Candidatos a presidente serían víctimas de operaciones
de desinformación rusa e israelí
La candidata ecologista Marine Tondelier propuso la
prohibición temporal de la red social X durante la campaña electoral si se
comprueban intervenciones foráneas.
La justicia francesa anunció la apertura de una investigación
después de conocerse la difusión de un video falso en las
redes sociales sobre Raphael Glucksmann, a quien
muchos ven como un nuevo Macron y
un potencial candidato a presidente por el partido político Plaza Pública.
Glucksmann, un antiguo asesor del presidente georgiano Mijeil
Saakashvili, habría sido blanco de la fake news el 3 de
agosto, producida por una red prorusa Strom-1516, según Viginum, el
servicio estatal encargado de luchar contra la injerencia digital extranjera en
Francia.
Glucksmann está casado con Lea Salamé, una
célebre presentadora de televisión, y la acusación divulgada para
desprestigiarlo le responsabliza de haber entregado dinero a distintos medios y
periodistas para favorecer su imagen pública.
Campañas
Otros candidatos a la presidencia de la república han sido también objeto de campañas de desinformación rusa, según Viginum, como es el caso del ex primer ministro del presidente Emmanuel Macron, el centrista Edouard Philippe, a quién en un video difundido en julio pasado acusan de padecer una enfermedad degenerativa. Y el también ex primer ministro macronista y candidato a presidente por el partido oficialista Renacimiento, Gabriel Attal, fue víctima el 4 de agosto de falsos reportajes y videos que usurpaban la identidad de distintos medios franceses, en los que esparcieron el rumor de que Attal padece la enfermedad del Parkinson.
Pero las campañas de desinformación no vienen sólo de Rusia.
Este año Viginum descubrió la injerencia de la empresa israelí BlackCore, “concebida
para la era moderna de la guerra de la información” (según la presentación en
su sitio de iternet), que orquestó acciones de desprestigio en las redes
sociales contra candidatos de la izquierdista Francia Insumisa (LFI) en las
elecciones municipales de marzo pasado.
Si bien la agencia Viginum, supervisada por la Secretería
general de la defensa y la seguridad nacional (SGDSN), ha demostrado ser eficaz
para descubrir este tipo de operaciones de difusión de mentiras programadas en
las redes, no parece que ello vaya a limitarlas. Es por eso que el gobierno ha
elaborado un proyecto de ley a tratar después del verano boreal, momento de la
reapertura de la Asamblea Nacional, que propone triplicar las penas por
difusión de contenidos falsos en períodos electorales (tres años de
prisión y 45 mil euros de multa).
El debate
Es en este contexto donde el debate sobre la injerencia
extranjera cobra vigor en la sociedad francesa que la candidata presidencial
por los ecologistas, Marine Tondelier, propuso esta semana durante
una entrevista con el diario Liberation, la prohibición temporal
de la red social X durante la campaña electoral en los casos que se comprueben
injerencias extranjeras. La ecologista estima que el algoritmo de la
red de Elon Musk “está trucado” y que es una “fuente de fake news”.
El propietario de X no se demoró en responderle y le exigió a
Tondelier que “se calle” y que “sea juzgada por traición a Francia”. Musk ya ha
opinado sobre las candidaturas galas cuando definió en julio pasado a la
lideresa del partido de ultraderecha, Agrupación Nacional (RN), Marine
Le Pen, como “la última esperanza de Francia”.
La polémica escaló con la respuesta de Tondelier en la red
social del magnate, “Francia no tiene que recibir lecciones de
patriotismo de un multimillonario extranjero que estima poder decidir que
responsables políticos europeos deben ser reducidos a silencio... La democracia
no está a la venta”.
Silencio
El que si guardó silencio frente a este intercambio tenso
entre la ecologista y el tecnomillonario fue el gobierno francés, y dio pie a
la crítica del líder de los insumisos y también candidato a presidente, Jean-Luc
Mélenchon, “la presidencial francesa es un bar abierto para todos los
manipuladores del mundo” y fustigó al ministro de relaciones exteriores Jean-Noël
Barrot por su inacción “debería llamar al orden a los diversos
supremacistas”.
Barrot se terminó sumando a la discusión. Acusó a Mélenchon
de mezclar los tantos y le quitó gravedad a los dichos de Musk, que califica
como una opinión y no en una manipulación del debate público.
El ex primer ministro Attal denuncia que las injerencias
rusas tienen por objetivo “apoyar a Marine Le Pen, RN siempre ha apoyado a
Rusia”. Por su parte Le Pen se ha mantenido al margen de la polémica pero un
diputado de su entorno, Jean-Philippe Tanguy, le restó importancia al asunto:
“las injerencias rusas en Francia siempre facasan y no tienen influencia
electoral según las autoridades competentes … contrariamente a las
norteamericanas o chinas”.
Libertad versus república
La propuesta de la ecologista Tondelier de cerrar
temporalmente la red social X durante la campaña electoral en caso de
comprobarse campañas de desinformación, puede parecer que crea una
tensión entre la libertad de expresión y el sistema republicano. Pero de
comprobarse como ya ha ocurrido tantas veces, campañas de difusión de noticias
falsas para influir en la opinón pública, éstas ponen en peligro la democracia,
el derecho a la información y a la verdad. Y es legítimo que las sociedades
regulen la comunicación, en defensa de la democracia; las redes sociales no
pueden quedar al margen de la ley, sus propietarios deberían ser responsables
de lo que allí se publica como lo son el dueño de un diario o una radio.
La manipulación rusa contra los candidatos cercanos a Macron,
como Philippe o Attal, ha sido interpretada por la eurodiputada centrista
Nathalie Loiseau, como que “Rusia quiere debilitar aquellos que consideran que
Vladimir Putin es un agresor que ha violado el derecho internacional”.
Pero el accionar de Europa para silenciar las voces vinculadas al
discurso ruso no parece muy respetuoso de la libertad de expresión. Así se han
cerrado los medios rusos de RT y Sputnik al comenzar la guerra de Ucrania en
2022. Y más recientemente en Francia a fines de julio se dictó la orden de
explusión de la periodista rusa Xenia Fedorova, a quien se acusa de
propagandista del Kremlin. Las bases de esta expulsión son polémicas, porque
las diferencias de visión de Fedorova frente al discurso dominante en Francia
sobre el conflicto de Ucrania, no parecían poner en peligro el orden público como
se ha esgrimido.
En este último sentido se cuestiona activamente en medios
públicos y privados al magnate y también propietario de medios, Vincent
Bolloré, quien era el empleador de Fedorova. Se le acusa de apoyar a Rusia
desde que llegó Donald Trump a la Casa Blanca y este último se acercó a Putin.
El gobierno francés ha sostenido a Ucrania activamente desde
el comienzo de la guerra, e incluso últimamente se ha llegado a promover en
ciertos medios el reclutamiento de voluntarios para ir a combatir al frente
ruso-ucraniano en apoyo a las desgastadas tropas de Zelenski.
Francia parece hacer equilibrio entre la regulación de los
medios de comunicación para evitar las campañas de fake news y
desinformación, y la censura con argumentos variados de quienes sostienen
discursos contrarios al hegemónico.
Fuente: Página 12 / Argentina. En la imagen, Marine Tondelier, secretaria general del Partido Ecologista francés. ( AFP. Hans Lucas vía AFP).