Por Ymara García* / Opinión (Especial
para Entre Todos Digital)
La historia no la escriben los que
más gritan en la calle, ni los que hacen más ruido en redes sociales. La
historia la escriben los que se sientan en la mesa a tomar decisiones difíciles
cuando el país más los necesita.
Hay que empezar diciendo las cosas
como son, sin rodeos.
Ahora que países como Estados Unidos
están empujando una salida a crisis nacional, debemos ser claros y pragmáticos:
las potencias no actúan por cariño ni por romanticismo, actúan por
intereses y porqué necesitan estabilidad.
Venezuela dejó de ser un asunto que
solo atañe a los venezolanos. La crisis nos golpea a todos dentro, pero
también afecta más allá de nuestras fronteras. Veamos:
La migración: la salida de nuestra
gente afecta a toda la región, tocó sus puertas; nuestros vecinos, sobre todo, precisan
que Venezuela vuelva a ser un país donde la gente se quiera quedar y
progresar.
La seguridad: nadie quiere de vecino a un país desordenado donde no haya a quien reclamar o con quien entenderse.
El trabajo y el petróleo: necesitan
un país que funcione con reglas transparentes, donde las empresas puedan
invertir, producir energía y generar estabilidad sin sorpresas de un día para
otro.
Las cuentas claras: hay deudas y
compromisos (algunos muy discutibles, por cierto), para arreglar eso se
necesita un gobierno y unas instituciones con las que se pueda firmar acuerdos
con valor real.
Al final, lo que le conviene al mundo
y a nosotros los venezolanos es exactamente lo mismo: un país que pueda
funcionar con instituciones de verdad y donde las reglas del juego sean aplicables
a todos.
*Abogada, excandidata a gobernadora del estado Portuguesa.
