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10 agosto, 2026

Denuncian injerencias extranjeras en las elecciones francesas

 Página 12 

Candidatos a presidente serían víctimas de operaciones de desinformación rusa e israelí

La candidata ecologista Marine Tondelier propuso la prohibición temporal de la red social X durante la campaña electoral si se comprueban intervenciones foráneas.

Por Juan Francia

La justicia francesa anunció la apertura de una investigación después de conocerse la difusión de un video falso en las redes sociales sobre Raphael Glucksmann, a quien muchos ven como un nuevo Macron y un potencial candidato a presidente por el partido político Plaza Pública. Glucksmann, un antiguo asesor del presidente georgiano Mijeil Saakashvili, habría sido blanco de la fake news el 3 de agosto, producida por una red prorusa Strom-1516, según Viginum, el servicio estatal encargado de luchar contra la injerencia digital extranjera en Francia.

Glucksmann está casado con Lea Salamé, una célebre presentadora de televisión, y la acusación divulgada para desprestigiarlo le responsabliza de haber entregado dinero a distintos medios y periodistas para favorecer su imagen pública.

Campañas

Otros candidatos a la presidencia de la república han sido también objeto de campañas de desinformación rusa, según Viginum, como es el caso del ex primer ministro del presidente Emmanuel Macron, el centrista Edouard Philippe, a quién en un video difundido en julio pasado acusan de padecer una enfermedad degenerativa. Y el también ex primer ministro macronista y candidato a presidente por el partido oficialista Renacimiento, Gabriel Attal, fue víctima el 4 de agosto de falsos reportajes y videos que usurpaban la identidad de distintos medios franceses, en los que esparcieron el rumor de que Attal padece la enfermedad del Parkinson.

Pero las campañas de desinformación no vienen sólo de Rusia. Este año Viginum descubrió la injerencia de la empresa israelí BlackCore, “concebida para la era moderna de la guerra de la información” (según la presentación en su sitio de iternet), que orquestó acciones de desprestigio en las redes sociales contra candidatos de la izquierdista Francia Insumisa (LFI) en las elecciones municipales de marzo pasado.

Si bien la agencia Viginum, supervisada por la Secretería general de la defensa y la seguridad nacional (SGDSN), ha demostrado ser eficaz para descubrir este tipo de operaciones de difusión de mentiras programadas en las redes, no parece que ello vaya a limitarlas. Es por eso que el gobierno ha elaborado un proyecto de ley a tratar después del verano boreal, momento de la reapertura de la Asamblea Nacional, que propone triplicar las penas por difusión de contenidos falsos en períodos electorales (tres años de prisión y 45 mil euros de multa).

El debate

Es en este contexto donde el debate sobre la injerencia extranjera cobra vigor en la sociedad francesa que la candidata presidencial por los ecologistas, Marine Tondelier, propuso esta semana durante una entrevista con el diario Liberation, la prohibición temporal de la red social X durante la campaña electoral en los casos que se comprueben injerencias extranjeras. La ecologista estima que el algoritmo de la red de Elon Musk “está trucado” y que es una “fuente de fake news”.

El propietario de X no se demoró en responderle y le exigió a Tondelier que “se calle” y que “sea juzgada por traición a Francia”. Musk ya ha opinado sobre las candidaturas galas cuando definió en julio pasado a la lideresa del partido de ultraderecha, Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, como “la última esperanza de Francia”.

La polémica escaló con la respuesta de Tondelier en la red social del magnate, “Francia no tiene que recibir lecciones de patriotismo de un multimillonario extranjero que estima poder decidir que responsables políticos europeos deben ser reducidos a silencio... La democracia no está a la venta”.

Silencio

El que si guardó silencio frente a este intercambio tenso entre la ecologista y el tecnomillonario fue el gobierno francés, y dio pie a la crítica del líder de los insumisos y también candidato a presidente, Jean-Luc Mélenchon, “la presidencial francesa es un bar abierto para todos los manipuladores del mundo” y fustigó al ministro de relaciones exteriores Jean-Noël Barrot por su inacción “debería llamar al orden a los diversos supremacistas”.

Barrot se terminó sumando a la discusión. Acusó a Mélenchon de mezclar los tantos y le quitó gravedad a los dichos de Musk, que califica como una opinión y no en una manipulación del debate público.

El ex primer ministro Attal denuncia que las injerencias rusas tienen por objetivo “apoyar a Marine Le Pen, RN siempre ha apoyado a Rusia”. Por su parte Le Pen se ha mantenido al margen de la polémica pero un diputado de su entorno, Jean-Philippe Tanguy, le restó importancia al asunto: “las injerencias rusas en Francia siempre facasan y no tienen influencia electoral según las autoridades competentes … contrariamente a las norteamericanas o chinas”.

Libertad versus república

La propuesta de la ecologista Tondelier de cerrar temporalmente la red social X durante la campaña electoral en caso de comprobarse campañas de desinformación, puede parecer que crea una tensión entre la libertad de expresión y el sistema republicano. Pero de comprobarse como ya ha ocurrido tantas veces, campañas de difusión de noticias falsas para influir en la opinón pública, éstas ponen en peligro la democracia, el derecho a la información y a la verdad. Y es legítimo que las sociedades regulen la comunicación, en defensa de la democracia; las redes sociales no pueden quedar al margen de la ley, sus propietarios deberían ser responsables de lo que allí se publica como lo son el dueño de un diario o una radio.

La manipulación rusa contra los candidatos cercanos a Macron, como Philippe o Attal, ha sido interpretada por la eurodiputada centrista Nathalie Loiseau, como que “Rusia quiere debilitar aquellos que consideran que Vladimir Putin es un agresor que ha violado el derecho internacional”. Pero el accionar de Europa para silenciar las voces vinculadas al discurso ruso no parece muy respetuoso de la libertad de expresión. Así se han cerrado los medios rusos de RT y Sputnik al comenzar la guerra de Ucrania en 2022. Y más recientemente en Francia a fines de julio se dictó la orden de explusión de la periodista rusa Xenia Fedorova, a quien se acusa de propagandista del Kremlin. Las bases de esta expulsión son polémicas, porque las diferencias de visión de Fedorova frente al discurso dominante en Francia sobre el conflicto de Ucrania, no parecían poner en peligro el orden público como se ha esgrimido.

En este último sentido se cuestiona activamente en medios públicos y privados al magnate y también propietario de medios, Vincent Bolloré, quien era el empleador de Fedorova. Se le acusa de apoyar a Rusia desde que llegó Donald Trump a la Casa Blanca y este último se acercó a Putin.

El gobierno francés ha sostenido a Ucrania activamente desde el comienzo de la guerra, e incluso últimamente se ha llegado a promover en ciertos medios el reclutamiento de voluntarios para ir a combatir al frente ruso-ucraniano en apoyo a las desgastadas tropas de Zelenski.

Francia parece hacer equilibrio entre la regulación de los medios de comunicación para evitar las campañas de fake news y desinformación, y la censura con argumentos variados de quienes sostienen discursos contrarios al hegemónico.

Fuente: Página 12 / Argentina. En la imagen, Marine Tondelier, secretaria general del Partido Ecologista francés. ( AFP. Hans Lucas vía AFP).