 2021 mientras el régimen no paraba de construir hoteles de lujo, Yushkov
entiende que la situación cubana es acumulativa.
"El consumo sigue creciendo, mientras que no se lleva a
cabo una modernización a gran escala y prácticamente no aparecen nuevas
capacidades de generación", señaló.
"Las empresas rusas podrían construir centrales
eléctricas en Cuba, organizar el suministro de gas o carbón, e incluso
considerar un proyecto de central nuclear", apuntó.
"Sin embargo, primero es necesario determinar cómo
compensará Cuba los costes", advirtió.
En 2015, Rusia concedió a La Habana un crédito estatal de
exportación de hasta 1.200 millones de euros para financiar una unidad de
200MW en la Termoeléctrica Máximo Gómez, en Mariel, y tres de 200MW cada una en
la de Santa Cruz del Norte. La intención era aportar 800MW al sistema eléctrico
cubano.
El documento
oficial ruso especificó que el crédito financiaría el 90% del valor de
cada contrato, por lo que correspondía a Cuba aportar el 10% restante. La
prensa rusa informó además de un interés del 4,5% anual.
No obstante, en septiembre de 2022, Tatiana Amarán Bogachova,
entonces viceministra de Energía y Minas cubana, afirmó
públicamente que La Habana no pudo acceder al crédito porque no
consiguió aportar el 10% previamente requerido, equivalente a unos 120 millones
de euros.
En 2024, Moscú y La Habana modificaron sustancialmente el
acuerdo original, sustituyéndolo por una unidad de 200MW en Santa Cruz del
Norte, asistencia técnica y piezas para reconstruir cuatro unidades de 100 MW,
así como por proyectos de generación mediante parques solares fotovoltaicos.
Yushkov apuntó sobre la probable asistencia a la Isla que una
de las opciones teóricas de financiamiento podría ser la cooperación en el
ámbito del turismo. Pero puso en duda los beneficios de un acuerdo así en el
contexto del desarrollo de los balnearios rusos.
Finalmente, el experto en energía calificó el diálogo entre
La Habana y Washington como un riesgo adicional.
"Si el rumbo político de La Habana cambia, Rusia podría
no obtener retorno de la inversión", subrayó Yushkov.
Recordó que en algunas regiones de Rusia hay escasez de
energía eléctrica, incluyendo el sur del país y el Lejano Oriente. Por lo
tanto, enfatizó, "hasta que no aparezca un esquema de pagos claro, sería
más racional destinar fondos a la infraestructura energética nacional".
Fuente: DDC / Foto: Getty Images.