- Por Carlos Torrealba Rangel*/ Opinión
Respaldo plenamente la
propuesta de celebrar elecciones presidenciales libres, competitivas,
transparentes y con certificación internacional a la mayor brevedad posible
(por ejemplo, a mediados de 2027). Este paso es indispensable para constituir
un gobierno legítimo, con pleno reconocimiento exterior, capaz de articular a
las fuerzas vivas de la sociedad en torno a un proyecto de cambio consensuado.
Solo así se podrá recuperar la democracia, restablecer el orden constitucional
y reconstruir el tejido económico y social.
La inversión privada internacional no llegará a gran escala si el país carece de una gestión legítima que edifique la institucionalidad y la seguridad jurídica que el capital demanda. De igual forma, la negociación y reestructuración soberana de la deuda externa -con garantías reales de cumplimiento- será inviable sin una sólida base institucional. Postergar la convocatoria a las urnas solo retrasará la solución a la profunda crisis humanitaria y económica que padece la nación.
Venezuela urge dejar atrás el
modelo caduco y las ideas obsoletas que provocaron su destrucción. Superar
estos paradigmas es el único camino para construir una sociedad democrática y
una economía próspera, capaz de rescatar de la pobreza a millones de ciudadanos
y transformarlos en una clase media robusta. La realización de estos comicios
es la tarea impostergable de las fuerzas democráticas para abrir las puertas al
siglo XXI; es, en definitiva, lo que el país requiere y demanda.
*Economista.
