Salir a la calle y ver a una
mujer de más de 65 años vestida con pantalón de cuero ajustado, camiseta corta
o zapatillas idénticas a las de su nieta adolescente ya no resulta tan extraño.
Cada vez más psicólogos detectan
detrás de esta imagen un patrón concreto, al que han puesto nombre: midorexia.
La midorexia no es un diagnóstico
médico. Psicólogos y medios de comunicación acuñaron el término para describir
un patrón de conducta que va mucho más allá de la ropa: la obsesión por
borrar cualquier señal del paso del tiempo, tanto en el vestir como en las
relaciones, el ocio o el cuerpo.
Así se manifiesta la midorexia
más allá del armario
La persona con midorexia no se limita
a comprar prendas juveniles. Busca activamente reproducir el estilo de
vida de generaciones mucho más jóvenes en varios frentes a la vez.
Frecuenta discotecas, festivales o bares donde el público es mayoritariamente
universitario o de veinte años, y en el terreno afectivo busca parejas
sentimentales con una diferencia de edad muy amplia.
La estética se convierte en otro frente, recurre de forma repetida a cirugías, bótox o rellenos para eliminar cualquier rasgo que delate la edad real, mientras adopta jergas, memes y redes sociales de moda imitando de forma estricta el comportamiento de los usuarios más jóvenes. A esto se suma, en muchos casos, un entrenamiento físico muy exigente, no por salud, sino con el único objetivo de mantener una fisonomía adolescente.
Detrás de estas conductas, los
psicólogos que estudian la midorexia describen una ansiedad de fondo.
La persona no disfruta de la moda por placer, sino que necesita evitar a toda
costa que los demás la perciban como mayor.
Cómo detectar la midorexia en
una persona cercana
Un familiar o un amigo puede detectar
la midorexia si observa la frecuencia, la intensidad y el sufrimiento emocional
que hay detrás de estos comportamientos, no solo el deseo puntual de verse
bien.
- Inconformidad crónica: la
persona nunca queda satisfecha con los resultados de sus tratamientos
estéticos y busca el siguiente procedimiento de inmediato.
- Pánico ante los signos de la edad: reacciona
con ansiedad extrema o evita salir de casa si descubre una arruga, una
cana o una imperfección nueva.
- Evasión de su edad real: se
niega a hablar de su edad, altera fechas en redes sociales o prohíbe a la
familia mencionar aniversarios o la edad de sus hijos.
- Desconexión generacional: abandona
a sus amistades de siempre por considerarlas «aburridas» y fuerza su
entrada en grupos de gente mucho más joven.
- Desgaste económico: prioriza
el gasto en tratamientos de rejuvenecimiento o ropa juvenil por encima de
obligaciones financieras básicas.
- Dependencia del elogio: su
estado de ánimo depende de si los demás validan su aspecto juvenil o le
dicen que «parece más joven».
Ningún indicador aislado confirma la
midorexia. La suma de varios de estos patrones, mantenidos en el tiempo, es la
que preocupa a los psicólogos clínicos.
Cómo hablar de la midorexia sin que
la persona se sienta juzgada
Un familiar que quiere abordar el
tema debe elegir el momento y las palabras con cuidado. La psicología
recomienda centrar la conversación en el bienestar de la persona, no en su ropa
ni en sus conductas.
- Elige un momento neutro: habla
en un día tranquilo, nunca justo después de una discusión o de un
tratamiento estético.
- Habla desde el «yo»: di
«me preocupa verte tan ansioso por esto» en lugar de «estás obsesionado
con esto».
- Valida sus emociones: reconoce
que envejecer en una sociedad que idealiza la juventud es difícil, sin
restarle importancia a lo que siente.
- Evita etiquetas: palabras
como «midorexia», «ridículo» u «obsesión» activan la defensa inmediata de
la otra persona.
- Ofrece ayuda profesional sin presionar: sugiere
la terapia como un espacio para sentirse mejor, no como un castigo por su
comportamiento.
La doctora en psicología clínica
Elena Martínez, especialista en trastornos de identidad en la edad adulta,
resume la clave del abordaje: «El objetivo no es que la persona deje de
vestirse como quiera, sino que dejemos de exigirle una versión de sí misma que
ya no existe.»
La terapia
cognitivo conductual es, según los especialistas, la herramienta
más eficaz para trabajar la raíz de esta ansiedad. El apoyo familiar, sin
críticas ni burlas, determina en gran medida si la persona acepta pedir ayuda o
refuerza su negación del paso del tiempo.
Tomado de OK. Diario / España.
*Periodista
multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en
Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia
en CNN y ABC.