El respaldo de Trump y Milei busca
impulsar a Flavio Bolsonaro, pero Lula conserva ventaja en las encuestas
El principal tema de conversación
entre el presidente Javier Milei y el senador y precandidato a la
presidencia de Brasil, Flavio Bolsonaro, el lunes pasado en la residencia
de Olivos, fue el crecimiento de la llamada “ola azul” en la región,
confirmaron a LA NACION fuentes que participaron del encuentro.
Milei, comentaron las fuentes,
estaba entusiasmado con las victorias —apretadas, pero victorias al fin—
de Keiko Fujimori en Perú y Abelardo De la Espriella en
Colombia. La noche de ese mismo lunes, en un evento organizado por la fundación
Israel Allies en el hotel Alvear Icon, en Puerto Madero, el presidente afirmó
que “el continente se está poniendo lindo, cada día más azul”. Milei miró
al senador Bolsonaro y dijo: “¡Ganale en octubre!”.
Una eventual elección del Bolsonaro joven, cuyo padre, el expresidente Jair Bolsonaro, está condenado a 27 años de cárcel y actualmente en prisión domiciliaria, le daría a la derecha y extrema derecha latinoamericana un dominio tal vez inédito de la región. Sería, sobre todo, una conquista del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que apoya —con dinero en el caso de Argentina, e influencia y poderío militar en otros casos— de manera contundente a todos los candidatos que surfean en la ola azul.
Brasil es, sin duda, el objetivo
máximo de Trump. El presidente argentino es una pieza importante en este juego
por la cercanía entre los dos países, pero el peso pesado es el republicano.
Eso lo saben en Brasilia, donde fuentes del gobierno del presidente Luiz
Inácio Lula da Silva no tienen la menor duda sobre la decisión de Trump y
Milei —no así de otros presidentes de derecha del continente— de hacer lo que
esté a su alcance para ayudar al senador Bolsonaro.
En palabras de una fuente del
gobierno de Lula, “Washington y Buenos Aires son los principales aliados de
Flavio Bolsonaro. La elección será ajustada, no está ganada. Van a intentar de
todo, porque es la que más les interesa, por obvias razones”.
Pero los pasos que serán dados por
Trump, sobre todo, deben ser calculados con cuidado.
El llamado tarifazo de 2025 de
Trump sobre Brasil, que fue el resultado del lobby de Eduardo
Bolsonaro —también condenado por la Justicia de su país por justamente
promover acciones en contra de Brasil en el exterior— y del
comunicador Paulo Figueiredo —figura que incomoda cada vez más al
círculo bolsonarista por su torpeza—, terminó siendo capitalizado por Lula. Al
defender la soberanía de Brasil y acusar a la familia Bolsonaro de haber
provocado un aumento de tarifas que llegó al 50%, Lula despegó en las encuestas
y superó al precandidato del PL (Partido Liberal). Las negociaciones de
Brasilia con Washington siguen.
En 2025, el tiro de los
Bolsonaro, que juran nunca haber pedido un tarifazo, salió por la culata. La
semana que viene, el precandidato del PL (la convención donde será confirmado
es a fines de este mes) irá a Washington para participar de una audiencia de la
Sección 301 contra Brasil. Se va a definir un nuevo aumento de tarifas,
que podría llegar al 25%, y temas sensibles para los brasileños como el método
de pago PIX, considerado desleal por el gobierno de los Estados Unidos porque
perjudica otros métodos como las tarjetas de crédito —americanas, obviamente.
La Ley de Comercio de 1974 (Trade
Act of 1974) de los Estados Unidos es una de las herramientas legales más
potentes y controvertidas con las que cuenta el gobierno estadounidense para
combatir prácticas comerciales extranjeras que considera injustas, irrazonables
o discriminatorias. Esa ley es hoy un dolor de cabeza para los Bolsonaro.
Según dijeron fuentes de la campaña
del senador a LA NACION, el nuevo viaje a Washington genera temores internos.
Bolsonaro está abajo de Lula en las encuestas, pero aún tiene chances —y no
pocas— de dar vuelta el resultado y ganar en segunda vuelta.
Pero cualquier error puede costar carísimo. Una decisión contraria al PIX,
por ejemplo, sería una catástrofe.
El precandidato del PL irá a los
Estados Unidos a intentar frenar la ofensiva que, en gran medida, fue causada
por su hermano y por el controvertido Paulo Figueiredo. Una de sus últimas
polémicas fue haber dicho que “las mujeres no saben votar”, en medio
de una delicada pelea entre el
senador y Michelle Bolsonaro, mujer del expresidente y figura central
entre el electorado femenino y evangélico.
La campaña de los Bolsonaro vive
momentos muy difíciles y el precandidato necesita, justamente, mejorar su
desempeño entre las mujeres. Lula, por su parte, tiene que recuperar el terreno
perdido en regiones como el Nordeste y entre electores masculinos.
Hoy, Lula es favorito. Pero Trump y
Milei saben muy bien que estos partidos se definen en segunda vuelta. Hay
tiempo y espacio para crecer. La ola azul podría perfectamente llegar a Brasil
si Lula, por alguna razón, se desgasta y pierde impulso. El desafío mayor es
lograr que Flavio Bolsonaro salga del estancamiento en el que está.
Las disputas internas en el clan
familiar, el escenario incierto en los Estados Unidos y las dificultades de
crecer en algunos sectores de la sociedad brasileña son algunos de los
problemas de Flavio Bolsonaro. También la conexión con
personajes como el banquero preso Daniel Vorcaro, que destinó recursos a
las campañas de Bolsonaro y tendría vínculos con el precandidato.
En las últimas semanas, la campaña
del PL sólo recibió malas noticias. Pero eso no fue tema de conversación en la
reunión de Olivos. Milei está decidido a ser una figura clave en la elección
brasileña y eso podría, en los próximos meses, afectar el vínculo con el Brasil
de Lula.
El presidente argentino no viajó a
Asunción para participar de la cumbre del Mercosur, pegando un segundo faltazo
al evento más importante del bloque. Ese mismo día, fue a la embajada de los
Estados Unidos para las conmemoraciones del 4 de Julio. Las señales son claras
por parte del presidente argentino. En un mensaje de WhatsApp, una fuente del
gobierno de Brasil comentó: “Prioridades”.
¿Qué podrían hacer Trump y Milei
para ayudar a Flavio Bolsonaro? La apuesta más fuerte del gobierno de Lula es
una acción a través de redes sociales. La alianza con las Big Techs es fuerte
por parte de ambos jefes de Estado. “Usar las grandes plataformas es la manera
más eficiente y limpia de interferir en la elección”, dijo un asesor del
presidente Lula. Se espera, por lo tanto, una operación fuerte en redes,
terreno en el que los Bolsonaro y los presidentes de Estados Unidos y la Argentina
se sienten muy cómodos.
En un escenario
crítico, ¿podrían Trump y Milei no reconocer un eventual triunfo de Lula,
sobre todo si el margen de ventaja es estrecho? Eso no puede ser descartado,
aseguran fuentes en Brasilia. ¿Podría Trump, que declaró recientemente que los grupos criminales
Comando Vermelho (CV) y Primer Comando de la Capital (PCC) son terroristas,
promover alguna acción militar en terreno brasileño y buscar generarle un costo
político a Lula? Esa posibilidad tampoco está descartada en Brasilia. “Van a
intentar de todo”, repiten los asesores del presidente de Brasil.
El abanico de opciones es amplio y
todavía faltan tres meses para la primera vuelta de las elecciones brasileñas.
En el cortísimo plazo, las miradas están puestas en Washington. La carta que
envió el secretario de Estado, Marco Rubio, a Flavio Bolsonaro no cayó bien en
el electorado, según muestran sondeos realizados por la misma campaña del PL.
Rubio habla de “gobierno de transición”, anticipando un resultado que
aún es absolutamente incierto.
El senador, una vez asumido el
error de 2025, ahora pide que no apliquen ningún tarifazo a su país. Durante la
visita a Buenos Aires, sus asesores comentaron que “lo que le dijo Flavio a los
norteamericanos es que esperen, que ahora no tiene sentido hacer nada, que
lo conversamos y negociamos después de ganar la elección”. De ahí surge el
término “gobierno de transición” usado por Rubio. El problema, para
los Bolsonaro, es que muchos brasileños están interpretando esta interacción
como sumisión del precandidato a los Estados Unidos de Trump. Y, en ese
escenario, una vez más gana Lula, el defensor de la soberanía brasileña.
Tres meses es una eternidad en
países como Brasil. Todo puede cambiar, o todo puede seguir igual o peor para
los Bolsonaro. Hoy existe sólo una certeza: Trump y Milei son parte del
juego, y ganar en Brasil, para ellos, es a todo o nada.
Tomado de La Nación / Argentina. En
la imagen, Flavio Bolsonaro junto a Trump en la Casa Blanca.